domingo, 19 de julio de 2026

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EL ÚLTIMO BAILE DE LIONEL MESSI TERMINÓ EN LÁGRIMAS
España le ganó a una Selección Argentina que llegó sin nafta a la final y es el nuevo campeón del mundo
Los de De La Fuente fueron claramente superiores al equipo de Scaloni. En el final del primer tiempo, Lisandro Martínez se fue lesionado y cuando se terminaban los 90 minutos reglamentarios, Enzo Fernández fue expulsado. La Scaloneta soportó la asfixia española hasta el primer minuto del segundo suplementario cuando Ferran Torres marcó el único gol de la final. Lionel Messi le pasa la posta a Lamine Yamal: ¿comienza la nueva era?
La Scaloneta no siempre iba a poder hacer equilibrio en la cornisa. De tanto coquetear con la caída, el traspié llegó. Y fue ante España, un rival de jerarquía que se mostró muy superior a lo largo de los 120 minutos que duró la final en Nueva Jersey. El zurdazo de Ferran Torres que logró vencer a Emiliano Martínez en el primer tiempo suplementario fue un acto de justicia, por mucho que duela en nuestra tierra. A Argentina le pesó la final y la ilusión del bicampeonato se pareció a una quimera durante el transcurso del juego, casi desde el primer minuto. La imagen final encontró a un extenuado Lionel Messi sentado en el piso, recibiendo el saludo respetuoso de todos los españoles. Acostado en el otro sector de la cancha, Lamine Yamal se estiró todo lo que pudo sobre el césped para festejar como el niño de 18 años que es. Tal vez, en Estados Unidos, la Pulga le haya pasado la posta. Se sabrá con el tiempo. Para el rosarino de 39 años, que terminó llorando de cara a la tribuna de los argentinos, llegará el adiós a una carrera brillante con la camiseta celeste y blanca, en la que Qatar 2022 siempre ocupará el punto más alto.

Jugó incómodo Argentina durante todo el partido. No tuvo reacción en casi todo el duelo y lució dos marchas por debajo desde lo físico. La impotencia se evidenció en los empujones del final entre argentinos y españoles. Incluso algunos integrantes del cuerpo técnico se metieron a la cancha con furia. Duró apenas unos segundos. Llegará ahora el tiempo de las preguntas. Antes, claro, conviene felicitar a la Scaloneta porque otra vez representó al país con valores destacados y además le sacó una enorme sonrisa. Pero en el Mundial nunca pudo encontrar su mejor versión y llegó al partido final con casi nada de combustible en el tanque. Ese factor es clave para entender la victoria de España. La duda perseguirá a Scaloni: ¿le faltó afinar un poquito más la lista? ¿Se lamentará no haberle podido dar ni un minuto a Lautaro Martínez?

La ventaja del analista es que comenta lo sucedido. Decir que Scaloni se equivocó en el planteo táctico sería una arrogancia y una falta de respeto. Como mucho, al DT no le salió lo que pensó. Porque está claro que el entrenador de Pujato no debe haber quedado conforme con la imagen deslucida que regaló la Scaloneta. Por supuesto que hubo mérito del rival, que realizó la presión abrumadora que se especulaba en la previa. Y Argentina jamás pudo saltar ese ahogo, especialmente en la etapa inicial.

Los ingresos de Gonzalo Montiel por Nahuel Molina Lucero y de Rodrigo De Paul por Giuliano Simeone fueron cambios de figuritas. Pero la sorpresa fue la incorporación de Nicolás González por Leandro Paredes, lo que provocó que Enzo Fernández se retrasara y que Alexis Mac Allister se corriera al centro. La presencia del ex Argentinos tuvo una razón defensiva: tapar las subidas de Pedro Porro y ayudar a Nicolás Tagliafico en la marca de Lamine Yamal. Y, en parte, fue efectiva esa movida de ajedrez. Aunque la Scaloneta perdió demasiado en ofensiva. La buena circulación de Paredes hubiese sido positiva para romper líneas de presión. González, por características, no se cierra para tocar en corto ni puede resolver con uno o dos controles, como si lo hace Thiago Almada, por ejemplo. Se sabe que la gambeta o un pase con aceleración son recursos que rompen la presión. La Scaloneta careció de eso, más allá de un par de arranques de Messi, a quien rápidamente le hicieron infracciones para no dejarlo progresar.

Tampoco hay que exagerar ni poner por las nubes el juego de España. Es verdad que fue superior y que tuvo el control del balón y de la escena. Pero le costó generar situaciones de peligro en la etapa inicial. La más clara fue un remate de Yamal que atajó Dibu Martínez después de un desvío en Licha Martínez, y un disparo cruzado de Cucurella que se fue cerca.

Para el complemento, Scaloni mandó a Paredes por González y la Scaloneta logró discutir un poquito la tenencia en el arranque. Pero fue un espejismo. La final que jugó Rodri es para poner en un cuadro. Encima, se empezaron a caer los soldados argentinos: salieron lesionados Licha Martínez, Gonzalo Montiel y Cuti Romero.

España es un equipazo. En el segundo tiempo acumuló méritos para ponerse en ventaja, pero Dibu estuvo en modo gigante y atajó todo lo que le tiraron. La última fue un tiro libre de Yamal que llevaba destino de ángulo. Y la yapa: Enzo Fernández fue a destiempo y vio la segunda amarilla por una falta sobre Cubarsí. La Scaloneta terminó sin patear al arco en los 90 minutos. Mayor síntoma de incomodidad no se consigue.

Se aferró a la ilusión de los penales Scaloni. Puso a Marcos Senesi por Julián para aguantar. No lo logró: Nico Williams la bajó después de ganarle en el salto a Molina Lucero y Torres la clavó arriba.

No salió tampoco el tiro del final a Argentina: Giuliano Simeone la enganchó de derecha y la tiró bastante por encima del travesaño.

Cayó de pie la Scaloneta ante una España más vital, que arrastra un invicto de 37 partidos. Vendrá el tiempo de la reflexión y de pensar si en Nueva York se terminó una etapa. La de Messi y Nicolás Otamendi, seguro. La sensación es que asoman tiempos de renovación y cambios. Pero eso será más adelante. Ahora toca agradecerle al plantel, como lo hicieron los miles que estuvieron en el MetLife y terminaron agitando las camisetas en el aire. Y felicitar a España, un campeón absolutamente merecido.




A continuación la ficha con los puntajes:

España 1 - Argentina 0:

España: Unai Simón (7); Pedro Porro (6), Pau Cubarsí (8), Aymeric Laporte (6), Marc Cucurella (7); Rodri (8); Dani Olmo (6), Fabián Ruiz (7); Lamine Yamal (6), Mikel Oyarzabal (5) y Álex Baena (5).
DT: Luis De La Fuente.
Cambios en España: ST, 16m Pedri (6) por Fabián Ruiz y Ferran Torres (6) por Mikel Oyarzabal, 29m Mikel Merino (5) por Dani Olmo y Nico Williams (7) por Álex Baena; PTS, 8m Eric García (6) por Aymeric Laporte y Martín Zubimendi (6) por Rodri.

Argentina: EMILIANO MARTÍNEZ (8); Gonzalo Montiel (6), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (5), Nicolás Tagliafico (8); Rodrigo De Paul (5), Enzo Fernández (5), Alexis Mac Allister (5), Nicolás González (5); Lionel Messi (6) y Julián Álvarez (5).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: PT, 43m Nicolás Otamendi (6) por Lisandro Martínez; ET, Leandro Paredes (5) por Nicolás González; ST, 12m Nahuel Molina Lucero (4) por Gonzalo Montiel, 24m Facundo Medina (5) por Cristian Romero y Giuliano Simeone (5) por Rodrigo De Paul; PTS, 11m Marcos Senesi (5) por Julián Álvarez.

Estadio: MetLife, East Rutherford, New Jersey, Estados Unidos.
Espectadores: 80.663.
Calificación del partido: Regular.
Árbitro: Slavko Vinčić, de Eslovenia (5).
Gol: STS, 40s Ferran Torres.
Amonestados: Lisandro Martínez, Cristian Romero y Alexis Mac Allister.
Expulsados: ST, 45m+2m Enzo Fernández (por doble amarilla) y Leandro Paredes (finalizado el encuentro).

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miércoles, 15 de julio de 2026

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FUE 2 A 1 EN EL ESTADIO MERCEDES-BENZ DE ATLANTA
La Scaloneta lo hizo otra vez contra Inglaterra y se recibió como el mejor equipo de la historia del deporte argentino... ¡y va por la cuarta!
Reaccionó a puro fútbol ante el gol de Inglaterra y con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez se metió en la final del Mundial. Con acierto del DT en los cambios y un Lionel Messi que cada parece más perfecto, Argentina remontó y jugará la final con España.
Sabrán disculpar Emanuel Ginóbili, Luis Scola y el resto de la Generación Dorada del básquet. También lo aceptaría Diego Armando Maradona, el barrilete cósmico que voló más alto que nadie en México 1986. Es posible que Mario Alberto Kempes y Daniel Alberto Passarella no digan ni mu. Mucho menos Luciana Aymar y Las Leonas multicampeonas. O los chicos de la Copa Davis, con Juan Martín Del Potro a la cabeza.

La Scaloneta es el mejor equipo de la historia del deporte argentino. No hay manera de generar más emociones; es imposible hallar semejante aura. Lionel Andrés Messi no puede ser tan perfecto y Lionel Scaloni no puede acertar en cada uno de los cambios bajo presión.

