lunes, 10 de septiembre de 2018

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EL RIVER ALTERNATIVO PERDIÓ SIN ATENUANTES ANTE EL SEGUNDO EQUIPO DE TALLERES, EN CÓRDOBA
Gallardo, sin respuestas suplentes y con un tirón de orejas para Pratto
El Muñeco se enojó con el goleador por sus dichos que molestaron a Boca. “Voy a hablar con él”, dijo el técnico.
River no tuvo un buen paso por Córdoba. Con muchos suplentes, pero también con un nivel de juego muy flojo, el equipo de Marcelo Gallardo cayó por 3-1 ante un Talleres que tuvo un jugador más durante gran parte del partido por la expulsión de Luciano Lollo y que mereció haber sacado una diferencia mayor. Los palos y Germán Lux evitaron la goleada. El Millonario perdió un invicto de 29 encuentros (25 oficiales y 4 amistosos).

Encima el DT le puso los puntos a Lucas Pratto por su frase picante contra Boca (“Tenemos más carácter que Boca, por eso somos los mejores”): “Lo tomo como algo innecesario porque ese no es nuestro perfil. (Pratto) es un buen chico y no es agresivo. Pero fue innecesario. Acá no es cuestión de sacar chapa. Hay que entrar y jugar. Voy a hablar con él”.

No tuvo descanso River, a pesar del parate por la doble fecha FIFA. En este amistoso Gallardo aprovechó para darles rodaje a jugadores que no son titulares y probar un esquema con cinco defensores, que no funcionó y sufrió cada ataque de los dirigidos por Juan Pablo Vojvoda, que también presentó una formación plagada de suplentes y juveniles.

River no logró imponer su juego y Talleres encontró las situaciones más claras. Nahuel Bustos estrelló un tiro en el palo y Lux debió intervenir en otra de peligro para el local en el comienzo.

Para colmo, el árbitro Hernán Mastrángelo echó a Lollo por una falta fuerte sobre Pochettino.

A los pocos minutos, llegó el desequilibrio de Mauro Ortiz, que superó a Gallardo hijo, y tiró el centro para el gol de Bustos. Pudo haber aumentado Ortiz enseguida, pero el palo otra vez le negó un grito a Talleres.

Los palos hicieron todo lo posible para conspirar en contra de los cordobeses, que eran amplios dominadores y aprovechaban el hombre de más. En una misma jugada, dos veces los postes salvaron al Millonario del segundo: primero la definición de Pochettino dio en el palo izquierdo de Lux y el rebote de Escobar se estrelló en el travesaño.

También apareció el arquero, como en ese mano a mano en el que atoró rápido a Araujo y en ese cabezazo que le tapó a Gandolfi. Sin embargo, River no aguantó y Talleres amplió la ventaja gracias a Komar.

Perdido por perdido, el visitante se animó. Gallardo empezó a mover más el banco y metió varios cambios, entre ellos, el ingreso del juvenil Julián Álvarez por Mora. Y el pibe de 18 años metió el descuento una vez que Talleres había bajado la guardia: un lindo remate de derecha que se metió por arriba de Caranta.

Fue un oasis en medio de la tarde cordobesa para River. Cuando quiso ilusionarse, Talleres lo liquidó con un contraataque de Valiente, quien gritó el tercero tras una buena tapada de Lux. Los pibes tenían los goles que le cuesta hacer a la T en el torneo.

Fue una derrota que le dejó un mal sabor a Gallardo. El DT ya se enfoca en el duelo del miércoles contra Platense por la Copa Argentina y en el tirón de orejas para Pratto.

jueves, 16 de agosto de 2018

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EL TROFEO JOAN GAMPER FUE OTRO DURO CACHETAZO A LA REALIDAD DEL FÚTBOL ARGENTINO
Las diferencias que van del bicapeón de la Superliga a un súper equipo con un genio
El 3-0 del Barcelona a Boca refleja la gran distancia que existe entre las calidades individuales de ambos. Además, con sus múltiples matices, hubo una fiesta que desnudó la amplia brecha entre las organizaciones futbolísticas de uno y otro país.
Los grifos rocían el césped impecable del Camp Nou y, con Boca ya en la cancha, es inevitable recordar a Juan Carlos Lorenzo. Cuarenta años adelantado, el Toto mojaba la cancha, sobre todo del lado donde empezaba atacando su equipo, antes de los partidos importantes. Si la humedad de la superficie no explica aquellas conquistas del 76 al 78, mucho menos es la razón fundamental de este Barcelona que por momentos juega como si se tratara de un loco (un medio, según la expresión más antigua).

Hay una capacidad de dominio, toque y rapidez para pasar la pelota que cualquier marcador puede quedar en ridículo al intentar un anticipo. Todos, desde atrás hacia delante, participan de asociaciones que, a veces, terminan en golazos. "Contra la técnica no se puede hacer nada", reconoce Guillermo Barros Schelotto.

Para los que crecimos yendo en colectivo a canchas de tablones, este riego sincronizado nos recuerda que aquí en la calle Arístides Maillol, frente a la estatua del inolvidable húngaro Ladislao Kubala, estamos en el primer mundo de la organización futbolera. Cambiamos las aglomeraciones en una tribuna parcialmente habilitada por las del megastore donde venden camisetas a 140 euros, la hamburguesa larga vida por una degustación gourmet, la Voz del Estadio por un locutor políglota y el pañuelo anudado en las cuatro puntas por una bufanda blaugrana, azul y oro.

Hasta el mismo Trofeo Joan Gamper ha cambiado. De aquellos cuadrangulares en dos días a este partido único con música de DJ, máquinas de humo, concursos en el fan fest, pantallas HD, desfile de las flamantes incorporaciones y discurso de Lionel Messi, Meeessiii, Meeessiii, prometiendo el máximo esfuerzo "para traer de vuelta al Camp Nou esa Copa tan linda", porque la Libertadores es una obsesión, la Champions también y en Madrid no alcanzan los dedos de las dos manos para contarlas.

"Sin mucho ruido ni grandes fortunas, para los valores de acá, Barcelona hizo un muy buen mercado de fichajes", comenta un conocedor del tema. Justamente Malcom -paulista de 21 años, uno de los nuevos- clavó el 1-0 con un zurdazo rasante y cruzado. Hasta ese momento duró la expectativa xeneize por otra hazaña ante un coloso español.

