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martes, 19 de julio de 2016

Huracán 2 - Central Córdoba (Rosario) 1 - Copa Argentina 2015/2016

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SIN SOBRARLE NADA VENCIÓ 2 A 1 A CENTRAL CÓRDOBA DE ROSARIO Y PASÓ A 16AVOS DE FINAL
Huracán sonrió con esfuerzo
Los goles fueron de Romero Gamarra y de Bogado, de penal. Descontó Figueroa. Volvió Diego Mendoza.
Un Huracán que trata de rearmarse, aprobó anoche en su debut en la Copa Argentina y vuelve a soñar con ganar este torneo que da un boleto a la Copa Libertadores de América. Venció merecidamente a Central Córdoba de Rosario que juega en Primera C. Lo espera en la siguiente fase el ganador del cruce entre Belgrano de Córdoba y Brown de Adrogué.

El conjunto de Eduardo Domínguez encontró alivio con el gol de Alejandro Romero Gamarra, una verdadera joyita de fútbol asociado que pareció que iba a descomprimir al diezmado Huracán, pero fue sólo un espejismo.

La jugada se inició con Araujo y el debutante Lucio Compagnucci (ex Vélez) en la salida por el costado derecho. Se prolongó en Romero Gamarra y la primera pared con Mariano González; la segunda con el debutante Norberto Briasco y la exquisita definición de Kaku con su pierna diestra ante la salida de Leonardo Romero.

Hasta allí, ganaba bien Huracán que ya en el primer minuto estrelló una pelota en travesaño en el intento de un defensor que, peinó contra su propio arco, un corner desde la izquierda ejecutado por Bogado.

En cada avance del Globo, quedaba la sensación que iba aumentar el marcador. Pero un grosero error de Mauro Bogado, quien recostado sobre la izquierda jugó una pelota al medio en su pretensión de darle un pase a Nervo, no hizo otra cosa que dejar mano a mano a Leandro Figueroa con Marcos Díaz. El “10” rosarino aprovechó el regalo.

Los de Parque Patricios trataron de sobreponerse al imprevisto golpe e intentar rearmarse siempre por el camino de fabricar pequeñas sociedades, algo realmente ponderable.

Y la paciencia, la impronta que le transmite ese arquitecto para salir de las adversidades que es Eduardo Dominguez, en el complemento le dio sus frutos.

Volvió a mostrarse el juvenil Briasco como opción de pase, de búsqueda. Sacó la asistencia medida para la entrada de Mariano González por el medio; el volante giró y Cristian Godoy lo derribó. Penal, que Bogado cambió por gol.

Mientras espera que se recuperen de sus lesiones Patricio Toranzo y Daniel Montenegro. Que Diego Mendoza, quien volvió a jugar oficialmente anoche tras cinco meses luego del accidente en Venezuela, sume minutos de fútbol y aporte su cuota de gol. Que lleguen más refuerzos en los laterales y adelante (suenan Nicolás Romat y Lucas Barrios), Huracán aprobó otro desafío.

Y su gente acompaña como siempre en todos sus sueños. Aún sabiendo que no será fácil reemplazar a la dupla goleadora (76 tantos entre los dos) que integraban Ramón “Wanchope” Ábila y Cristian Espinoza. No es poca cosa.

domingo, 17 de julio de 2016

River 1 - Sevilla (España) 3 - Amistoso de Pretemporada 2016

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ÚLTIMO AMISTOSO INTERNACIONAL
River se le animó al Sevilla, pero sufrió la diferencia de jerarquía
Superado al inicio, logró emparejar el desarrollo hasta que los españoles acertaron de contra. Fue el estreno de Sampaoli.
En el cierre de su pretemporada, River tuvo un amistoso de los más exigentes. Ante un rival muy ofensivo, de mucha presencia y despliegue físico, la prueba resultó un interesante tubo de ensayo de cara al arranque de la temporada oficial. El Sevilla le ganó por 3 a 1 después de un desarrollo por demás intenso, a tono con dos equipos cuyos entrenadores tienen como premisa la búsqueda ofensiva y el esfuerzo constante para recuperar la pelota.