Los "no puede" seguirían hasta el infinito. Se podría hablar de la pegada de Enzo Fernández, del olfato goleador de Lautaro Martínez, de la garra de Cristian Romero, del altruismo de Julián Álvarez y más. Más, más y más. La Scaloneta está en una nueva final del mundo: le ganó 2-1 a Inglaterra, el enemigo perfecto, tras ir perdiendo y ahora definirá la medalla de oro ante España el próximo domingo en Nueva Jersey.

Se cruzó de brazos Lionel Scaloni minutos después del festejo de Antony Gordon. La sensación, por lo visto en la primera etapa, era que el que hacía el primer gol ganaba. Eso sintieron la mayoría de los que estuvieron en Atlanta. Pero no el entrenador de Pujato. Por eso su calma. Es un faro el papá de la Scaloneta. Esa templanza del DT la vieron los argentinos en las tribunas y también los futbolistas dentro de la cancha. De pronto, la remontada era posible.

Y cambió Scaloni. Fue perfecto el ingreso de Nicolás González por Leandro Paredes para darle el eje a Enzo Fernández y a Alexis Mac Allister. Se refugió Inglaterra, le tuvo miedo al éxito. Tienen los ingleses bastante que aprender de la Scaloneta: lo primero y principal es creer para trascender. Lo analizarán ellos en Gran Bretaña.

Saltaron a la cancha Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez. Todos la rompieron. Nada de achicarse por el escenario ni de ir a menos por entrar desde el banco. De esos gestos también se hacen los grandes equipos. Porque está claro que a ninguno le gusta empezar en el banco. Pero lo aceptan y tiran para adelante. Una postal: De Paul fue el ladero de Leo al momento de hacer la entrada en calor. Sí, tuvo la energía positiva de siempre.

Fue y fue Argentina, el equipo de la pasión y los pases cortos. Messi se corrió a la derecha y desbordó como si tuviera 20 años, aun frente a rivales de enorme potencia física. Dos palos le negaron el gol a Mac Allister, que se soltó y fue al área junto a Otamendi. Enzo probó un par de veces desde afuera y Pickford le ganó el duelo. Lo mismo ocurrió ante un cabezazo de Nico González. Hasta que llegó la explosión de Atlanta: Enzo la cruzó con furia para el 1-1.

Festejó con un Topo Gigio el ex River; Messi le pidió a la gente que se levantara porque el triunfo estaba ahí. Y era verdad: la Pulga la pinchó de derecha y Lautaro, el delantero más injustamente suplente del planeta, cabeceó al gol.

Y la Scaloneta defendió con la pelota. Y con el apoyo de todo un pueblo con enormes ganas de vencer a Inglaterra. Messi dejó de lado su formación europea y apeló al potrero para ponerla debajo de la suela y generar varias faltas. De Paul se peleó con todos los que se le cruzaban, Julián se fue a jugar de lateral izquierdo para darle una mano a González y Lautaro las corrió a todas. Cuando no la agarró Dibu por el aire, la cabecearon Cuti y Ota. Un equipo de autor en su máxima expresión.

Fue merecido el triunfo porque la Scaloneta salió a jugar el partido como si fuese la última final de su vida. Lo primero que hizo fue meter. Después recién asomaría el fútbol. Y se hizo notar esa tensión de dientes apretados. En menos de tres minutos, Giuliano Simeone, Leandro Paredes y Enzo Fernández marcaron presencia con empujones a los ingleses. Además, todos se pusieron cara a cara con sus rivales. Hay que decirlo: exageró la bravuconada argentina en los instantes iniciales. Pero siempre estuvo dentro de la ley.

La inclusión de Giuliano Simeone por Rodrigo De Paul modificó también el punto de partida de Julián Álvarez. Argentina arrancó con un 4-5-1, con el cordobés volcado a la izquierda y con Messi como referencia de área. Ese movimiento le quitó peso ofensivo a la Selección, aunque sirvió para controlar las subidas de Reece James, un lateral de buena pegada y con pasado de volante central.

El punto de partida de Julián, se dijo, fue sobre la izquierda. Y sabemos que a Messi le gusta tirarse a la derecha para jugar. Ocurrió que en varios pasajes Leo fue a buscar la pelota al sector de Nahuel Molina y el cordobés le quedó demasiado lejos para filtrarle un pase a la espalda de los centrales. Apenas aparecía la alternativa de Giuliano Simeone en largo. El hijo del Cholo, la sorpresa entre los titulares, fue más productivo en defensa que en ataque.

El gol de Gordon en el complemento fue un mazazo. La despejó corta Tagliafico y a Nahuel Molina le comieron demasiado fácil la espalda. Hubo minutos de incertidumbre. Hasta que todos volvieron a mirar a Scaloni, que rápidamente entró en acción con las modificaciones. Enzo recién igualó a falta de cinco minutos. El vendaval estaba desatado. Por eso saltó más que nadie Lautaro para decirle que sí al centro exacto de Messi.

Que venga España, ahora. La tan postergada Finalíssima. Podrá pasar cualquier cosa, es fútbol. Pero la Scaloneta, que terminó el choque agitando una bandera que decía "las Malvinas son argentinas" no dejará a pata a los argentinos: porque es el mejor seleccionado de la historia de nuestro país.




A continuación la ficha con los puntajes:

Inglaterra 1 - Argentina 2:

Inglaterra: Jordan Pickford (8); Reece James (5), John Stones (6), Marc Guéhi (5), Djed Spence (7); Declan Rice (5), Elliot Anderson (6); Morgan Rogers (5), Jude Bellingham (6), Anthony Gordon (7); y Harry Kane (7).
DT: Thomas Tuchel.
Cambios en Inglaterra: ST, 26m Ezri Konsa (5) por Anthony Gordon, 36m Nico O'Reilly (5) por Declan Rice y Dan Burn (5) por Reece James, 45m+5m Ivan Toney (5) por John Stones y Marcus Rashford (5) por Djed Spence.

Argentina: Emiliano Martínez (6); Nahuel Molina Lucero (5), Cristian Romero (8), Lisandro Martínez (7), Nicolás Tagliafico (7); Leandro Paredes (7); Giuliano Simeone (7), Alexis Mac Allister (8), Enzo Fernández (8), Julián Álvarez (7); y LIONEL MESSI (9).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 18m Nicolás González (7) por Leandro Paredes, 27m Rodrigo De Paul (7) por Giuliano Simeone, Nicolás Otamendi (7) por Lisandro Martínez y Gonzalo Montiel (7) por Nahuel Molina Lucero, 35m Lautaro Martínez (8) por Nicolás Tagliafico.

Estadio: Mercedes-Benz, Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Espectadores: 68.239.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: Ismail Elfath, de Marruecos (5).
Goles: ST, 9m Anthony Gordon, 39m Enzo Fernández y 45m+1m Lautaro Martínez (de cabeza).
Amonestados: Lisandro Martínez, Cristian Romero, Rodrigo De Paul y Elliot Anderson.

domingo, 12 de julio de 2026

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EL MIÉRCOLES A LAS 16 HORAS BUSCARÁ LA FINAL CONTRA INGLATERRA
Argentina la pasó mal contra Suiza, pero lo liquidó en alargue y otra vez está entre los cuatro mejores del Mundial
La Selección avanzó a semifinales. Alexis Mac Allister puso en ventaja a la Albiceleste, pero Dan Ndoye lo empató en la segundo mitad. Embolo se fue expulsado por la nueva ley de "error de identidad". Pero Julián Alvarez y Lautaro Martínez, en el alargue, lo liquidaron para la Scaloneta.
La Scaloneta está santificada en el Mundial 2026. Sabrán disculpar aquellos que tengan otra religión que no sea la católica. Se necesitan dos milagros para canonizar a alguien. El primero ya se había gestado contra Egipto, en la remontada más épica de la historia. El segundo, llegó este sábado/domingo en forma de VAR, con esa revisión que sacó a Embolo de la cancha por doble amarilla, la segunda en una burda simulación. Y la obra y gracia fue de San Julián Álvarez, que dibujó esa rosca cinematográfica en el minuto 112 de un partido malo y difícil contra Suiza. Que después la recuperó en el 120 para empezar el contragolpe que definió Lautaro Martínez.

La Selección, por segundo mundial consecutivo, está en semifinales. Lionel Messi será el primer argentino en jugar esa instancia tres veces. Y, como si todo eso fuera poco, será otro duelo contra Inglaterra, 40 años después del Azteca, y con los pibes de Malvinas presentes en cada grito de los que cierran una noche tensa en el estadio de Kansas City. ¿Quedará algún milagro más por usar? Se sabrá el miércoles en Atlanta.

La alegría es incalculable. Los jugadores se abrazan y saltan en el borde del área donde convirtió los dos tantos de la clasificación en el segundo tiempo del alargue. Resuena "La T y la M" en los altoparlantes del estadio y siguen saltando pese al desgaste que se necesitó. "Soy argentino y me sobran los huevos", explotan los hinchas que no se mueven de sus butacas, identificados totalmente con la forma de competir de un equipo que reescribió los libros, que es el mejor de la historia y dará pelea por superar a los de otros deportes que quieran pelear por ese lugar de privilegio.

"Ar-gen-tina, Ar-gen-tina", despiden a los jugadores los hinchas que, antes, no se olvidan del famoso "el que no salta, es un inglés". Serán cuatro días muy intensos.