La única paridad fue en las gradas. Alrededor de 10.000 hinchas de Boca gritaron para que unos 60.000 catalanes se aprendieran parte del repertorio que suena en la Bombonera. Dentro del campo, la diferencia fue notoria. El Barcelona del primer tiempo -con mayoría de titulares- y el del segundo -con más suplentes- nos recordaron la kilométrica distancia entre la liga española y la argentina, por más súper que le carguemos.

¿Fue un papelón de Boca? Alguno probablemente titule de esa manera o se apure por subir las memes, demostrando entre otras cosas poca originalidad, pero la actuación fue razonable y hasta dejó aspectos positivos, empezando por el arquero.

Barros Schelotto reservó a algunos de sus fijos (Jara y Magallán ni siquiera entraron) o exigió poco a otros (Tévez jugó menos de media hora y Mas 15 minutos). Aun así, buscó tomar la iniciativa en el inicio, se instaló en terreno contrario y generó algunos córners.

El poder ofensivo de los locales se reflejó en ese 2-0 parcial rubricado con uno de los tantos golazos que aquí ha convertido Messi, para que Estudiantes (uno en el Mundial de Clubes 2009) y River (uno en el de 2015) no se quejen...

Boca podría haber descontado tras una doble chance: tiro del rápido Sebastián Villa en el palo y salvada de Umtiti sobre la raya ante el posterior remate del corredor Nahitan Nández, en la última acción del primer tiempo. El descuento hubiera ayudado a que desde la poblada cabecera Sur se gritara todavía más fuerte, de haber sido esto posible.

Ernesto Valverde cambió a los 11 en el segundo tiempo. Sería una falta de respeto llamarlos suplentes. ¿Busquets? ¿Suárez? ¿Rafinha? Sólo Barcelona y un par de equipos más en el mundo tienen tantos recursos humanos. ¿Cómo se armará un mediocampo donde el brasileño Arthur y el chileno Arturo (Vidal) dan la sensación de llevar años en el plantel? Es tema de los culés. "Este sábado empieza el tiroteo", pronosticó Valverde. Debuta como local ante Alavés, con pronóstico ampliamente favorable.

Boca debe pensar pronto en los compromisos oficiales que se le vienen. En Argentina y Sudamérica no cruzará a otro Barcelona. Además, su gente, la que estuvo bajo el sol desde las cuatro de la tarde, le hizo saber que este resultado le importaba un miércoles. O algo parecido. Porque a Boca lo quieren.

miércoles, 25 de julio de 2018

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CAÍDA POR PENALES EN DENVER
Boca comprobó en la gira que lastima cuando ataca y que sufre bajo los palos
Se puso rápidamente 2-0, confirmando su poderío ofensivo, pero le empataron con un balón cruzado y un tiro desde lejos. Rossi, bajo la lupa, no zafó ni en los penales: le metieron todos.
Boca cerró una pretemporada que dejó algo claro: el arco es un enorme signo de preguntas. Los bombardeos desde todos lados que llenaron de dudas a Agustín Rossi, quien tampoco cooperó en sus actuaciones, terminaron por sentenciar que la búsqueda a contrarreloj antes del cierre del mercado de pases debe incluir alguien que se ponga el buzo y los guantes y salga a ahuyentar todos los temores con los que hoy sale a la cancha el equipo de Guillermo cuando la pelota se acerca al área.

A veces con dudas, otras con aires de subestimación y por momentos con la cara marcando un semblante derrotado, el chico de 22 años que llegó para ata Jar en el club parece necesitar un minuto de paz. ¿Llegó el momento de Sara? ¿La actuación de Andrada en Barranquilla terminó por convencer a todos que será él a quien irán a buscar? Es un tema para solucionar a último momento.

Ni siquiera sirvieron esos juegos de preparación ante rivales inferiores para sumar confianza. Lejos de eso, los cuatro goles que recibió en los dos partidos lo expusieron ante un mercado en el que Boca mostraba hacia afuera una mirada de respaldo para el arquero pero que en cada negociación que se entabló por un jugador en ese puesto desgastó hacia adentro la confianza de Rossi.

Si bien el análisis queda sobre ese punto, hubo otras conclusiones. Aunque el entrenador todavía crea que le falte un roce vital para la competencia en el fútbol argentino, Villa demostró en estos dos juegos que entiende a la perfección aquello que debe desarrollar un extremo en Boca. Participó desde su sector derecho en el ataque para convertir su segundo festejo en dos juegos y también para terminar como lateral, en defensa. Un manual que Pavón ya conoce de memoria.

Con el regreso de Barrios, ese doble cinco de recuperación de Boca tuvo un poco más de despliegue físico pero igual dejó la impresión de ser un sector endeble al que le falta un mejor entendimiento para no padecer.

En el Dick's Sporting Goods Park de Denver, frente al anteúltimo de la tabla de la conferencia Oeste de la MLS, la defensa de Boca sintió nuevamente que su mentón queda demasiado expuesto. Es cierto que al gol de Boli hubo que sumarle un punto a ese terreno mitad artificial y mitad césped que le generó un mal pique a Izquierdoz, pero desde allí, el equipo entró otra vez a mostrar filtraciones que ante compromisos sensibles se pagan muy caro.

La mejoría de Buffarini y las proyecciones ofensivas de Mas, como ante Independiente Medellín, también fueron efectivas. Ante la lesión de Fabra, era un tema que generaba algo de inquietud.

Las lesiones de Gago y de Benedetto (Pablo Pérez además se retiró con una molestia en el hombro izquierdo) dejaron un sabor agridulce a una pretemporada en la que se apuntó a un fuerte trabajo físico pero que no consolidó a un once titular de memoria. Las modificaciones incluyeron todas las variables posibles en la dupla central, variantes en un ataque con muchos apellidos y con pocas certezas: una, que Pavón es titular indiscutido. ¿Y Tévez? En los dos juegos comenzó como suplente de Zárate (en la segunda parte se fue a jugar al área y el Apache se posicionó atrás suyo) y el mensaje puede tomarse, al menos, para el reestreno oficial contra Alvarado por la Copa Argentina. Su ingreso en la segunda etapa volvió a dejar en claro que Carlitos aún está a una marcha más lenta.