Para Marcelo Gallardo hubiera sido una pena si el partido no se jugaba, algo que estuvo a punto de ocurrir tras una lluvia acompañada por una fuerte tormenta eléctrica que se desató cuando los equipos habían salido a la cancha. Hubo que esperar dos horas y trece minutos para que se jugara (arrancó a las 22.13 de aquí, las 23.13 de la Argentina), pero seguro que para ambos técnicos y para el público que estuvo en el estadio de Disney (unas 3.000 personas) valió la pena la espera.

River se vio superado durante varios lapsos del partido, al punto de que Augusto Batalla fue uno de los mejores de la cancha, pero también mostró personalidad para intentar jugar en campo rival y también para poner en aprietos a un equipo que en el debut de Jorge Sampaoli mostró buena parte de la impronta de su técnico: llegada masiva al área rival, respeto por la pelota, y avidez por interrumpir con rapidez los avances rivales y asumir la iniciativa.

Furioso, el arranque de Sevilla sorprendió a River. En una misma jugada, cuando transcurría el primer minuto, a River lo salvaron una gran tapada de Batalla, un cierre de Leandro Vega y una pelota que dio en el cuerpo de Jonatan Maidana. Y a los dos, tras una mala salida de Camilo Mayada, River quedó mal parado y Gameiro entró solo por la izquierda para definir con elegancia para el 1 a 0.

River, que presionó mucho y bien en la salida del rival, no se desesperó luego de quedar en desventaja e inquietó al Sevilla con una llegada de Rodrigo Mora y otra de Andrés D’Alessandro, pero los intentos ofensivos del conjunto español seguían siendo mucho más dañinos.

Batalla le ganó un mano a mano a Mariano Ferreira, quien le ganó la espalda a Vega en una proyección, y otro a Gameiro, que recibió un taco para coleccionar de Iborra.

Y River casi lo empata en el cierre de la etapa inicial con un tiro a colocar de Mora y con una trepada de Mayada conectada por su compatriota y salvada con lo justo por el argentino Nicolás Pareja.

Una tapada de David Soria ante un tiro a colocar de Lucas Alario y un remate desviado de Pity Martínez, quien -al igual que cuando ingresó ante Motagua- volvió a jugar un buen partido, pusieron a River al borde del empate en el arranque del segundo tiempo, aunque antes el ingresado Joaquín Correa se había perdido el 2 a 0.

En el mejor momento de River, Ignacio Fernández falló en una salida, Sevilla encontró mal parada a la defensa y Konoplyanka estiró la ventaja. Poco después, N’Zonzi -elegido Man of the Match- puso el tercero tras un córner.

Giovanni Simeone, con un cabezazo, anotó el descuento de un River que perdió dos de los tres amistosos que jugó en este país (el otro fue ante América de Cali). Pero anoche lo hizo mostrando interesantes signos de vitalidad más allá de que el marcador final amenace con desmentir ello.

Estudiantes 3 - Atlas 0 - Copa Argentina 2015/2016

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POR LA COPA ARGENTINA, EL EQUIPO PLATENSE SUPERÓ A ATLAS EN UN CLIMA DE GRAN CONFRATERNIDAD
Pasó Estudiantes, ganamos todos
El conjunto de Vivas hizo valer la diferencia de categoría. Los planteles viajaron juntos a Salta, en un gran gesto.
Desde su contexto, afuera de la cancha, parecía un partido extraído del surrealismo: ambos planteles llegaron en micro separados pero coincidieron en el arribo: entonces los jugadores intercambiaron saludos y charlas amenas en el trayecto hasta los vestuarios. Algo que debería ser normal, pero nuestra “incultura” futbolera obliga a resaltar el dato. El primer paso se había dado en el viaje desde Buenos Aires hasta Salta: los planteles de Estudiantes y Atlas se trasladaron en el mismo vehículo para sacarle un poco de dramatismo a un simple -aunque importante- partido de fútbol.