La celebración es casi proporcional a la tensión y la bronca que había por un rendimiento al que no nos tiene acostumbrado este equipo. Nadie puede desconocer que esta versión de la Selección Argentina no fue la de la Scaloneta. Apenas un puñado de minutos en el cierre de un suplementario innecesario contra un equipo que hizo un culto de la defensa y que logró, por primera vez en esta Copa del Mundo, sacarle la pelota a Messi y compañía.

Fue un partido incómodo en Kansas City. En el que esa versión mejorada que se le había visto en los mayores tramos de esta Copa del Mundo no apareció. Habrá sido por mérito de Suiza o falla de Argentina, pero ni siquiera el gol inicial de Alexis Mac Allister lo acomodó. Porque hasta ese momento había sido todo de los helvéticos, hasta que Messi tocó la pelota. Habían pasado ocho minutos ya y el capitán apenas si había tenido contacto con el balón.

En algún momento se explicará por qué fue en contra de sus ideales la Selección. Cuando el trabajo más difícil estaba hecho por una pelota parada -¿el nuevo arma de la Selección?- decidió volcarse atrás, defender en un bloque bajo al que no está acostumbrado y que no siente. Tuvo que ponerse el overol la Scaloneta. No es un detalle que le pese, porque ya lo ha hecho en otros momentos, sino porque quizás no está tan acostumbrado.

Y eso se notó en el juego y en Messi. Apenas superó los 100 pases en el primer tiempo, cuando suele superar los 300. A veces, el dato mata relato. El capitán no encontró su lugar en la muralla roja que se le plantaba por delante. Cuando lograba romper la presión, Argentina tomaba decisiones rápidas, sin elaboración. Esos dos o tres toques que Scaloni odia que vayan hacia adelante, le quitaba visión de juego.

La expulsión, justo después del empate de Dan Ndoye -que volvió a exponer el déficit que Argentina tiene en el costado derecho de la defensa-, le solucionó todos los problemas que había mostrado Argentina. Le devolvió la pelota, con Paredes como eje, pero muy baja velocidad para moverla. Eso hizo que el ataque se volviera monotemático. No había rebeldía salvo por algún intento de Messi.

Hasta que apareció San Julián Álvarez para recibir el pase de José "Flaco" López -sí, Scaloni puso tres nueves en el segundo tiempo del suplementario- e impactar en el momento justo la pelota para que se vuelva inatajable. Será hipnótico ver la cantidad de ángulos en cámara lenta que permitirán observar la transformación de los rostros de la gente en las tribunas.

Cuando el 5 de diciembre en Washington se hizo el sorteo del Mundial 2026 el juego estaba planteado. Cuatro países ya sabían que, si ganaban su grupo y avanzaban hasta las semifinales, iban a cruzarse según el ranking FIFA. Inglaterra era el apuntado. Nadie, hasta este momento, se atrevía a mencionar si quiera esa posibilidad. Pero acá está de nuevo Argentina. Puede haber jugado su peor partido de esta Copa del Mundo. Pero lo avisó Scaloni: todavía está vivo y con hambre de repetir la gloria.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Suiza 1:

Argentina: Emiliano Martínez (7); Nahuel Molina Lucero (4), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (7), Nicolás Tagliafico (5); Rodrigo De Paul (4), Leandro Paredes (6), Enzo Fernández (5), Alexis Mac Allister (6); Lionel Messi (6) y JULIÁN ÁLVAREZ (8).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 32m Nicolás González (5) por Nicolás Tagliafico, 39m Lautaro Martínez (6) por Rodrigo De Paul y Gonzalo Montiel (5) por Nahuel Molina Lucero; PETS, Thiago Almada (6) por Enzo Fernández; SETS, Nicolás Otamendi (6) por Cristian Romero; STS, 4m José Manuel López (6) por Leandro Paredes.

Suiza: Gregor Kobel (7); Denis Zakaria (5), Nico Elvedi (6), Manuel Akanji (7), Ricardo Rodríguez (6); Remo Freuler (5), Granit Xhaka (7); Dan Ndoye (6), Fabian Rieder (5), Djibril Sow (5); y Breel Embolo (4).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Suiza: ST, 40m Zeki Amdouni (4) por Dan Ndoye, Miro Muheim (4) por Fabian Rieder y Silvan Widmer (4) por Djibril Sow, 45m+4m Eray Cömert (4) por Ricardo Rodríguez; PTS, 5m Ardon Jashari (4) por Denis Zakaria; STS, Ruben Vargas (4) por Remo Freuler.

Estadio: GEHA Field at Arrowhead, Kansas City, Misuri, Estados Unidos.
Espectadores: 69.045.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: João Pinheiro, de Portugal (6).
Goles: PT, 9m Alexis Mac Allister (de cabeza); ST, 21m Dan Ndoye; STS, 6m Julián Álvarez y 15m Lautaro Martínez.
Amonestados: Thiago Almada, Lautaro Martínez y José Manuel López.
Expulsados: ST, 26m Breel Embolo (por doble amarilla).

martes, 7 de julio de 2026

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FUE 3 A 2 EN EL ESTADIO MERCEDES-BENZ
En la función más épica de la Scaloneta, Argentina firmó una remontada para la historia ante Egipto para seguir soñando en el Mundial
La Selección levantó un 0-2 en los últimos minutos y convirtió una eliminación segura en una clasificación inolvidable a cuartos de final. Con un Messi decisivo otra vez, Atlanta fue escenario de una de las noches más emocionantes de la historia de la Selección.
Esto no puede ser simplemente un partido de fútbol. No hay manera de que lo sea. Lo explican las lágrimas de Lionel Andrés Messi, el mejor jugador de la historia, al que no le queda nada por ganar, pero siempre quiere más. Más, más y más. Por eso sus compañeros lo revolean por el aire, en una mezcla de agradecimiento, admiración y pleitesía. Apenas se clasificó a cuartos de final de un Mundial, torneo que ya conquistó, y la respiración se le corta, se le caen los mocos, se le deforma el rostro.

También se les caen mares de lágrimas a los más de 50.000 argentinos que llenaron el estadio Mercedes-Benz de Atlanta. También lloran el Dibu Martínez, Enzo Fernández, Licha Martínez, todos los jugadores. Se emocionan Lionel Scaloni, Pablo Aimar, Walter Samuel y hasta Diego Pablo Simeone, desde uno de los palcos. La Scaloneta se repuso de un 0-2 y, cuando la eliminación parecía inevitable, apareció la épica a falta de 11 minutos. Lo que le faltaba a este equipo. "Somos argentinos, no nos rendimos nunca", soltó Scaloni tras el sufrido 3-2 frente a Cabo Verde en los 16avos de final. ¿Qué dirá ahora el entrenador? ¿Cuántos diccionarios deberá revisar para encontrar las palabras justas para esta remontada histórica?

La imagen posterior al gol de Enzo Fernández en el minuto final resume todo lo vivido. La mala noticia para quienes estuvieron en Atlanta es que posiblemente jamás vuelvan a experimentar un momento igual: cualquier otra cosa -siempre hablando de fútbol, claro- quedará chica. Segundos después del 3-2 del volante de Chelsea, en las tribunas hubo más llantos que risas: se sabe que la tensión afloja. Allá, en el córner del gol, Enzo se arrodilló y extendió las manos al cielo para rezar. En el otro, Lautaro Martínez celebró con los hinchas lanzando trompadas al aire. En la mitad de la cancha, Cristian Romero se tiró al piso y pidió el cambio por molestias en la pierna derecha. Aimar y Scaloni corrían de un lado al otro del banco para no fallar con las modificaciones. Los egipcios rodeaban al árbitro francés François Letexier reclamando un supuesto penal de Alexis Mac Allister. Y, como última postal, Messi cara a cara con los suplentes africanos explicándole que no había sido infracción del Colo. Toda esa escena caótica la provocó un gol. Una simple pelota entrando en un arco.

Estaba al borde del nocaut la Selección. El 2-0 de Ziko, tras un monumental contragolpe, pareció un golpe letal. La Scaloneta había hecho todo el desgaste hasta convertir en figura a Mostafa Shobeir, que le había atajado un penal a Leo en la primera etapa. Por eso el festejo africano cayó como un mazazo. Pero a la Scaloneta hay que matarla dos veces para que caiga. Esa es una de sus tantas fortalezas. Agarró la lanza el Cuti, lesionado y con rabia, y se plantó a jugar casi de centrodelantero junto a Julián y Lautaro sin preguntarle al DT si se podía. El centro de Leo fue perfecto para la cabeza del cordobés. Ese fue el principio del fin para Egipto.

El ambiente cambió por completo. Nunca los hinchas hicieron tanto por el equipo como este martes en Atlanta. Ya habían levantado el ánimo de Messi después del penal errado. Pero la conexión que nació con el descuento del Cuti fue distinta. Se formó una enorme bola de energía positiva. La sintieron los rivales. Fue como un viento arrollador e imparable. Tan potente como ese zurdazo de potrero de Leo que le dobló las manos a Shobeir. Se gritó como un título, aunque por pocos segundos. Todos entendieron que todavía había algo más por hacer.