Definición por tiros desde el punto penal: Colorado Rapids 5 (convirtieron Jack McBean, Dillon Serna, Enzo Martínez, Deklan Wynne y Zac MacMath); Boca 4 (anotaron Edwin Cardona, Paolo Goltz, Mauro Zárate y Carlos Tévez; Emanuel Reynoso desvió su tiro).

lunes, 23 de julio de 2018

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VICTORIA ANTE INDEPENDIENTE MEDELLÍN
Boca sumó poder de fuego, en sintonía con su estilo de equipo ambicioso y frontal
Zárate y Villa, las incorporaciones en ataque, agregan variantes y desequilibrio. Necesitará más consistencia defensiva, al margen de que contrate a otro arquero.
La primera imagen de Boca en este semestre cargado de objetivos fue similar a la que dejó el final del anterior, previo al Mundial de Rusia. Suma jerarquía individual, capaz de imponerse en momentos durante los cuales lo colectivo no convence, pero con fragilidad. Se trató de un amistoso positivo porque lo mejor pasó por aquellos que llegaron y también porque el espíritu goleador, ese ADN en el que se reconoce a los equipos de Guillermo, sigue intacto. No alcanza con eso, seguramente. Pero el inicio del semestre dejó en claro algo: Boca volvió a incorporar bien.

Mauro Zárate hizo todo lo que puede hacer un refuerzo en una cancha para entusiasmar al club que acaba de contratarlo. Demostró fervor, velocidad, toques de calidad, compromiso en el liderazgo del ataque, marcó un gol, asistió en otro y se fue ovacionado por los miles de hinchas que llegaron hasta Florida para ver al equipo del Mellizo. Como consciente de todo lo que debe hacer para que su polémica salida de Vélez quede rápidamente en el olvido, Zárate llenó el formulario y de antemano le puso algo de presión a Tévez, porque es en ese lugar de la cancha, en este viejo/nuevo esquema 4-2-3-1 en el que tendría que pararse el Apache. De hecho, fue el cambio que hizo Guillermo en la segunda etapa para dejarlo en evidencia.

Zárate no fue el único que se presentó con brillo. Al cabo, a él se lo conoce. Quien terminó por entusiasmar a todos fue Sebastián Villa, el colombiano que llegó del campeón Deportes Tolima. Parado como un extremo que puede empezar su recorrido desde la mitad de la cancha, Villa dejó un surco por el sector derecho, buscó conectarse con Zárate y con las proyecciones de Jara. También entendió un mandamiento básico: su tarea en el retroceso no se puede negociar. A juzgar por esta impresión inicial, Boca puede empezar a construir con Villa a un perfecto suplente de Pavón. ¿Juntarlos? Al menos por ahora, salvo que se regrese a un 4-3-3, no está en los planes.

Los goles del rival fueron un gran llamado de atención. Es que ambos, en una defensa que se presume titular (en el segundo tanto ya había salido Goltz pero Vergini se posicionó tarde y en la barrera), fueron por desaciertos de Boca y no por grandes virtudes de Independiente Medellín.

La pelota cruzada en los balones detenidos, un antiguo punto débil del equipo del Mellizo, también apareció en la noche de Florida. ¿Se soluciona con un arquero o se trata de una falencia colectiva? En la Libertadores los detalles cuestan caro.

El juvenil Agustín Almendra, categoría 2000, fue una enorme mueca de alegría para el técnico. Es que fue Barros Schelotto el primero en advertir que había en él un mediocampista

completo, con despliegue físico, llegada al área y también buena conducción. Lo hizo debutar ante Independiente en la última Superliga y su irrupción como titular en este amistoso al lado de Pablo Pérez no fue casualidad. Sin Fernando Gago (se volvió a Buenos Aires y su futuro es una incógnita, más allá del inoportuno desgarro) pero con Barrios como titular indiscutido, el trabajo de Almendra será aparecer en momentos puntuales del semestre. En síntesis: cuando Boca lo necesite.

¿Será este el esquema para jugar por la Copa? Si no está aceitado, puede ser riesgoso. Guillermo lo sabe e igual considera que esta es la mejor opción para poder incluir en su ataque a la mayor cantidad de apellidos de peso. No hay mucho más tiempo para ensamblarlo: queda un amistoso y luego a jugar por los puntos en la Copa Argentina frente a Alvarado. Por eso el trabajo en la semana y la respuesta de sociedades como los centrales y en el sector izquierdo de la parte ofensiva serán lo que defina el equipo ideal.

El gol de Tévez en el cierre sirvió para un último golpe de entusiasmo en una gran pretemporada de quien tiene ahora un doble desafío: llevar a Boca a lo más alto y potenciarlo desde su lugar. A sus espaldas, espera Zárate. Y él ya demostró lo que es capaz de hacer.

viernes, 25 de mayo de 2018

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EL BICAMPEÓN MOSTRÓ SU SUPERIORIDAD ANTE UN COMBINADO PUNTANO PERO YA PIENSA EN LA LIBERTADORES
Boca se fue de vacaciones con goles para apuntarle a la Copa
Se lució un juvenil: Almendra. Los tantos fueron marcados por Reinoso, Bou, Vadalá y Ábila.
Boca sacó a pasear su bicampeonato por el interior del país para ponerle punto final a un semestre en el que cumplió dos de los tres grandes objetivos que se había propuesto a principios de 2018. Anoche, en el coqueto Único de La Pedrera, el equipo de Guillermo Barros Schelotto comenzó su descanso después de vencer a un combinado de San Luis cerrando una primera parte del año en la que festejó otro título local y consiguió con más sufrimiento de lo previsto la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores. Y en el que la única y gran mancha fue la Supercopa perdida con River en Mendoza.

Después de la presentación con el triunfo ante Talleres, Boca llegó a tierras puntanas sin sus principales figuras. Carlos Tévez y Fernando Gago ya empezaron sus vacaciones de cara a la próxima temporada y Cristian Pavón, el uruguayo Nahitan Nández y los colombianos Wilmar Barrios, Frank Fabra, Sebastián Pérez y Edwin Cardona se preparan con sus respectivas selecciones para el Mundial.

