Ganadores - Copa Gran DT - Apertura 2011
Juan Pablo es de La Plata, tiene 34 años y está casado con Marcela, con quien comparte el amor por sus tres hijas. "Tenemos a Camila (16), a Kiara (8) y a Valentina (3). En casa son cuatro mujeres contra mí solo, je. Lo bueno es que a la más grande le estoy pasando el gustito por el fútbol. Lástima que se hizo de Gimnasia y no de Boca como yo", confiesa. Y a propósito de sus amor por el club de la Ribera, cuenta una intimidad: "Nunca puse un jugador que enfrentaba a Boca. No podría nunca hacer fuerza en contra de mi club".
El ganador charla, mientras de fondo se escucha un timbre. "Estoy en mi trabajo, soy empleado en una farmacia", afirma y se sincera: "Estuve a punto de no hacer el equipo en este torneo. Germán, un compañero de trabajo, me insistió y lo armé con lo justo. Después, fui pasando de ronda, siempre sufriendo, y cuando vi que estaba en la final no lo podía creer". Ya sobre el final, Juan Pablo comenta lo planeado de aquí en más: "Vamos a ampliar la casa, sobre todo las habitaciones de las chicas y después iremos a la Costa con una pareja amiga". Y se despide diciendo: "Gracias por el trato. Lo más importante que podemos tener en nuestro país es la pluralidad".
Es el primer año que juego al Gran DT y ya soy un fanático" comenta el oriundo de Bahía Blanca y añade: "Mi mujer se enojaba porque estaba mucho en la computadora pero ahora está contenta". Si bien los Martins residen en el barrio San Martín de la ciudad bahiense, sus orígenes están en San Javier, Misiones. "Tuvimos que mudarnos por trabajo, nos dedicamos a la organización de eventos. Tenemos un salón de fiestas que alquilamos regularmente y ahora lo vamos a utilizar para festejar el premio".
Hincha de River y de Olimpo (es socio), Walter afirma que no es el mejor momento para estos clubes, pero marca una enseñanza que le dejó el juego: "Lo bueno del Gran DT es que conocés a los jugadores de todos los equipos. Terminás siendo hincha del fútbol en general, a disfrutar de lo lindo que tiene este deporte". Y habla de sus dirigidos: "Hice muchos cambios pero siempre mantuve una columna vertebral: Saja, Clemente Rodríguez y Rubén Ramírez" Walter se despide y no para de agradecer. "Vamos a terminar la casa, para una familia trabajadora no es nada fácil construir hoy en día. Y luego nos iremos de vacaciones. ¡Hay que disfrutar!".