Y, si existe un Dios, está siendo justo con Messi. Porque el rosarino de 39 años le ha entregado su vida al fútbol y les ha transmitido valores a miles de chicos que lo idolatran. Porque lo que más sorprende de Leo ya no son sus goles ni su vigencia, sino su calidad humana. La jugada de la explosión final nació con una recuperación del altruista Julián Álvarez en el vértice del área, tras un mano a mano con Mohamed Salah. Antes, Leandro Paredes había protagonizado un corte antológico en una contra con aroma a gol rival. El cordobés de Calchín habilitó la corrida de Lautaro Martínez, que metió el mejor centro de su vida para la cabeza del estético Enzo. Fue tan hermoso el cabezazo del mediocampista surgido de River como el movimiento de su cuerpo en el aire.

Tras la euforia llegará el tiempo de la reflexión. El de volver a poner los pies sobre la tierra. Así no se puede ser campeón del mundo, hay que reconocerlo. El margen para las heroicas es muy finito. Una duda: ¿en qué lugar queda la de Atlanta entre las victorias más extraordinarias de la historia de la Selección?

Lo peor de la Scaloneta sigue siendo el retroceso defensivo. Egipto le convirtió tres goles muy parecidos, más allá del que le anularon por el leve pisotón sobre Licha Martínez. Scaloni intentó corregirlo adelantando el punto de partida para la presión, pero faltó coordinación. Es cierto que el funcionamiento ofensivo fluye. Levantaron Enzo y Mac Allister. La presencia de Paredes aportó equilibrio. Pero todavía cuesta correr hacia atrás. Se generan demasiados espacios. Encima, al Dibu Martínez todavía no se lo nota en plenitud física y los laterales no son garantía.

Pero no es momento de hablar de lo que habrá que corregir de cara a los cuartos de final. Al menos no en estas líneas, que piden lágrimas, alegría, tensión, pasión, locura, euforia y abrazos. Porque en Atlanta, frente a Egipto, Argentina escribió una de las páginas más épicas de la historia de los Mundiales. Y va por más.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Egipto 2:

Argentina: Emiliano Martínez (5); Nahuel Molina Lucero (4), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (5), Nicolás Tagliafico (6); Rodrigo De Paul (5), LEANDRO PAREDES (8), Enzo Fernández (7), Alexis Mac Allister (6); Lionel Messi (7) y Julián Álvarez (6).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 21m Nicolás González (7) por Nicolás Tagliafico y Lautaro Martínez (7) por Rodrigo De Paul, 28m Gonzalo Montiel (6) por Nahuel Molina Lucero, 45m+4m Nicolás Otamendi (6) por Cristian Romero y Facundo Medina (6) por Julián Álvarez.

Egipto: Mostafa Shobeir (7); Mohamed Hany (5), Ramy Rabia (5), Yasser Ibrahim (6), Karim Hafez (5); Mohanad Lasheen (5), Marwan Attia (5); Haissem Hassan (7), Mohamed Salah (6), Emam Ashour (5); y Mostafa Zico (6).
DT: Hossam Hassan.
Cambios en Egipto: ET, Hamdy Fathy (5) por Emam Ashour; ST, 28m Trézéguet (5) por Haissem Hassan, 35m Omar Marmoush (5) por Mostafa Zico, 45m+5m Zizo (5) por Mohanad Lasheen.

Estadio: Mercedes-Benz, Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Espectadores: 68.239.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: François Letexier, de Francia (4).
Goles: PT, 15m Yasser Ibrahim (de cabeza); ST, 22m Mostafa Zico, 34m Cristian Romero (de cabeza), 38m Lionel Messi y 45m+2m Enzo Fernández (de cabeza).
Amonestados: Mostafa Shobeir, Hamdy Fathy, Marwan Attia y Haissem Hassan.
Incidencia: PT, 20m Mostafa Shobeir le atajó un penal a Lionel Messi.

viernes, 3 de julio de 2026

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INCREÍBLE Y AGÓNICO TRIUNFO ARGENTINO
Argentina sufrió como nunca ante el duro Cabo Verde, pero sigue viva en el Mundial
La Selección venció 3-2 a los africanos en el suplementario tras un partido caótico y de enorme desgaste físico. Messi volvió a ser decisivo y ahora el equipo de Scaloni enfrentará a Egipto por un lugar en cuartos de final.
"El equipo tiene que saber sufrir". Eso ha repetido en varias oportunidades Lionel Scaloni. Pues bien, después del infartante 3-2 ante Cabo Verde en tiempo suplementario por los 16avos de final, la Scaloneta sacó diploma de honor en la carrera de transitar los padecimientos. Fue un partido caótico, con un calor agobiante, cambiante, sorprendente y de un desgaste físico y mental tremendo. La mayoría de los jugadores argentinos terminaron acalambrados y eso puede ser una señal de alerta para lo que viene: Egipto el próximo martes al mediodía en Atlanta, aunque en un estadio cerrado. Pero ahora toca festejar. Y respirar. El sábado sabremos cuánto extra tuvieron que trabajar las guardias de unidades coronarias de los hospitales de todo el país.

La imagen final funciona como síntoma de lo vivido: los miles que llenaron el estadio Hard Rock de Miami revolearon las camisetas al viento, mientras los jugadores cantaban en la mitad de la cancha, casi todos con las medias bajas. Y con la cara desfigurada de tanto correr y transpirar. Sin fuerzas.

Si la Scaloneta tuvo que esperar hasta el final del suplementario para festejar ante los africanos es porque no jugó bien. Habrá que empezar a creerle a Scaloni cuando señala que no hay rivales fáciles en el Mundial. Cabo Verde hizo un enorme trabajo y puso en apuros a Argentina, que tuvo otra enorme actuación de Lionel Messi, el único que no evidenció signos de malestar físico.

Ningún equipo en el Mundial tiene la idea tan clara y aceitada como la Scaloneta. Esto no garantiza el éxito, por supuesto. Pero el margen de error se achica. Juega a tocar Argentina, a juntar pases; ya se ha dicho hasta el cansancio. Es un equipo contracultural para esta época de atletas vertiginosos y ataques resueltos en pocos segundos. También se ha repetido que la Selección es un elenco abundante en enganches. Y, como si con los mediocampistas y con Messi no alcanzara, Scaloni decidió para este Mundial prescindir del experimentado Nicolás Otamendi y apostó por Lisandro Martínez, quien se inició como enganche en las inferiores de Newell's. Éramos pocos y parió la abuela.

Si alcanzará o no con la idea de siempre para conseguir el bicampeonato se sabrá en pocas semanas. Ya Cabo Verde lo puso en demasiados aprietos. Si Argentina queda afuera en las próximas rondas, algún oportunista podría decir que el equipo no evolucionó y que se quedó atado a una filosofía antigua. A esos les saca la lengua Scaloni: tiene convicciones y se la juega por lo que siente. Es cierto que por momentos se vuelve lento el andar del elenco nacional, más allá de que sea parte de la estrategia. Visto desde la tribuna, la sensación es que los jugadores empiezan a jugar después de juntar 10 pases. Una vez que alcanzan esa cifra, los futbolistas comienzan a rotar posiciones y a acelerar. Nadie, igual, cambia más de ritmo que Messi, el de los 39 años y las marcas imposibles.

Tal vez Scaloni empiece a amigarse con las pausas de hidratación: Argentina suele salir bien parada de los cortes. En la calurosa Miami le costó encenderse a la Scaloneta y la detención fue clave para que el entrenador metiera algunos gritos y un par de ajustes tácticos, especialmente con los laterales. Además, Leo habló con Lio. Y la cara del conjunto nacional fue otra en pocos segundos. El primer gol, de todos modos, no tiene otra explicación que el talento extremo. No hay manera de trabajar ese gol ni tampoco de defenderlo. Por eso solo un puñado de equipos puede encontrarlo. Licha Martínez, el enganche jugando de zaguero, la metió exacta con la zurda para Messi, el enganche jugando de delantero, que la dejó muerta con su botín izquierdo y la clavó arriba.

Pero no se soltó la Scaloneta con la ventaja. El partido siempre le quedó incómodo y Deroy Duarte empató después de una pasiva marca de los argentinos. Los caboverdianos llegaron tocando hasta el área y el volante la cruzó con potencia.

Fue Argentina a buscar la clasificación porque no le quedaba otra. Entraron muy mal Nico González y Julián Álvarez (muy debilitado físicamente), y muy bien Leandro Paredes. De todos modos, Vozinha fue el encargado de mandar el choque al tiempo suplementario, con tres atajadas clave ante Messi. Pero ojo: la Scaloneta no lo pasó por arriba y los mediocampistas empezaron a perder presencia.

El suplementario comenzó con un golazo de Licha Martínez, que la controló como un enganche y la clavó arriba como si fuese Batistuta. Pero hay que saber sufrir, se dijo. Otra vez marcó con pasividad la Scaloneta. Es posible que el cansancio sea la explicación. Sidny Lopes Cabral hizo el gol de su vida para el empate: la colgó del ángulo desde la izquierda.

Asomaban los penales hasta que Messi le puso la pelota en la cabeza a Cuti Romero y el cordobés desató la locura de todos los hinchas en Miami. Claro que quedaron un par de minutos para comerse las uñas.