Entonces tuvieron la chance de mostrarse futbolistas con poco rodaje. Y los que se destacaron fueron algunos juveniles que buscan su lugar dentro de un plantel que deja pocos espacios libres. Como había ocurrido en Córdoba, Gonzalo Maroni tomó muy en serio -al menos en el primer tiempo- el amistoso como para demostrarle al DT que está listo para tener una mayor presencia en los partidos oficiales. Asistió a Emanuel Reynoso en el primer gol y participó en cada ataque peligroso (que no fueron tantos) de Boca en esa etapa.

Maroni se fue reemplazado a los 17 minutos del complemento justo después de que Walter Bou marcara el segundo tanto tras una buena jugada de Agustín Almendra, otro pibe promovido por Barros Schelotto que comienza a exhibir sus cualidades.

Lo demostró, por ejemplo, en el tercer gol con una habilitación exacta para Guido Vadalá.

Para completar la fiesta llegó el gol de Ábila, el más ovacionado.

El semestre de Boca terminó con otro festejo ante 15 mil personas que le dieron un afectuoso recibimiento. Ahora será el turno del descanso para los jugadores que comenzarán la pretemporada el 2 de julio y del trabajo más arduo para los dirigentes que buscarán complacer al técnico que quiere al menos tres refuerzos de jerarquía (“Necesitamos calidad; no un montón de jugadores”, dijo) para apuntarle a la Libertadores.

domingo, 20 de mayo de 2018

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EL EQUIPO DE BARROS SCHELOTTO SUPERÓ A TALLERES Y EL TÉCNICO PUDO PROBAR VARIANTES
Boca ganó en Córdoba y despidió el semestre con conclusiones positivas
Una gran noticia fue que Gago completó otro partido sin dolores en la rodilla derecha. También las actuaciones de Maroni y del autor del gol, Emmanuel Mas.
El bicampeón pasó por Córdoba para empezar a despedirse de un buen primer semestre en el 2018 y también para comenzar a imaginarse lo que será la segunda mitad del año, esa que lo tendrá con los 8vos de final de la Copa Libertadores, la Copa Argentina y también con el inicio de un nuevo torneo local, en el que buscará el tricampeonato. Para Guillermo, el ensayo sirvió para sacar algunas conclusiones positivas.

Línea por línea, la respuesta de Emmanuel Mas en el lateral izquierdo es un alivio pensando en que es probable que Frank Fabra emigre. El ex San Lorenzo, además del gol, mostró que las últimas semanas logró adaptarse a la idea de juego que pretende el Mellizo. En él, Boca tiene una solución en un sector que puede quedar lastimado luego del Mundial. El juvenil Agustín Heredia volvió a tener rodaje junto a Santiago Vergini (como en el debut en la Libertadores ante Alianza Lima) y en la mitad de la cancha volvieron a aparecer los chicos Julián Chicco y Agustín Almendra, a quienes Guillermo tiene bien alto en la consideración. En un plantel largo, sus chances son escasas pero para el Mellizo hay en ellos opciones potables. ¿Jugará la Copa Argentina con mayoría de suplentes?

La otra gran noticia fue que Fernando Gago completó su tercer encuentro sin dolor en su rodilla derecha. Cada vez más comprometido con el juego (incluso ayer arriesgó un poco más en intervenciones en el piso), Pintita será el gran desafío del CT durante la pretemporada: reinsertarlo y ponerlo en el máximo nivel lo volverá un refuerzo de lujo para afrontar la Copa. De su nivel dependerá si el DT resuelve pedir un refuerzo en su sector. “Trataré de ponerme de la mejor manera para lo que se viene y de hacer una buena pretemporada para estar al nivel de mis compañeros. Me sentí bastante bien en los partidos que disputé. Todo lo que tenemos por delante es el objetivo de este club”, contó el capitán luego del triunfo.

Pero más allá de las pocas intervenciones de Espinoza y Oscar Benítez (cada vez con menos lugar en el Boca que se viene) y de las pocas chances de gol que tuvieron “Wanchope” Ábila y Walter Bou, en Boca brilló un futbolista que se transformó en trending topic en las redes cada vez que Boca no ganaba o que su apellido quedaba afuera del banco de suplentes: Gonzalo Maroni. El cordobés al que Guillermo hizo debutar en el club en 2017 (ante Arsenal en la Bombonera y como titular) pero del que prescindió en buena parte del año (apenas jugó un puñado de minutos en la Superliga), tuvo un encuentro para ganarse al menos la mirada del técnico para lo que se viene. El chico jugó, gambeteó, asistió y solo le faltó convertir para cerrar una actuación ideal. Es cierto: debe mejorar su efectividad en los últimos metros porque cada arranque promete una situación de riesgo pero sus decisiones cerca del área suelen ser erróneas. Ahora el Mellizo deberá elegir si lo utilizará (“Teníamos ganas de ponerlo para ver cómo estaba”, reconoció) o si el club termina por aceptar ofrecimientos que ya hay por él desde Europa.

Pero el partido también sirvió para una merecida ovación y despedida para Frank Kudelka, quien después de tres años y medio (114 partidos dirigidos), dejó de ser el técnico de Talleres. “Que de la mano, de Frank Kudelka, todos la vuelta vamos a dar” fue el grito que hizo vibrar al Mario Kempes y que emocionó al entrenador. “A la gente de Talleres solo puedo decirle gracias. Me hicieron vivir momentos muy lindos y ver sus caras de alegría al identificarse con el equipo es el mejor triunfo que me llevo”, comentó. Su equipo le peleó el título a Boca hasta el final de la Superliga. Pero el campeón fue el que dirige el Mellizo.

sábado, 7 de octubre de 2017

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AMISTOSO POR LA COPA "DIFUNTA CORREA"
Boca y un paso en falso en San Juan: falló el esquema y extrañó a los titulares
San Martín le ganó 1-0 y evidenció la distancia entre las figuras del campeón y el recambio. Messiniti, el único gol.
La temporada de Boca navegaba en aguas calmas, más allá de la tormenta que significó la eliminación de la Copa Argentina. Pero aparecieron más nubes grises en el horizonte. La grave lesión de Fernando Gago jugando para la Selección se presenta como un problema de difícil resolución para los de Barros Schelotto, que imprevistamente deben comenzar a buscar un reemplazante para el referente y capitán, sin otro jugador de características similares.

Tal vez por eso anoche, en el amistoso ante San Martín en San Juan, comenzaron las pruebas en un Boca plagado de futbolistas con pocos minutos en el equipo base, que salieron a la cancha con una bandera con un mensaje de apoyo a Gago.