Adentro del campo de juego el partido mostró dos caras bien distintas, una en cada tiempo. En el primero, las ganas y el amor propio del humilde Atlas que habita en Primera D, fueron la bandera que expuso para pelearle a Estudiantes. Y con este simple método se las rebuscó para tenerlo medianamente contenido. Esta cosas son las que regala un torneo como la Copa Argentina: por momentos, no parecen existir las enormes diferencias de jerarquía entre los futbolistas.

Había arrancado bien el Pincha, poniéndose en ventaja en el amanecer del encuentro con ese golazo de Julián Marchioni, que de zurda transformó en gol un precioso tiro libre. Iban apenas 4 minutos de juego, y los cerca de 200 hinchas del León dispersos en el estadio de refregaron las manos, para mitigar el frío por un lado, pero por otro, presintiendo que se venía una seguidilla de goles.

Pero los que presumieron los hinchas platenses no ocurrió, porque en la primera mitad Estudiantes se fue quedando y del andar dinámico y de la alta presión al rival en la salida de la pelota, pasó a un quedo notorio que Atlas supo aprovechar. Creció el trabajo de Alcaraz en el medio y de Portillo por su lateral. Un tiro libre de Julio Gauna obligó a Sappa a estirarse luego de un rebote y un centro de Alcaraz exigió que Desábato mandara la pelota al córner cuando en el corazón del área se relamía Gauna.

El Pincha se quedó a mitad de camino. Viatri no fue ni pivot efectivo ni punta peligroso, entonces perdió peso arriba. Solo las trepadas de Facundo Sánchez encendían algunas alarmas, pero sus centros no fueron aprovechados para aumentar el marcador.

En el complemento, Estudiantes jugó su mejor carta, una simple razón de categoría: hizo pesar su jerarquía y también su mejor potencia física. Así pasó a manejar los hilos ante un Atlas que sostenía sus sueños en la entrega y el amor propio, que para esta altura ya mostraban fecha de vencimiento.

Así las cosas, el segundo grito del Pincha cayó por decantación: luego de una serie de rebotes Facundo Sánchez, un lateral que jugó el 80 por ciento en campo rival, la empujó al fondo del arco. Luego vino el tercero de Augusto Solari y, tras cartón, el travesaño le devolvió a Auzqui lo que pudo ser el cuarto.

Pasó Estudiantes, con comodidad. Hizo tres, pudieron ser más. El León avanza en la Copa a paso firme. En el camino quedó Atlas y sus ganas y amor propio, argumentos que sucumbieron al final del camino ante la jerarquía de un equipo de Primera División.

sábado, 16 de julio de 2016

Rosario Central 1 - Villa Mitre 0 - Copa Argentina 2015/2016

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SUPERÓ A VILLA MITRE, UN EQUIPO QUE JUEGA EN EL TORNEO FEDERAL A
Central pasó con lo justo
A 15 minutos del final encontró el gol, marcado por Burgos, que le dio la clasificación. Lo espera Atlético de Rafaela.
Con todos sus titulares y ante un equipo de dos categorías más abajo, a Rosario Central le costó muchísimo vencer a Villa Mitre de Bahía Blanca, por los 32avos. de final de la Copa Argentina. Ahora, el equipo de Eduardo Coudet enfrentará a Atlético de Rafaela.

El encuentro fue en líneas generales parejo, con más opciones en la primera etapa, en la que el equipo bahiense (juega el Federal A) no pudo aprovechar las dos situaciones claras que generó. Formigo y Mugabure, los dos delanteros de Mitre, complicaron bastante a la defensa de Central. Lo tuvo Maxi Cantoni cuando apareció por el punto de penal y el remate pegó en el palo izquierdo del arco de Sosa.