Es tiempo ahora de desahogo y de festejos. Son merecidos. Luego habrá que poner en análisis varias cuestiones. Primero, la manera de defender; segundo, ajustar las cuestiones físicas. Julián, Licha, Cuti, Enzo, Alexis, Nico González, Medina y De Paul fueron los que terminaron extenuados. Otra advertencia: tal vez Scaloni debió meter antes los cambios para oxigenar al equipo. Existen varias cosas por revisar. Pero todo a partir de mañana. Y después de respirar, descansar y celebrar.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Cabo Verde 2:

Argentina: Emiliano Martínez (7); Nahuel Molina Lucero (4), Cristian Romero (8), LISANDRO MARTÍNEZ (9), Facundo Medina (6); Rodrigo De Paul (5), Alexis Mac Allister (6), Enzo Fernández (5), Thiago Almada (5); Lionel Messi (8) y Lautaro Martínez (4).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 18m Julián Álvarez (4) por Lautaro Martínez y Nicolás González (5) por Thiago Almada, 39m Leandro Paredes (6) por Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico (5) por Facundo Medina; PTS, 14m Gonzalo Montiel (4) por Nahuel Molina Lucero.

Cabo Verde: Vozinha (8); Steven Moreira (6), Pico Lopes (7), Diney Borges (6), Sidny Lopes Cabral (8); Kevin Pina Lenini (6); Ryan Mendes (6), Laros Duarte (6), Deroy Duarte (7), Jovane Cabral (6); y Nuno Da Costa (5).
DT: Pedro Leitão Brito.
Cambios en Cabo Verde: ST, 22m Jamiro Monteiro (6) por Laros Duarte y Dailon Rocha Livramento (6) por Nuno Da Costa, 35m Willy Semedo (5) por Ryan Mendes y Hélio Varela (5) por Sidny Lopes Cabral; PTS, 10m Yannick Semedo (4) por Deroy Duarte y Gilson Benchimol (4) por Kevin Pina Lenini.

Estadio: Hard Rock, Miami Gardens, Florida, Estados Unidos.
Espectadores: 64.478.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: Drew Fischer, de Canadá (6).
Goles: PT, 29m Lionel Messi; ST, 14m Deroy Duarte; PTS, 2m Lisandro Martínez, 13m Sidny Lopes Cabral; STS, 6m Diney Borges (en contra).
Amonestados: Kevin Pina Lenini y Gonzalo Montiel.

domingo, 28 de junio de 2026

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EN EL ESTADIO AT&T DE DALLAS
Argentina se dio el lujo de hacer pruebas en pleno Mundial y Messi, en apenas media hora, aprovechó para agrandar aún más su leyenda
La Selección cerró la primera fase con puntaje ideal y Scaloni aprovechó para darles rodaje a varios jugadores. Luego entró la Pulga, metió un gol de tiro libre y agregar otra marca: siete partidos seguidos convirtiendo.
Dos minutos tardó Lionel Messi en preguntarle al profe Luis Martín cuánto hacía que estaba haciendo la entrada en calor. Iban apenas 120 segundos del segundo tiempo y todo el estadio estaba mirando a los que corrían al costado del banco y no al juego. Sí, Leo es magnético. Y ansioso por jugar. Un ratito después, saltó al campo para la alegría de los miles que colmaron el estadio AT&T de Dallas. Y en la cancha el rosarino no defraudó: metió un gol de tiro libre para convertir su sexto gol en el torneo y por séptima vez consecutiva en choques mundialistas. Así, Argentina ganó 3-1 y llega con puntaje ideal al encuentro de 16avos de final contra Cabo Verde.

Lujos que se puede dar la Scaloneta: probar en un partido del Mundial. Y la mencionada no es una cuestión que deba ser tomada a la ligera, porque lo habitual es arribar a la tercera fecha con alguna zozobra. Pero el equipo de autor que creó Lionel Scaloni tiene un funcionamiento tan aceitado que hasta se anima a ensayar variantes en plena Copa del Mundo.

No jugó relajada ni con una marcha menos la Scaloneta, porque la competencia interna es lo que empuja al equipo hacia arriba. Todos quieren estar y aprovechar sus minutos. Y lo hacen sin mezquindades ni vanidades. Por ejemplo, Leandro Paredes no tuvo problemas en cederle el penal a Lautaro Martínez para que pudiera gritar su primer gol en los Mundiales.

Argentina salió a jugar con una línea de cinco en el fondo, con Exequiel Palacios como zaguero por derecha y Giuliano Simeone (que debutó en la competencia) bien abierto. Como la Scaloneta tuvo la posesión durante casi todo el tiempo, Pala se transformó en lateral derecho y el hijo del Cholo actuó casi como un extremo. Se achicaron los espacios y el volante surgido en River no estuvo del todo cómodo, aunque cumplió en la marca. Tal vez le faltó cerrarse más hacia el medio, una función que cumple habitualmente Joshua Kimmich en Alemania.

La mitad de la cancha se la repartieron entre Leandro Paredes y Giovani Lo Celso, mientras que Nico Paz -por derecha- y Julián Álvarez -por izquierda- acompañaron a Lautaro Martínez, la referencia de área. Fue un doble nueve un tanto engañoso, porque el cordobés de Calchín jugó bastante recostado para asociarse con Nicolás Tagliafico y Lo Celso, autor del primer gol con un tiro libre que se coló en el ángulo.

El más participativo de la etapa inicial, por movilidad y desequilibrio, fue Paz. El futbolista del Como de Italia tiene gambeta y cambio de ritmo, más allá de que todavía falla en algunas decisiones. Pecados de juventud. Lo único negativo fue que no pisó tanto el área. No estuvo fino Julián en los metros finales y Paredes fue de menos a más. De todos modos, Jordania evidenció que, por varios cuerpos, es el peor equipo del grupo: el Dibu apenas tuvo que cortar un par de centros.

Se encontró con un gol Jordania porque Argentina marcó livianito en una jugada y lo pagó caro. El ingresado Musa Al-Tamari le ganó la espalda a Paredes, que estaba relevando a Otamendi y a Palacios, y perforó a Dibu desde el área chica.

La entrada de Messi sacudió un poco a la Scaloneta, le imprimió otro vértigo. En primera que tocó, inventó mil pases con los también ingresados Thiago Almada y Alexis Mac Allister. Parecía que el equipo se encendía. Pero duró hasta que la Pulga falló un par de entregas y el trámite volvió a plancharse.

Pero tuvo un tiro libre Messi, uno que él mismo se inventó. Se dejó caer ante un leve contacto y desde ahí empezó a oler el gol. A la pelota la apretó dos veces contra el pasto y miró hasta el lugar en el que iba a festejar. El disparo fue un tirito que encontró complicidad en Yazeed Abu laila. Se celebró como si hubiese entrado al ángulo, por supuesto.

Probó y ganó la Scaloneta. No goleó ni gustó. Pero sigue dando pasos importantes camino al bicampeonato. Siempre con un Messi estelar, juegue los minutos que juegue.




A continuación la ficha con los puntajes:

Jordania 1 - Argentina 3:

Jordania: Yazeed Abulaila (2); Abdallah Nasib (4), Yazan Alarab (4), Husam Abudahab (4); Ehsan Haddad (4), Nizar AlRashdan (4), Noor Alrawabdeh (5), Mohannad Abutahha (4); Ali Al Azaizeh (5), Ali Olwan (4); y Odeh Fakhoury (4).
DT: Jamal Sellami.
Cambios en Jordania: ET, Mousa Altamari (5) por Ali Al Azaizeh y Mahmoud Almardi (4) por Odeh Fakhoury; ST, 30m Amer Jamous (4) por Nizar AlRashdan, 44m Mohammad Abuzrayq por Ali Olwan y Saleem Obaid por Husam Abudahab.

Argentina: Emiliano Martínez (6); Exequiel Palacios (6), Nicolás Otamendi (5), Marcos Senesi (6), Nicolás Tagliafico (6); Giuliano Simeone (5), Nicolás Paz (6), Leandro Paredes (6), Giovani Lo Celso (7); LAUTARO MARTÍNEZ (7) y Julián Álvarez (5).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 14m Thiago Almada (6) por Giovani Lo Celso, Alexis Mac Allister (6) por Nicolás Paz y Lionel Messi (7) por Lautaro Martínez, 25m Valentín Barco (6) por Giuliano Simeone, 36m José Manuel López (6) pr Julián Álvarez.

Estadio: AT&T, Dallas, Arlington, Texas, Estados Unidos.
Espectadores: 70.649.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: István Kovács, de Rumania (6).
Goles: PT, 18m Giovani Lo Celso (de tiro libre), 30m Lautaro Martínez (de penal); ST, 9m Mousa Altamari y 34m Lionel Messi (de tiro libre).
Amonestados: Mohannad Abutahha, Yazan Alarab y Mohammad Abuzrayq.


POSICIONES - GRUPO J - COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026
P EQUIPO PTS. PJ PG PE PP GF GC DF
1 Argentina 9 3 3 0 0 8 1 +7
2 Austria 4 3 1 1 1 6 6 0
3 Argelia 4 3 1 1 1 5 7 -2
4 Jordania 0 3 0 0 3 3 8 -5
Clasificados a Dieciseisavos de Final:
Argentina, Austria y Argelia.

lunes, 22 de junio de 2026

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CON UN MESSI FABULOSO Y CON UN “UPGRADE” QUE INSPIRA RESPETO MUNDIAL
La Scaloneta modelo 2026 tiene más recursos y la misma convicción
La Selección Argentina le ganó con solvencia a Austria y ratificó la mejoría de Qatar que había anticipado el DT de Pujato. Ya está en 16avos con una identidad que no se resiente y que marcará época en el fútbol.
Había que mandar un mensaje. No para adentro, donde están más que claras las fortalezas de esta Selección que, ya en la Copa América 2024, se había convertido en la mejor de la historia. La Scaloneta volvió a derrotar a un europeo, ese sector del globo terráqueo en el que parece que el fútbol está a otro nivel. Fue una demostración de poderío, de que la identidad que se construyó en los 98 partidos de este ciclo no solo se mantiene, mejora. El triunfo 2-0 sobre Austria lo clasificó a los 16avos del Mundial 2026, incluso como ganador del Grupo J si no gana Jordania sobre Argelia.