Pero más allá de los nombres, también hubo modificación en el sistema. El habitual 4-3-3 dejó paso a un esquema diferente, con un enganche (Junior Benítez) delante del doble cinco y detrás de los tres delanteros, que en el estadio del Bicentenario fueron Espinoza, Bou y Bouzat.

¿Será esa la apuesta futura del Mellizo para no perder juego con la salida de Gago? Porque con Wilmar Barrios y Pablo Pérez intocables en la mitad de la cancha, la vacante tiene varios postulantes. Si la decisión es mantener el esquema, el uruguayo Naitán Nández aparece como fija, pero a ese mediocampo le sobraría ímpetu y faltaría la pausa del capitán.

Por eso hasta el partido del próximo domingo, ante Patronato en Paraná por la Superliga, seguramente habrá mucho laboratorio en el complejo Pedro Pompilio.

En cambio, si se mantiene el mismo esquema que mostró ante San Martín, el colombiano Cardona podría volver a su puesto de enganche y la vacante quedaría en la izquierda del ataque. Por lo visto anoche, ese lugar no tiene dueño indiscutido.

Del cuarteto de ataque, el que mejor aprovechó la oportunidad en San Juan fue Bouzat. Con poco, el ex Defensa y Justicia fue el más peligroso de un equipo al que le costó llegar. Porque Benítez fue de mayor a menor y terminó siendo intrascendente, Espinoza no pudo por las bandas y Bou siguió muy lejos del gol.

Lo que quedó claro es que la prueba no funcionó como pretendía Barros Schelotto. Porque si bien Boca fue dueño de la pelota en el primer tiempo, le faltó profundidad para lastimar a un San Martín que también guardó a sus habituales titulares.

En el complemento, el conjunto sanjuanino mejoró y comenzó a inquietar a Guillermo Sara, que tuvo una buena atajada en la primera etapa ante Martín Luque pero poco pudo hacer ante el cabezazo de Nicolás Messiniti, el jugador que surgió de Independiente y le dio la victoria al conjunto sanjuanino. El gol demostró además que los centrales titulares (Paolo Goltz y Lisandro Magallán) hoy son mucho más que Santiago Vergini y Juan Manuel Insaurralde.

Así Boca deja San Juan con más problemas de los que trajo. Porque la lesión de Gago aparece como un inconveniente sin solución certera y los potenciales reemplazantes, al menos anoche, no estuvieron a la altura.

lunes, 4 de septiembre de 2017

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POCO JUEGO Y MUCHA FRICCIÓN
Aun con mayoría de suplentes, Boca se mostró aguerrido y festejó en el clásico
Fue sólido en defensa y ejerció una leve superioridad durante el segundo tiempo, con el ingreso de Pablo Pérez. Gago volvió a ser el más destacado, pese a los recurrentes golpes del rival.
Guillermo tiene como espejo a Carlos Bianchi. “Él tuvo mucho que ver conmigo”, reconoció mientras celecampista braba a fines de junio su primer título como entrenador de Boca. Y ayer en San Juan, nada menos que ante River, le hizo otro homenaje al técnico más exitoso de la historia xeneize.

En el primer Superclásico de la temporada 2017/18 el Mellizo probó una fórmula que en el pasado le dio buenos resultados a Bianchi. Y pese a jugar con varios juveniles y habituales suplentes, le ganó a River y sacó conclusiones positivas. De yapa, le generó preocupaciones al rival.

La gran expectativa que se había generado en la provincia cuyana, que por primera vez en su historia recibió un Superclásico, no tuvo respuestas dentro de la cancha. Ante más de 20.000 fanáticos que le pusieron color y le hicieron frente al viento en el del Bicentenario, Boca y River jugaron mal, como si el compromiso les pesara y tuvieran más para perder que ganar.

Hubo pierna fuerte y pocas situaciones, con dominio repartido. El equipo de Gallardo fue un poco mejor en la etapa inicial pero, en el primer partido post Alario, estuvo muy lejos del gol. En el complemento Boca fue superior, principalmente porque el ingreso de Pablo Pérez lo fortaleció en la mitad de la cancha y le dio más compañía y libertad a Gago. Y con espacios, el capitán de Boca es peligroso. Lo demostró con un gran pase a Junior Benítez, que contó con la complicidad de Barboza (lento en el cierre) y de Lux (floja reacción) para marcar el único tanto de partido.

Sin los colombianos ni Benedetto, convocados para jugar las Eliminatorias, y con Pérez y Pavón tocados, Barros Schelotto recurrió a alternativas con poco rodaje en los últimos meses (Sara, Peruzzi, Benítez, Chicco) y otras caras nuevas (Evangelista, Espinoza, Bouzat). Entre los titulares sólo Goltz, Magallán, Jara (en otra posición) y Gago repitieron con respecto al equipo que debutó en la Superliga con una goleada ante Olimpo.

Sufrió en la primera parte cuando la presión alta de River no le dio espacios para manejar la pelota. Ponzio y compañía ganaban los duelos en la mitad de la cancha pero esa superioridad se desvanecía cuando la pelota se acercaba al arco de Sara. Mientras que en Boca, al polifuncional Jara (ayer comenzó como medio- interno) y al juvenil Chicco les costó hacer pie y el que más sufría era Gago, que no podía tomar contacto con la pelota. Cuando ingresó Pérez la batalla en el medio se emparejó y Gago lo aprovechó. Con algunos pases de categoría, soportando golpes (terminó mareado y fue reemplazado) y cuidando la pelota, al capitán le alcanzó para ser de nuevo figura.

En su libreta, Guillermo se lleva de San Juan algunas anotaciones remarcadas. La principal es que cuenta con recambio confiable en algunos sectores (arco y defensa). En otros parece haber demasiada distancia entre titulares y suplentes (ataque), más allá del elogio del entrenador a Junior Benítez: “Bancó en una posición que no es natural para él y lo hizo bien”, aseguró.

Al goleador de la tarde se lo notó incómodo como centrodelantero, lugar al que llegó por la ausencia de Benedetto y la lesión de Bou. Jugando de espaldas perdió casi siempre. Pero cuando lo pusieron a correr con la pelota frente a él, tuvo velocidad para superar a su marcador y potencia para definir bajo y cruzado, aprovechando la respuesta débil de Lux.