Después, Mitre aprovechó bien una pelota parada tras una falla defensiva rosarina, pero Zárate por poco no conectó el balón, que se fue muy cerquita del palo derecho. Central intentó algo con las corridas de Marco Ruben, pero el goleador nunca pudo encontrar espacios para encontrarse cara a cara con el arquero. Mitre no concretó el mayor dominio y lo pagó caro.

Porque además, en la parte final, el árbitro Echenique le anuló un gol a Villa Mitre que dejó sensación de injusticia. Tras un tiro libre indirecto marcó Alan González pero el juez hizo gestos de que el defensor no había tocado la pelota.

Hubo muchas menos emociones que en la primera etapa, se prestaron mucho la pelota y casi no generaron jugadas. Central comenzó a mejor a partir de los 25 minutos, cuando Villa Mitre mostró signos de cansancio. Primero, un cabezazo de Montoya pegó en el palo y luego, el gol: tiro libre de Lo Celso, el arquero dio rebote -el único error en toda la tarde- y apareció por el punto de penal Esteban Burgos para decretar la clasificación de Central.

viernes, 15 de julio de 2016

Boca 2 - Independiente del Valle (Ecuador) 3 - Copa Libertadores 2016

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QUEDÓ ELIMINADO DE LA COPA LIBERTADORES
Boca empezó de fiesta y terminó derrumbado
Volvió a sacar ventaja muy pronto y pareció que se llevaba por delante a los ecuatorianos, pero cometió errores serios y facilitó la proeza visitante.
Fue derrumbe. Con estruendo y consecuencias de una implosión. De la cabeza a los pies, y en escasos 120 segundos, la confianza de Boca de llegar a una nueva final de la Copa Libertadores de América se hizo añicos y voló por el cielo de un barrio preparado para otra noche de gloria que terminó en doloroso funeral deportivo compuesto por un equipo que se diluyó hasta la nada y algo más de 50.000 hinchas a los que, como testigos espantados, les sobraron preguntas y les faltaron respuestas.

Fue como un flash. Entre la conversión de Cabezas -a los defensores de Boca les cabecearon dos veces en el movimiento previo- y el horror de Orión -comprometió a Cubas con un pase insensato- que significó la sepultura del partido, porque Julio Angulo convirtió el gol más fácil de su carrera, el minutero giró dos veces. Justo en un segmento del juego en el que la multitud esperaba un dominio absoluto de Boca que encarrilara el pasaje a la final.

Por el contrario, el sueño de Independiente del Valle sigue subiendo como un barrilete al que no se le corta el hilo. Más allá de lo que le depare el futuro, en su historia figurará un capítulo brillante que contará que en el año 2016 eliminó en Buenos Aires primero a River y después a Boca. Esta vez, a diferencia de lo que pasó en el Monumental, terminó manejando la pelota, defendiendo a morir luego de clavarle las banderillas a una bestia torpe que iba por instinto y con un Azcona (hasta atajó un penal de Lodeiro) que hizo nuevamente un aporte decisivo.

¿Qué le pasó a Boca? Varias cosas negativas y todas simultáneas. Como en un racimo y antes de que el duelo gastara su primera hora. Defendió mal y por esos errores tuvo que mover desde el círculo central. Tuvo a Carlos Tévez en la peor prestación individual desde que dejó la Juventus para volver a vestirse con los colores que ama. No apretó el gatillo cuando a continuación del 1-0 tuvo a los ecuatorianos servidos como para liquidarlos más fácil de lo imaginado. A Pavón, que arrancó como para figura, se lo llevó la corriente del desconsuelo cuando el marcador pintó el 1-3, aunque volvió a la escena cuando la misa estaba dicha.

Sin embargo, la historia de anoche tuvo un capítulo especial en el primer tramo. Aquella tempranísima barrida de Pavón en la propia nariz de Azcona pareció indicar que Boca le pasaría el trapo a un equipo ecuatoriano que no pudo disimular, sobre todo en los 20 minutos iniciales, lo que le pesaba la mochila de jugar en un escenario que pisaba por primera vez. Si movió la pelota y apenas le duró cinco segundos, porque el pase de José Angulo hacia atrás terminó en un pelotazo de Rizotto a la cabeza del Cata Díaz.