Había hablado Lionel Scaloni sobre las diferencias que notaba sobre esta versión de la Selección y la campeona del mundo en Qatar 2022. Le consultaron sobre si había habido un upgrade, como se dice por estas tierras. “Hemos hecho grandes partidos después de Qatar. El equipo mantuvo una línea y hemos sumado a Thiago Almada, que nos da por la izquierda algo de lo que Ángel Di María nos daba por la derecha”, había contado.

Y este lunes en Dallas, precisamente, el pibe surgido en Vélez fue la llave que destrabó el marcador justo después de la pausa de hidratación, "el primer cuarto" del nuevo fútbol. No necesitó ni siquiera tocar la pelota para producir el engaño en la defensa austríaca. Lionel Messi hizo el resto con ese toque a contrapierna que lo elevó, aún más, en el Olimpo del fútbol.

Tiene olfato Scaloni. La percepción es una característica fundamental de un entrenador y, junto a su cuerpo técnico, ha dado sobradas muestras de esa lectura antes, durante y post partido. Porque los hinchas de las redes (y otros también) llenaron de cuestionamientos cuando Facundo Medina apareció en la lista final de 26 jugadores.

En la cancha, que al final es donde se analizan los rendimientos, el nacido en Villa Fiorito estuvo correcto contra Argelia en su debut absoluto en un Mundial -con lo que eso conlleva- y fue la figura de los humanos contra Austria, asistencia incluida para Messi en el 1-0.

Fue en una jugada maestra de la Scaloneta. Esa que figura en la primera página de su manual. La tejió por la derecha, la definió por la izquierda, con la "Pulga" como director de orquesta. De principio a fin. Del toque en mitad de cancha para revertir el juego hasta la definición contra el palo derecho.

"Está jodido" de analizar el Mundial, había dicho Scaloni, que agregó que "las estadísticas al final son bastante engañosas". Eso no aplica para la Selección Argentina, va en contra de la corriente. Es contracultural, como se repitió hasta el hartazgo después que los datos habían mostrado su intención de juntar pases (fueron 561 en total, con 50% de posesión contra 43% del rival), de asociarse, por encima del vértigo y verticalidad que se propone desde los rivales.

Pero también de apretar líneas, de desdoblarse en defensa (la dupla central con Cuti Romero -salió con molestias y entró Otamendi- y Lisandro Martínez es un fuerte medieval), donde los laterales Nahuel Molina Lucero -el único cambio en el equipo titular respecto a Argelia- y Medina fueron fundamentales en los duelos defensivos ante un equipo austríaco que eligió atacar por el lado derecho de la defensa argentina y que había generado incertidumbre con su plan de contrapresión, pero casi todo el partido vio cómo la pelota corría de albiceleste en albiceleste.

Hay veces que muchos quieren esconder las cartas en un fútbol sobreanalizado. Argentina siempre es el mismo. Incluso, la fórmula del triunfo la había dado Enzo Fernández en la conferencia previa. "Para nosotros es importante manejar el balón, nos gusta el juego de posesión. Debemos sumar pases para que Leo (Messi) pueda recibir libre y para que haga la magia que hace siempre", dijo.

Manejó los tiempos "Gardelito". Fue el amo y señor del mediocampo. Raspando y jugando, fiel a su estilo de todocampista. El complemento de Alexis Mac Allister funcionó mejor que contra Argelia. De Paul no lució, pero es el equilibrio que tanto le gusta repetir a Scaloni y que es necesario para el funcionamiento colectivo.

Lautaro fue Julián. Se desdobló y sacrificó defensivamente por el equipo el "Toro" Martínez. Le falta el gol (todavía no convirtió en Mundiales), pero generó el penal. El sufrimiento del doble cabezazo que pudo haber sido el empate, le dio paso al delirio messianico del 2-0 final.

La Scaloneta sigue invicta ante los europeos. Esos que generan tanto miedo en la opinión pública. ¿No será momento que ellos le tengan miedo a Argentina?




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 2 - Austria 0:

Argentina: Emiliano Martínez (6); Nahuel Molina Lucero (6), Cristian Romero (6), Lisandro Martínez (6), Facundo Medina (7); Rodrigo De Paul (5), Alexis Mac Allister (6), Enzo Fernández (7), Thiago Almada (6); LIONEL MESSI (9) y Lautaro Martínez (6).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 11m Nicolás Otamendi (6) por Cristian Romero, 18m Julián Álvarez (6) por Thiago Almada y Nicolás González (6) por Lautaro Martínez, 35m Leandro Paredes (5) por Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico (5) por Facundo Medina.

Austria: Alexander Schlager (5); Stefan Posch (4), Kevin Danso (4), David Alaba (5), Konrad Laimer (5); Nicolas Seiwald (4), Xaver Schlager (5); Romano Schmid (4), Paul Wanner (5), Marcel Sabitzer (5); y Michael Gregoritsch (4).
DT: Ralf Rangnick.
Cambios en Austria: ST, 21m Marko Arnautovic (4) por Paul Wanner, Marco Friedl (4) por David Alaba y Alexander Prass (4) por Stefan Posch, 32m Patrick Wimmer (4) por Romano Schmid, 39m Carney Chukwuemeka (4) por Michael Gregoritsch.

Estadio: AT&T, Dallas, Arlington, Texas, Estados Unidos.
Espectadores: 70.649.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Amin Mohamed Omar, de Egipto (6).
Goles: PT, 37m Lionel Messi; ST, 45m+4m Lionel Messi.
Amonestados: Stefan Posch, Konrad Laimer, Facundo Medina y Leandro Paredes.
Incidencia: PT, 8m Lionel Messi desvió un penal.


POSICIONES - GRUPO J - COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026
P EQUIPO PTS. PJ PG PE PP GF GC DF
1 Argentina 6 2 2 0 0 5 0 +5
2 Austria 3 2 1 0 1 3 3 0
3 Argelia 3 2 0 0 1 2 4 -2
4 Jordania 0 2 0 0 2 2 5 -3
Partidos de la Fecha 3:
Argelia vs. Austria
Jordania vs. Argentina

miércoles, 17 de junio de 2026

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LA JERARQUÍA DE LA SCALONETA PISÓ FUERTE EN KANSAS CITY
La Selección le ganó a Argelia en su debut y demostró que es un campeón que no envejece
El equipo sacó adelante un partido bravo y terminó goleando. Contó con un Messi brillante y justificó el resultado con autoridad.
Regala fútbol y certezas la Scaloneta. De ahora en más, si alguien quiere entender cómo debe debutar un campeón del mundo, puede analizar al detalle la victoria 3-0 de Argentina ante Argelia en el inicio de la Copa del Mundo. Con una idea que no envejece, con muchísima autoridad, con mediocampistas que vuelan y con un Lionel Andrés Messi descomunal, los comandados por Lionel Scaloni arrancaron con el pie derecho el sueño del bicampeonato.

La idea de la Scaloneta la resumió con claridad y simpleza el entrenador semanas atrás ante una pregunta de Clarín. "Nosotros intentamos juntar pases para ir avanzando todos juntos". Y eso fue lo que demostró Argentina en el complejo debut ante Argelia. Por momentos fue un festival de toques y el equipo se plantó para decirle al mundo: acá está el campeón. No fue brillante el juego de Argentina porque aún tiene cosas por mejorar. Pero la ilusión empieza a ganar sustento al observar que la base sigue inalterable, lo mismo que los conceptos.

Palabras más, palabras menos, lo que explicó Scaloni es que la Scaloneta es un equipo de mediocampistas. A los cuatro que puso en cancha (Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández y Thiago Almada) se acoplaron Lionel Messi y los dos zagueros, Cristian Romero y Lisandro Martínez. La Selección, tras algunos minutos de dudas, se apropió de la pelota y jugó con soltura. Incluso, en un par de pasajes, se pasó de suelta porque pudo haber acelerado un poco más.

Todos tocan y todos se mueven en Argentina. Es agradable a la vista observar cada uno de los movimientos y la calidad de los pases. El mejor de la etapa inicial fue Enzo, pero el que cambió el rumbo del duelo fue De Paul, con un pase que será recordado por mucho tiempo. La asistencia del volante de Inter Miami atravesó con fuerza a cuatro argelinos para que Messi recibiera con la cancha de frente. Hablar de las genialidades de Leo ya no tiene demasiado sentido: aceleró y la colgó del ángulo para sacarse la mufa del gol que le habían anulado minutos antes por un off-side milimétrico.

La Scaloneta no pudo redondear un primer tiempo perfecto porque le faltó generar más situaciones de peligro. La tenencia no se tradujo en oportunidades y esa es una falencia. Apenas inquietó con un disparo lejano de Almada que se fue muy alto. También existió un cabezazo débil de Martínez antes del grito del rosarino.