“No tuvimos el juego ni la profundidad de otros partidos, pero es un clásico”, comentó Barros Schelotto, que no se fue demasiado conforme con el rendimiento pero sí con el resultado. Oficial o amistoso, ganarle a River siempre es una buena noticia para un Boca que, después del título, sigue extendiendo los festejos en este arranque de temporada ideal.

martes, 24 de enero de 2017

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EL NIVEL DE MAIDANA Y DE LOS DELANTEROS FUE LO POSITIVO DEL CUARTO PUESTO EN LA FLORIDA CUP
Una pretemporada que a River le dejó sensaciones buenas y malas
El Muñeco no encontró el esquema y las lesiones le dejaron un dolor de cabeza. Ayer se lastimó Driussi.
El último partido de la pretemporada de River en Orlando (Estados Unidos) fue derrota 1-0 ante Vasco da Gama. Pero más allá de lo anecdótico del resultado por el carácter amistoso del juego, para el entrenador Marcelo Gallardo el traspié significó un paso atrás en la puesta a punto del equipo y así lo hizo saber no bien terminó el encuentro que lo dejó en el cuarto escalón de la Florida Cup. “Fue un partido demasiado amistoso que no nos sirvió para nada.

Tenemos que entender que somos River y que no tenemos que ir a ningún lado a jugar por jugar”, disparó el Muñeco, molesto por la actuación del equipo, especialmente en el primer tiempo. Jugó un muy mal primer tiempo River, es cierto, aunque no mereció perder. La actitud del elenco millonario en la segunda etapa fue positiva y generó varias situaciones de peligro. Los errores de los árbitros y la mala puntería de los delanteros no permitieron el empate.

Se quejó Gallardo -con liviandad, claro- del pésimo rendimiento de Vincent Apple-Chiarella. A saber: le anuló mal un gol a Rodrigo Mora por posición adelantada -estaba dos metros habilitado-, no sancionó un claro penal por mano de Madson y cobró una falta inexistente de Martínez Quarta que derivó en el gol de Nené de tiro libre. Igual, sabe Gallardo que no tiene que hacer foco en la actuación del árbitro, sino que debe mirar para adentro. La participación en la Florida Cup le dejó sensaciones dispares.

Esquema táctico. En el primer y segundo partido (Millonarios y San Pablo), el Muñeco utilizó un 3-4-1-2. La línea de tres en en el fondo (tal vez conviene decir línea de cinco), no resultó. Se sabe que jugar de ésa manera requiere de jugadores inteligentes y de mucho tiempo de trabajo. “Es una variante”, se sinceró Gallardo. Ayer, ante Vasco, River jugó con cuatro defensores y sufrió menos que en los juegos anteriores. Y más: a Jonathan Maidana, el emblema de la última línea, se lo nota más firme de primer central que de stopper.

Las lesiones. “Es a lo que más le temo”, explicó el entrenador de River. Y su temor no fue en vano. La baja más sensible será la de Denis Rodríguez, quien se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda y estará 8 meses inactivo. También Iván Alonso se perderá 2 semanas de trabajos por una distensión en el gemelo izquierdo. Y ayer, Sebastián Driussi debió abandonar el campo de juego por un fuerte golpe en el pie derecho. En principio, no sería de gravedad.

La defensa. La buena noticia para Gallardo es que Maidana volvió a ser el que casi siempre fue. Ayer jugó un gran partido. Potenció a su lado a Martínez Quarta, quien va sumando experiencia. El nivel de Arturo Mina - ayer no participó- aún está en deuda. Por los laterales, tanto Moreira como Olivera tuvieron un andar irregular: sin errores y sin grandes apariciones. Para los primeros días de febrero volverán Lollo y Milton Casco.

Mediocampo. Es el lugar más traumático para el Muñeco. En el centro del campo, Ponzio sigue siendo el líder del equipo y Nacho Fernández su ladero. Mayada cumple cada vez que juega. No arranca Pity Martínez y comienza a ser una preocupación. Ni Arzura ni Iván Rossi se destacaron. Tomás Andrade sigue en zona de promesas. Y surgió con buen pie el pibe Matías Moya.

Delantera. Lo mejor de River. Gallardo descansa tranquilo con los buenos rendimientos de Alario, Driussi y Mora.

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SAN PABLO LO DERROTÓ 8 A 7 EN LA DEFINICIÓN TRAS IGUALAR SIN GOLES EN LOS 90 MINUTOS
River falló en la extensa tanda de penales y se quedó sin otra final
Enfrentará mañana a Vasco da Gama por el tercer puesto de la Florida Cup. El martes vuelven a Buenos Aires.
Luego de una larga serie de penales, River se quedó en la puerta de la final de la Florida Cup. Cayó 8-7 ante San Pablo en la definición ,luego de igualar cero a cero, y deberá conformarse con jugar por el tercer puesto mañana a la tarde ante Vasco da Gama. Al margen del resultado, el equipo de Marcelo Gallardo, con una formación suplente, dejó dudas. Lo mejor se vio en el segundo tiempo con el ingreso de algunos titulares y la actuación de Enrique Bologna, clave para sostener el cero en su arco.

Al igual que pasó contra Millonarios de Bogotá, Gallardo volvió a probar el nuevo esquema (3-4-1-2), aunque esta vez con un equipo integrado por mayoría de suplentes. El único que repitió, con respecto a los que jugaron ante los colombianos, fue Arturo Mina, pero el ecuatoriano no pudo ser el estandarte de una defensa (junto a Gonzalo Montiel e Iván Rossi) que no tuvo coordinación y dejó muchos espacios, los cuales fueron aprovechados en varios pasajes por los delanteros de San Pablo. Y si el equipo brasileño no se puso en ventaja fue por las manos de Bologna, que, al margen de que no pudo contener ningún penal en la definición, aprovechó su oportunidad y le hizo saber al Muñeco que puede contar con él en caso de que Augusto Batalla sufra algún percance como los que tuvo en el cierre del año pasado en el Superclásico contra Boca y en la final de la Copa Argentina.

No había entrado en calor en el partido cuando Bologna tuvo que afrontar la primera exigencia, la más brava de todas: un penal. Iban apenas dos minutos y el juvenil Medina cometió una falta torpe que el árbitro estadounidense Andrew Mussahe pitó con la pena máxima. El peruano Cueva se paró frente a la pelota y quiso engañar al arquero de River haciendo varios amagues antes del remate, pero el experimentado guardavalla no se dejó engañar. Concentrado en la pelota, Bologna se arrojó hacia su derecha para desviar el balón.