Fue una presión implacable, casi de modo asfixiante, la clave de ese arranque ganador del equipo argentino. Más algunos detalles puntuales: 1) el baile que Pavón le pegó a Ayala, a tal punto que el lateral izquierdo duró sólo 37 minutos en cancha; 2) la decisión y el criterio de Fabra para convertirse en un lateral-volante imparable, con centros de la muerte como en el gol de Pavón y en el derechazo de Jara en el travesaño; 3) el empuje de Zuqui y Pablo Pérez para recuperar rápido y reconstruir la pelota en nuevos ataques antes de que los ecuatorianos empezaran a elaborar algún contraataque.

Nada de importancia había pasado en el área de Boca cuando Orión bloqueó un disparo de Sornoza con mínimo ángulo. A continuación, la pelota le quedó a Caicedo, de frente, para clavar ese 1-1 que fue el principio del fin.

Se fue Boca de la Copa. Con ratos muy feos en el juego. Sin luces. Y el dolor de no ser ni poder.

jueves, 14 de julio de 2016

River 3 - Motagua (Honduras) 0 - Amistoso de Pretemporada 2016

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RIVER GOLEÓ AL MOTAGUA HONDUREÑO EN EL SEGUNDO PARTIDO DE LA GIRA
Gallardo usó el amistoso para examinar a varios jugadores
La mitad jugaban en Reserva en el torneo pasado. Batalla, Morán, Montiel Olivera y el rato del Pity, lo mejor.
El segundo amistoso de la pretemporada le dejará a Marcelo Gallardo conclusiones más bien secundarias: el equipo que paró en la cancha del complejo de Disney no se parece en nada al que pondrá en la Copa Argentina, la Recopa y el campeonato local, los tres objetivos de River en este semestre.

Un River absolutamente alternativo, con seis jugadores que hasta hace tres meses jugaban juntos en la Reserva (Batalla, Montiel, Vega, Olivera, Morán Correa y Andrade), le ganó 3 a 0 al Motagua de Honduras.

Pero el resultado es algo absolutamente anecdótico: a Gallardo le sirvió más para ver a muchos de los que no habían jugado en la caída ante el América de Cali y para repartir minutos entre sus jugadores.

Sirvió también para comprobar que, al menos en la pretemporada, el Muñeco comenzó a experimentar con un dibujo táctico 4-2-2-2, en el que Pisculichi y Andrade intentaron conectarse con Driussi y Simeone, los delanteros.

El primer gol llegó después de la mejor jugada colectiva de River en todo el partido, pero paradójicamente tuvo una definición imperfecta de Andrade, cuyo tiro salió al medio del arco pero contó con una floja respuesta de Licona, que antes había tenido dos buenas tapadas.

River fue más peligroso e incisivo que el equipo hondureño y ya en el primer tiempo le generó otras cinco situaciones de gol: dos en los pies de Giovanni Simeone y las otras tres en los de Driussi, Pisculichi y Nacho Fernández.

River dio ventajas por el costado derecho de su defensa y Casco sufrió sobre el final de la etapa inicial, un lapso en el que Motagua estuvo cerca del empate en dos ocasiones a través de Andino.

El nivel colectivo de River decayó en el segundo tiempo: fue menos profundo y le faltó consistencia de mitad de cancha hacia atrás.

Antes del final, Mora anotó el segundo después de un pase del Pity Martínez, Alario se perdió dos goles y el propio Pity le puso cifras exageradas al marcador con un golazo.

Las manos firmes de Batalla (esas que no fueron tales ante América), la personalidad de Montiel, la simpleza de Morán Correa en la mitad de la cancha, la capacidad de Olivera para proyectarse, como en la jugada del primer gol, y la lucidez del Pity Martínez son aspectos que Gallardo seguramente anotará en el haber.