Toca hablar de lo defensivo. Lo complicaron a Argentina, es verdad. Le costó recuperar el balón en algunos pasajes del primer tiempo, también. Pero el equipo está confeccionado para tener la pelota y no para robarla. La Scaloneta quita por presión tras pérdida (los famosos cinco segundos) o por la lectura inteligente que hacen los jugadores. Ni Alexis, ni Enzo, ni De Paul ni Almada son mediocampistas de músculo, de esos que se imponen con el cuerpo o la fuerza. Para eso se necesitan otros jugadores. Y si Scaloni se inclinara por futbolistas de corte, perdería capacidad de posesión. Al cabo, es la elección del entrenador nacido en Pujato. Algo así como al que le gusta el durazno, que se aguante la pelusa.

Aunque, por supuesto, hay aspectos por mejorar. Lo fundamental es la presión tras pérdida o el achicamiento de las líneas. Por momentos quedó largo el equipo y Argelia aprovechó la espalda de Mac Allister. Fueron buenas las coberturas de Licha Martínez, que le ganó la pulseada a Nicolás Otamendi.

Argentina retrasó apenas unos metros su punto de inicio en el complemento. Ingresó Nahuel Molina Lucero por Montiel y rápidamente Nicolás González por Almada y Julián Álvarez por Lautaro. La Selección tuvo espacio para correr. Y para hacer brillar a Leo, que se despachó con otros dos goles para completar un triplete. La Pulga, después del tercero, le pidió el cambio a Scaloni para descansar un poco y para darle algo de respiro a los argelinos, que pasaron de la esperanza al abatimiento.

Otra buena noticia para la Selección fue el alto nivel de De Paul, que llegaba con algunas dudas por su presente en Inter Miami. Al Motorcito no se le notó la falta de competitividad que suele atribuirse a la MLS y tuvo un enorme rendimiento, impulsado por el pase entre líneas que abrió el duelo.

Con un Messi celestial, con volantes que ya no van en Ferrari sino en avión y con una idea que sale de memoria, la Scaloneta arrancó el sueño del bicampeonato con una victoria de peso para gritarle al mundo: acá está el campeón.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Argelia 0:

Argentina: Emiliano Martínez (6); Gonzalo Montiel (5), Cristian Romero (6), Lisandro Martínez (7), Facundo Medina (6); Rodrigo De Paul (8), Alexis Mac Allister (6), Enzo Fernández (7); LIONEL MESSI (10), Lautaro Martínez (6) y Thiago Almada (5).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ET, Nahuel Molina Lucero (6) por Gonzalo Montiel; ST, 9m Julián Álvarez (5) por Lautaro Martínez y Nicolás González (6) por Thiago Almada, 33m Nicolás Otamendi (5) por Cristian Romero y Nicolás Paz (5) por Lionel Messi.

Argelia: Luca Zidane (3); Rafik Belghali (4), Aïssa Mandi (4), Ramy Bensebaini (4), Rayan Aït-Nouri (4); Hicham Boudaoui (5), Ibrahim Maza (5), Nabil Bentaleb (5); Anis Hadj Moussa (4), Amine Gouiri (4) y Farès Chaïbi (6).
DT: Vladimir Petković.
Cambios en Argelia: ST, 18m Houssem Aouar (4) por Hicham Boudaoui, Mohamed El Amine Amoura (4) por Amine Gouiri y Riyad Mahrez (4) por Anis Hadj Moussa, 38m Adil Boulbina (4) por Nabil Bentaleb y Ramiz Zerrouki (4) por Ibrahim Maza.

Estadio: GEHA Field at Arrowhead, Kansas City, Misuri, Estados Unidos.
Espectadores: 69.045.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Szymon Marciniak, de Polonia (6).
Goles: PT, 16m Lionel Messi; ST, 14m Lionel Messi y 30m Lionel Messi.


POSICIONES - GRUPO J - COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026
P EQUIPO PTS. PJ PG PE PP GF GC DF
1 Argentina 3 1 1 0 0 3 0 +3
2 Austria 3 1 1 0 0 3 1 +2
3 Jordania 0 1 0 0 1 1 3 -2
4 Argelia 0 1 0 0 1 0 3 -3
Partidos de la Fecha 2:
Argentina vs. Austria
Jordania vs. Argelia

miércoles, 10 de junio de 2026

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REGRESO, ASISTENCIA PARA EL PENAL Y GOL
Messi dejó su huella en Alabama y la Selección llega convencida al debut
En apenas dos minutos justificó la expectativa que tenían las 88.043 personas en la cancha. A una semana de arrancar su sexto Mundial volvió a brillar y la Scaloneta goleó a Islandia.
Lionel Messi jamás falla. Puede jugar mejor o peor, pero se debe al espectáculo y, sobre todo, al fútbol.

Porque él es el fútbol. Anoche, en Auburn, su concierto no duró tanto como otras veces, pero congregó a más de 88.043 personas que llegaron desde cualquier sitio cercano (o no) a esta ciudad universitaria del estadio de Alabama para ver el triunfo amistoso de la Selección Argentina ante Islandia (3-0), desafiando primero al intenso calor y después a un diluvio desproporcionado que hacía mucho tiempo no ocurría en la región hasta poner en riesgo el partido.

Pero la Pulga todo lo vale. Si con 120 segundos dentro de la cancha llenó de recuerdos a todos los que estuvieron en el estadio Jordan-Hare. Tocó una pelota, fue un pase-gol a Lautaro Martínez, a quien el arquero nórdico le cometió penal. Y esa pesadilla que le había quedado en el recuerdo al capitán ocho años atrás en el debut del Mundial 2018, se cerró para siempre con un zurdazo alto y cruzado. Igualó su récord personal de velocidad de conversión: había tardado lo mismo en un amistoso en 2015 contra Bolivia (7-0), también en Estados Unidos.

El primer encuentro de fútbol de la historia de esta comunidad, para la que se trató de “El partido del Siglo”, dejó el sello del mejor de la historia. Acto seguido, el rosarino que cumplirá 39 años en pleno Mundial y jugó su encuentro 199 con la camiseta de la Selección, hizo una de esas apiladas marca registrada de derecha a izquierda a puro amague, pero la devolución de Nicolás González le quedó demasiado atrás.

El 10 también fue partícipe necesario del tercero albiceleste, con un pase quirúrgico para Rodrigo De Paul para coronar una jugada colectiva con la idiosincrasia de la Scaloneta, que empujó desde el punto penal Thiago Almada.

Sus camisetas habían inundado las coquetas calles de Auburn desde muy temprano. “¿Juega Messi?”, se le preguntaba a cualquier periodista argentino que entraba a comer, a comprar un souvenir o simplemente se le escuchaba hablar en español. Los poco más de 21 minutos que estuvo en cancha también dejaron un pase de espaldas increíble, levantando la pierna casi hasta la cabeza y tirando la pelota de sombrerito para Toro Martínez. Quedó claro que la sobrecarga muscular quedó bien atrás y está óptimo para debutar contra Argelia, cuando cumplirá su bicentenario de partidos en la Selección.

Y para ese partido puede estar tranquilo el entrenador Lionel Scaloni. No solo por el capitán. Sino porque el balance de los dos amistosos lo hizo sacar conclusiones más que positivas con todos los que conforman el plantel. Si hasta pudo probar Gonzalo Montiel, después del desgarro que lo había puesto en duda. Habrá que esperar a ver cómo responde en la recuperación.

Repitió el mediocampo de Honduras este martes y colocó a Nicolás Paz, recuperado del traumatismo que le provocó una fisura en el platillo medial de la rodilla izquierda. Fue Valentín Barco, otra vez, el destacado de un equipo que cuando hace mover la pelota es muy difícil de frenar.

Hizo el gol el Colo, a los 8 minutos, con una volea ejecutada a la perfección desde el borde del área. Antes, Islandia había hecho temblar a Gerónimo Rulli cuando lo gambetearon a Giay y Ellertsson se lo perdió increíblemente en el segundo palo.

Manejó los hilos Exequiel Palacios -nuevamente-, Lisandro Martínez fue un baluarte defensivo -¿se mete como titular?- y Nico Paz demostró que puede ser el cambio de ritmo necesario para algún encuentro que se necesite destrabar o liquidar de contragolpe.

Scaloni metió mayoría de titulares en el complemento para buscar rodaje: Alexis Mac Allister y Lautaro tuvieron sus chances de gol, pero el palo se las negó.

Messi dejó su huella, también, en Alabama. Ahora vendrá el momento de disfrutar y jugar su sexta Copa del Mundo, la de la despedida, pero que desea que sea además la de una consagración única.

domingo, 7 de junio de 2026

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EL 2-0 EN TEXAS MOSTRÓ AL CAMPEÓN MUNDIAL CON UNA MEJORÍA SOBRE LOS PARTIDOS ANTERIORES
Argentina, sin Messi, le ganó a Honduras y dejó señales muy claras: juego intenso y muchas certezas
A 10 días del debut mundialista, la Selección demostró que cuando se trata de competir saca sus mejores genes. Fue además un banco de pruebas para muchos jugadores con saldo positivo.
Era un examen, para afuera y principalmente para adentro, y se cumplió con creces. El primer partido preparatorio para Argentina dejó una confirmación: cuando se trata de competir esta Selección saca sus mejores genes. No hubo quietud ni rendimiento en espejo con un rival inferior como Honduras, 66° del ranking FIFA, como sí había ocurrido contra Mauritania y Zambia, en marzo pasado, más allá de los triunfos. La victoria 2-0 en College Station, con Lionel Messi en el banco de suplentes y con el regreso de Cristian Cuti Romero tras la lesión, mostró a un equipo muy serio, que demostró en cancha que quiere defender la corona cuando en 10 días debute en el Mundial 2026, donde llega como 1° del escalafón.