No fue la única intervención del ex arquero de Banfield y Gimnasia. Tuvo un duelo aparte con un ex Boca, Andrés Chávez, que fue compañero suyo en el Taladro. Primero le sacó un cabezazo a quemarropa y después una doble tapada ante dos remates de zurda. Esa jugada finalizó con un potente disparo en el palo del otro argentino que está en San Pablo: Julio Buffarini. Y cerca del final sacó un potente remate de zurda de Foguete. Exhibió seguridad en el arco millonario.

Hubo otro jugador que también mostró cosas positivas hasta su lesión. Fue Denis Rodríguez, que tuvo una buena participación por el centro del mediocampo y estuvo cerca del gol con un remate desde afuera del área que exigió al arquero Denis. Pero el ex Newell’s debió salir en el complemento. Se lesionó solo al pisar mal y se retiró con dificultad. Llorando se fue al vestuario por un fuerte dolor en la rodilla derecha. Todo indica que se rompió los ligamentos cruzados. También Iván Alonso dejó el partido por molestia muscular.

River tuvo más movilidad a partir de los ingresos de Ignacio Fernández, Gonzalo Martínez y Sebastián Driussi. Rodrigo Mora también estuvo más participativo. Y hubo chances de gol. A Driussi le anularon uno por posición adelantada y el Pity estrelló la pelota en el travesaño en la última jugada del partido. Una vez más, no era la noche del ex Huracán, que erró el primer penal en la serie. También falló el pibe Matías Moya y River se quedó sin final.


Definición por tiros desde el punto penal: River 7 (convirtieron Ignacio Fernández, Rodrigo Mora, Sebastián Driussi, Arturo Mina, Joaquín Arzura, Gonzalo Montiel y Camilo Mayada; Sidão contuvo los remates de Gonzalo Martínez y Matías Moya); San Pablo FC (Brasil) 8 (anotaron João Schmidt, Cicero, Shaylon, Gilberto, Júnior Tavares, Araruna, Diego Lugano y Lucão; Wesley desvió su remate).

lunes, 5 de septiembre de 2016

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VENCIÓ A UN FLOJO EQUIPO PARAGUAYO
Rindió el cambio de piezas
El DT encontró buenas respuestas en Tobio, Cubas, Bou (su primer gol) y Centurión en el amistoso con Libertad.
Boca llegó a Chaco con una gran incógnita: sin Benedetto, lesionado, ¿quién debía ser el nueve de área para los próximos partidos? Después del 2 a 0 que logró ante el débil Libertad de Paraguay, Guillermo Barros Schelotto puede estar algo más tranquilo. Tiene en Bou y en Tévez a dos futbolistas capaces de transformar en la red las oportunidades que le genera el resto del equipo.

Si el Mellizo quiere modificar su esquema y dejar de lado el 4-2-3-1 para volver al 4-3-3, sabe que podrá contar con el olfato de gol que sigue vigente en el Apache, ese mismo que aprovechó una pelota que bajó Santiago Vergini para gritar tocándola dentro del área chica. Pero si Barros Schelotto pretende sostener esta nueva disposición táctica, con Carlitos detrás del hombre de punta y rodeado a sus costados por extremos, puede apostarle una fichita a Walter Bou, quien apareció en el comienzo del segundo tiempo para definir de zurda, también en el área chica, tras un buen pase de Peruzzi (en su única proyección) para poner el 2 a 0.

Pese a las duras y constantes infracciones que cometió el equipo paraguayo, se llevó pequeños triunfos en la victoria amistosa de anoche el entrenador de Boca. La aparición de Fernando Tobio en el lugar de Insaurralde para conformar la dupla de marcadores centrales con Santiago Vergini encontró solidez. ¿Habrá sido medida la intermitente insistencia de Cañete y Salcedo del lado de Libertad? El anaálisis será puertas adentro, pero ninguno tuvo problemas en los 90 minutos.

La irrupción de Andrés Cubas (un cinco puro, tradicional y de marca) entre los once del comienzo fue una sorpresa pero no su nivel. El pequeñito criado en las Inferiores aportó el músculo necesario para que Pablo Pérez a su lado pueda demostrar que le sobran condiciones para hacerse cargo del volumen de juego del equipo: a su ritmo jugó Boca pese al mal clima, al campo de juego incómodo y a un rival áspero en exceso.

La otra cara nueva en el equipo titular fue Ricardo Centurión. Y lo hizo bien cuando en la segunda etapa entró en conexión con el flujo de juego de Boca. A su gambeta punzante le aportó la pausa para ser el socio que Tévez necesita para crear. Cuando el equipo hizo contacto pudo golear. Tuvieron sus chances Pavón, Bou, Carrizo y Pérez con un buen disparo que sacó el arquero Muñoz.

El último tilde en la libreta de anotaciones de Barros Schelotto fue para Carlos Tévez. Porque pese a que estuvo con fiebre, se reencontró con el gol tras siete encuentros, metió un buen tiro libre que pegó en el travesaño y también hizo bien su trabajo cuando se retrasó para transformarse en asistidor. Boca llegó a Chaco con una gran incógnita; se fue con un puñado de respuestas.

lunes, 15 de agosto de 2016

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EN LA PLATA, DERROTÓ A SAN LORENZO CON UN TANTO DE CARRIZO Y UN GOLAZO DE PABLO PÉREZ
El renovado Boca, con juego y solidez
El partido no tuvo nada de amistoso porque se pegaron demasiado. Ortigoza (quien hizo gestos reprochables) y Peruzzi salieron lesionados. Buen ensayo del equipo del Mellizo.
De amistoso nada. Boca y San Lorenzo jugaron a cara de perro en La Plata. Los de Guillermo Barros Schelotto se presentaron por primera vez desde la fatídica eliminación de la Copa Libertadores a manos de Independiente Del Valle y se propusieron mostrar otra imagen. Lo consiguieron: el renovado Boca del Mellizo tuvo juego y solidez para superar bien a los de Boedo con un gol de Federico Carrizo y un fantástico golazo de Pablo Pérez.