Los problemas defensivos que tuvo Casco, algunas dudas de Vega, y las intermitencias de Nacho Fernández, de Pisculichi y de Driussi, en cambio, estarán entre las anotaciones a mejorar.

lunes, 11 de julio de 2016

River 1 - América de Cali (COL) 3 - Copa Campeones de América 2016

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CAYÓ 3-1 ANTE AMÉRICA DE CALI
El nuevo River demostró que necesita rodaje
Gallardo aspira a tener un equipo con mucha generación ofensiva, pero en el estreno se vio poco. El festejo de los colombianos anticipó el final.
Dos años atrás, en este mismo estadio, arrancó con una victoria el exitoso ciclo de Marcelo Gallardo. Fue un 3 a 0 ante los Strikers de Fort Lauderdale, con dos goles de Osmar Ferreyra y uno de Federico Andrada. Anoche, también en las afueras de Miami, River jugó su primer amistoso de una pretemporada en una situación similar: en tiempos de reconstrucción futbolística. Aquella vez, acababa de irse Ramón Díaz y se habían marchado Carlos Carbonero y Cristian Ledesma, y luego partió Manuel Lanzini.

Ahora ocurre algo parecido: ya no están Barovero, Vangioni, Pezzella, Lucho González y seguramente se irán uno o dos jugadores más. A diferencia de aquella vez, River enfrentó a un rival más calificado: América de Cali, un grande de Colombia que desde 2012 busca ascender a la principal categoría del fútbol de su país. Y esta vez sufrió una caída 3 a 1 que, además de la imagen de un equipo que necesita más trabajo y horas de vuelo, permitió ver algunos de los rasgos que Gallardo pretende darle al equipo.

Más allá de que ello solo se observó de a ratos, el Muñeco quiere un River que ataque con seis hombres: los laterales, que ayer fueron Mayada y Casco; los volantes ofensivos, D’Alessandro y Gonzalo Martínez; y los delanteros, Mora y Alario. Diseñado para intentar imponer condiciones, River presionó en campo rival, tuvo a los marcadores centrales (Ponzio y Álvarez Balanta) cerquita del círculo central; y entre Arzura y Nicolás Domingo se repartieron la tarea de contención y salida limpia.

¿El formato táctico? Un 4-2-2-2 con mucho despliegue físico. Más allá de las buenas intenciones, se notó que fue el primer amistoso formal de la pretemporada (el martes River había goleado 4 a 0 en un juego informal a Montverde Academy, un equipo conformado por mayoría de juveniles africanos). River mostró escaso juego asociado, tuvo poca profundidad y tampoco contó con jugadores que desequilibraran en el aspecto individual, más allá de algún que otro arranque de Pity Martínez.

En el primer tiempo, River tuvo más la pelota pero América generó más peligro con un zurdazo de Ernesto Farías que dio en la parte exterior de la red y con una proyección de Camilo Angulo, quien enganchó dentro del área y sacó un remate desviado. A River le anularon un gol de Rodrigo Mora por posición adelantada.

América se puso 2 a 0 en los primeros 13 minutos del segundo tiempo. A los 4, quebró el cero con un golazo de tiro libre de Camilo Angulo. Y a los 13 volvió a golpear con una notable volea de Farías.

River descontó a los 18 con un cabezazo de Leandro Vega tras tiro libre de Martínez. Estuvo cerca del empate con un disparo de media distancia de Pisculichi. Los numerosos cambios desvirtuaron el desarrollo. A Gallardo le sirvió para que su equipo sumara minutos de fútbol y para tener la certeza de que le falta mucho para alcanzar la versión colectiva que lo represente.