Lo hizo con una actuación top de Lautaro Martínez, con gol y asistencia, para que la ausencia de Julián Álvarez no se note. La confirmación de que Thiago Almada es titular, también con la conducción de Gio Lo Celso, que cuando está bien físicamente es un diferencial que puede explotar la Albiceleste como en la Copa América, y la buena variante de Valentín Barco, que como interior fue el termómetro de un mediocampo inédito que plantó Lionel Scaloni y completó Exequiel Palacios.

Fue un verdadero banco de pruebas para la Albiceleste, lo que se justifica en haber usado a 21 jugadores, incluidos cuatro nuevos debuts en un ciclo que ya tuvo 64 futbolistas y a los que se sumaron el arquero Santiago Beltrán, Nicolás Capaldo y los pibes Tomás Aranda -casi hace un gol- y Joaquín Freitas. De todos esos, el único que jugó los 90 fue Agustín Giay.

Más allá que dominó de principio a fin a su gusto, era difícil este partido para la Selección. Jugaba contra sí misma. No solo por su rendimiento, sino también contra los riesgos de las lesiones que atosigan a otros países y golpearon la concentración albiceleste con el desgarro de Leonardo Balerdi. Cada gesto, cada caída al césped, cada choque, hacía paralizar corazones.

Después de dos intentos claros de Lautaro Martínez en el arranque hubo que esperar hasta el post pausa de rehidratación para que llegue el primer gol. Y fue con su esencia, la que había destacado Scaloni en la previa ante la pregunta de Clarín, el juego asociativo. La secuencia de pases empezó por la izquierda y terminó en la derecha, después de un gesto clave de Barco que dejó pasar la pelota entre sus piernas para Giay, que sacó del área para Lo Celso que buscó el zurdazo al ángulo y encontró ángulo. El rebote no fue rechazado por Meléndez, que para colmo lo pisó a Tagliafico. Penal claro.

Fue Lautaro Martínez el encargado de ejecutar, como en la definición de los cuartos de final de Qatar 2022 contra Países Bajos: fuerte y cruzado a media altura para que el arquero no llegue ni siquiera adivinando el palo.

Giuliano Simeone, después del 10, pasó de la izquierda a la derecha, su hábitat natural. Así llegó al gol en el inicio del segundo tiempo, después de una secuencia que empezaron Lo Celso y Almada, y que el Toro rompió con un exquisito taco que sirvió el gol al hijo del Cholo.

Con la ventaja, Argentina no aflojó, pero el foco del partido cambió. Las miradas de las 91.102 personas -se quebró el récord que tenían México y Brasil en el único encuentro de fútbol en este escenario- se posaron sobre las pantallas, que dos veces enfocaron a Messi, lo que provocó un automático alarido. No fue suficiente para que saltara al campo de juego. Con lógica, porque recién se reincorporó a los trabajos con el grupo y podría tener minutos el martes próximo ante Islandia, en Alabama.

La rotación mermó el rendimiento de Argentina, que casi todo el partido jugó en el último cuarto de cancha, bien cerca del arco de Honduras y no sufrió en el propio, salvo un par de ocasiones en el que quedó desbalanceado defensivamente, pero hizo un buen repliegue. Juan Musso, que fue titular en lugar del lesionado Dibu Martínez, casi no tuvo trabajo.

De Paul tomó la manija en el segundo tiempo con su ingreso. Otra confirmación, más allá de lo que se sabe que rinde con la camiseta de la Selección. Las dudas que, principalmente en redes sociales, se posan sobre el Motorcito por su presencia en la MLS de Inter Miami se responden con rendimiento en cancha.

Scaloni buscó variantes, movió posiciones y dejó algunas señales: Facundo Medina aplicó su versatilidad jugando como lateral y marcador central; Alexis y Enzo enrocaron sus lugares naturales con el pampeano más como “5”; Flaco López tuvo sus minutos y hasta Nicolás Capaldo se estrenó, como mediocampista izquierdo, en horas donde su posibilidad como reemplazo de Balerdi había resonado. Lo más trascendental: Cuti Romero volvió a una cancha tras pasar 50 días de lesión y recuperación contra reloj.

Un buen primer paso, que deberá ser ratificado el martes ante una selección europea y con ribetes similares a Argelia, el rival del debut en el Mundial 2026 el 16 de junio. Acá está Argentina, mundo fútbol, y cuidado porque es la misma de siempre.

miércoles, 1 de abril de 2026

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COMPLETÓ LOS 90 MINUTOS Y LO MEJOR DEL EQUIPO GIRÓ, COMO SIEMPRE, A SU ALREDEDOR
La última vez de Messi en Argentina fue como Leo la merecía y para que la Selección recupere el juego y los goles
El capitán se despidió del país con un gol ante Zambia y mucho más: lideró al equipo que necesitaba cambiar la imagen y sumó otra noche de romance con los hinchas agradecidos.
Es probable que el sueño de Lionel Messi no haya sido de barrilete. Tal vez, por una cuestión generacional, su sueño fue electrónico, de videojuego. El Leo adolescente se pasó horas y horas jugando primero al Family Game, después al Sega y más tarde a la Play, anhelando alguna vez jugar un partido de local con la camiseta Argentina. También festejar un gol. Y la vida fue generosa con el talento imposible y la dedicación denodada del rosarino, quien anoche contra Zambia en la Bombonera jugó su último encuentro en suelo nacional con la celeste y blanca. Fue, claro está, una jornada marcada por la emoción y el agradecimiento eterno de los miles que esta vez sí llenaron la cancha. Y la Pulga correspondió el cariño: anotó un gol en la victoria 5-0 frente a los débiles africanos.

Ya desde la entrada en calor se notó otra intención en Messi, otra energía. Si ante Mauritania se lo había percibido apagado y ajeno, frente a Zambia se llenó de luz para decirle adiós. En la repleta y feliz Bombonera sonó el recurrente “que de la mano de Leo Messi” y el capitán de la Scaloneta saludó con énfasis a cada uno de los sectores del estadio. “Messi/Messi/Messi”, se acopló la reverencia cada vez que se acercó a patear un córner o tiro libre.

La sensación inequívoca era que no había futuro después de la consagración en Qatar. Mucho más con el “ya está, ya está” que le regaló a su familia desde el campo de juego. Pero siguió Messi, muy pasito a pasito, como la canción. No se puso metas y se dejó llevar. Y ahora está a nada de convertirse en el primer futbolista en disputar 6 Mundiales, hito que podría empardar el portugués Cristiano Ronaldo.

Se podrían escribir miles de líneas con estadísticas de Messi, pero algunas irrumpen. Y desde la final del Lusail, tras ese adiós imaginario, Leo jugó otros 26 partidos con la Scaloneta y anotó 18 goles. Le llaman vigencia.

Messi hizo mellizos lo fantástico con lo cotidiano. Por eso parece más de lo mismo el corte de cintura que realizó adentro del área para su primer grito, el segundo de Argentina. O la jugada que pensó para el primero de Julián Álvarez, a los 3 minutos de la etapa inicial.

Ocurre algo extraño en la Scaloneta, que puede ser tomado al mismo tiempo como algo positivo y algo negativo: el que cambia el ritmo es Messi, que en el Mundial cumplirá 39 años y que se desempeña en una liga de baja exigencia como la MLS. Es mérito del rosarino y alivio para el resto que aún tenga esa capacidad. Lo malo es que alguien más tiene que aparecer para inyectar energía en los metros decisivos. Thiago Almada recién fue determinante en el complemento (le hicieron el penal del tercero de Nicolás Otamendi) y a Alexis Mac Allister y a Enzo Fernández les faltó mayor velocidad. El dato revelador de la húmeda jornada fue la suplencia de Rodrigo De Paul.

Qué hacer con la aceleración debe ser un tema a definir -o profundizar- por Scaloni. La Selección maneja muy bien la pelota, especialmente cuando Leandro Paredes está en cancha. El volante de Boca jugó un primer tiempo para meter en un cuadrito ante Zambia. Pero al equipo le faltó voracidad, más allá de la goleada. Tuvo espacio para correr y decidió siempre un pase extra. Y no se habla de cambiar el libreto que tantos éxitos entregó. Una solución podría ser intentar transiciones rápidas y, en caso de no hallar el hueco, ahí sí comenzar a juntar pases. La prueba de los africanos se pasó sin problemas. Distinto será ante una selección top.

La Scaloneta vistió su once de gala después de la alarma que se encendió ante Mauritania y volvió a recuperar el juego, la sangre y los goles. Y culminó con un categórico 5-0 por el gol en contra de Chanda y el quinto de Valentín Barco, que se acerca al Mundial.

Saludó a todos Messi, que se metió al vestuario con una amplia y agradecida sonrisa. Su última vez en Argentina con la de Argentina fue como se merecía. Fueron, en total, 54 juegos en suelo nacional con la celeste y blanca, con 39 victorias, 13 empates y 2 caídas.

“Que de la mano/de Leo Messi/todos la vuelta/vamos a dar”, fue el último cántico esperanzador de la Bombonera. ¿Logrará levantar otra vez la Copa para cerrar el más maravilloso de los sueños?
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