Quedó espacio para un golpe más para este River. Todavía quedaban diez minutos y llegó ese penal a Bryan Angulo. Se lo cometieron entre Vega y Morán Correa. Y Borja lo cambió por gol. Luego, de inmediato, llegaron las bengalas de los hinchas del América (“Disturbios” fue la palabra que usó Gallardo), en nombre de la celebración. Y también, por precaución, el final anticipado con el festejo de los caleños. Y las preocupaciones del River todavía en formación.

viernes, 8 de julio de 2016

Independiente del Valle (Ecuador) 2 - Boca 1 - Copa Libertadores 2016

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DIO UN PASO EN FALSO Y PERDIÓ SU INVICTO EN LA COPA
Boca no lo pudo aguantar y debe darlo vuelta acá
Ganaba 1-0 y no le otorgaron un gol lícito. Los ecuatorianos explotaron dos fallas defensivas para revertirlo y viajar con ventaja a Buenos Aires.
Se sabía que el trámite podía volverse pesado a medida que avanzaran los minutos, mucho más si los locales olfateaban la chance de triunfo. Y así ocurrió, con la lógica de un partido a 2800 metros de altura, al margen de que los goles del sorprendente Independiente del Valle hayan derivado de un resbalón de Jara el 1-1 y de una indolencia de Fabra el 2-1 (Guillermo se enojó con el colombiano después de ese pechito canchero que regaló la posesión).

Pocos hinchas de Boca habrán imaginado un comienzo tan auspicioso. Luego de que Lodeiro sacara un zurdazo controlado por Azcona, el propio uruguayo rescató al borde del córner un cambio de frente que se iba largo por la izquierda. Cerca suyó apareció Pérez para ofrecerse como receptor. Del otro lateral vino Zuqui e invitó a la pared: pase, devolución y cara interna del botín derecho de Pérez para ponerla debajo del cuerpo del arquero.

Esa asociación de volantes con buen manejo le permitió a Boca sacar una ventaja tranquilizadora y afirmarse tempranamente en el control del partido. No iba a durar para toda la etapa, pero bastó para no sufrir muchos sofocones y, cada tanto, arrimar con alguna expectativa. En rigor, las más claras del período inicial fueron contras que aprovecharon demoras en la salida local. No hubo pericia en el toque final para ampliar la diferencia. Que podría haber aumentado, vale aclarar, si el árbitro Roldán o el línea Guzmán se hubieran dado cuenta de que Azcona se metió dentro del arco después de bajar un centro sin demasiadas pretensiones de Pérez.

Independiente del Valle -vencedor en su país de Mineiro, River y Pumas- había inquietado con velocidad por las bandas, por izquierda con Bryan Cabezas y por derecha con Julio Angulo. Así como lo había sufrido Mercado, cuando River vino a esta ciudad, anoche lo padeció Jara, reemplazante de última hora del lesionado Peruzzi. A los ecuatorianos también les faltó precisión para rematar, como esa que le quedó servida a Junior Sornoza o la que le cayó de arriba a José Angulo.

El súbito y breve apagón de algunos focos del estadio fue la imagen adecuada para un período con luces y sombras de los dos lados. En la segunda parte se agudizaron las tendencias de la primera. A Boca le costó el retroceso, perdió seguridad en el control de la pelota y sufrió cada vez que los ecuatorianos ensancharon el campo.

No fueron muchas las situaciones nítidas para el equipo del uruguayo Pablo Repetto, pero la sensación de paridad revoloteaba en cada centro despachado al área de Orión. Y llegó cuando Cabezas -una de las figuras- le sacó rédito con un remate cruzado a la patinada de Jara. En el segundo hay un gran mérito del goleador Angulo, para controlar y sacarse la marca en el mismo movimiento.

Boca tuvo ocasiones para empatarlo, salvar su invicto y volver con un resultado más confortable, pero Azcona lo privó de esas satisfacciones. El paraguayo, después del blooper que le disimularon entre el juez y el línea, salvó un potente zurdazo de Chávez y, en la última acción, alcanzó a desviar la peinada que el grandote Mina hizo contra su arco mientras buscaba alejar al Cata Díaz.

A la serie le quedan 90 minutos de emociones fuertes.

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