Solamente el detalle -pequeño gran detalle- de no competir por los tres puntos sirvió para identificar que el clásico de anoche entre Boca y San Lorenzo fue un simple amistoso de preparación de cara al comienzo del torneo. Todo lo demás pareció un simulacro real a un partido oficial. Habrá sido por la eterna y larga pretemporada que se hace cada vez más de goma. Habrá sido por las ganas acumuladas de salir a la cancha que tienen todos los jugadores del fútbol argentino.

Habrá sido, tal vez, por el marco de las populares -y gran parte de las plateas- repletas con ambas hinchadas. O quizá pudo haber sido por la pica que estos dos grandes de la pelota criolla se tienen y se han tenido a lo largo de la historia. Quizá fue por todo eso junto que el choque entre Cuervos y Xeneizes tuesa porotos. zona, hacia los costados. A la derecha, para Fernando Zuqui, y a la izquierda, para Carrizo. O hacia adelante para conectar a Carlitos Tevez en la gestación.

San Lorenzo nunca pudo hacer pie en el campo de juego. Y la tuvo más complicada cuando Ortigoza dejó la cancha. Con el ingreso de Díaz, pasó del 4-1-3-2 a un 4-2-2-2, con el pibe Bautista Merlini como el más desequilibrante en el ataque azulgrana. Eso no fue suficiente. Boca siguió dominando. Logró desnivelar con la definición de Carrizo de frente al arco. Y Pérez le puso la frutilla al postre en el segundo tiempo con ese balazo, desde 30 metros, bien direccionado, lejos de Sebastián Torrico.

Así Boca se quedó con el clásico, que de amistoso, verdaderamente, tuvo poco y nada.

lunes, 1 de agosto de 2016

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GANARON EL CLASICO ANTE ROSARIO CENTRAL EN LA DEFINICIÓN POR PENALES
Festejaron los pibes de Newell's su mejor puntería
Avanzaron a las semifinales de la Copa Santa Fe después de 180 minutos con muchos roces y nada de fútbol.
En la foto del final hay pibes que se abrazan, gritan y celebran. Son los chicos de Newell's, los campeones del último torneo de Reserva, los juveniles -en teoría- más promisorios de una de las mejores canteras del fútbol argentino. El festejo tiene su razón de ser. La conquista (el pase a semifinales de la Copa Santa Fe) se dio en territorio ajeno (Arroyito) y ante Rosario Central, el rival de toda la vida.

Pero dejando de lado el folclore que gira en torno a vencedores y vencidos, el fútbol rosarino tiene poco y nada para festejar. En las cientos de fotos que tomaron los reporteros gráficos en 180 minutos de juego -el primer cruce también terminó 0 a 0- hay muchos roces, disputa, músculos tensos, gestos adustos y casi nada de fútbol. Pocas gambetas, escasas cabezas levantadas y ninguna sonrisa.

La negativa de los directivos y de los cuerpos técnicos de ambos clubes de jugar este certamen con los equipos de Primera, le abrió la puerta a aquellos juveniles que ya piden pista en el fútbol profesional. A priori, la oferta era tentadora: ver a las futuras promesas jugando en una competencia oficial.

En Central, casi todos apellidos ignotos. Y en Newell's, algunos nombres más conocido, como el arquero Ezequiel Unsain; los volantes Jail Elías y Héctor Fértoli; y el delantero Mauricio Tévez, los cuatro con partidos en Primera.

Los pibes, entonces, salieron a la cancha. Primero, en el Coloso del Parque. Y ayer, en el Gigante de Arroyito. Estadios casi colmados y la televisión en directo para todo el país. Pero de fondo, sobrevolando el ambiente, la insoportable presión de ganar, la premisa de no perder jamás ante el enemigo futbolístico.

Esa enquistada tensión que se respira en Rosario atentó contra la ilusión de ver un juego sin tanta contaminación. Emulando a los grandes, los juveniles corrieron, metieron, se tiraron mucho al piso, protestaron, se pelearon, pero se olvidaron de jugar. No hubo casi situaciones de peligro para tranquilidad de Ledesma y de Unsain.

Ayer, al igual que en el choque de ida, no se armaron sociedades, la pelota rodó poco por el césped y los arqueros casi no tuvieron trabajo. Para rescatar, la seguridad del zaguero Lisandro Martínez (la figura de la cancha) y el criterio del volante central Matías Mansilla para distribuir y tocar con claridad en la mitad de la cancha. Uno de cada lado y no mucho más.

Sin goles en los 180 minutos, el pasaje a las semifinales se resolvió por penales. Newell's estuvo más sereno y preciso. Por eso festejó. Aunque, para variar, la foto de Tévez y su repudiable gesto recorrerá otra vez la cartelera de los hechos negativos en un partido que suma por de esos por decenas...

lunes, 25 de julio de 2016

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LE GANÓ LA COPA AMISTAD A TALLERES VENCIÉNDOLO EN LA DEFINICIÓN POR PENALES
Belgrano, dueño de Córdoba
En los 90 minutos habían igualado 1-1, con dos polémicos penales sancionados por Fernando Espinoza.
El clásico cordobés tuvo un final feliz para Belgrano. Y también para toda la provincia porque no hubo un solo incidente en el Kempes con más de 45 mil personas. Los celestes festejaron en la definición por penales y Talleres recibió otro cachetazo: fue derrota hace una semana contra el Everton de Chile y ayer ante el clásico rival. Eso envolvió de preocupación a sus dirigentes que anunciaron que en la semana contratarán “cinco refuerzos”.

Fue un clásico con cargadas, por supuesto. El humor cordobés también estuvo presente. Los Piratas le cantaron a los de la T que “no van por Alberdi porque les tiembla la pera” y los albiazules respondieron que “los cuida la policía cuando van al Barrio Jardín”. Y al final retumbó en el Kempes: “¡Un minuto de silencio/para Talleres que está muerto!”. Los hinchas albiazules se fueron silbando bajito. Pero hubo abrazos y confraternidad entre los dirigentes. Los de Belgrano les entregaron una plaqueta a Talleres por su vuelta a Primera División. Incluso Frank Dario Kudelka tuvo tiempo de sacarse fotos con hinchas de Belgrano. Al cabo, el clásico terminó en paz, sin violencia y con las dos hinchadas en la cancha.

Hubo un partido con poco fútbol, casi nada. La emoción llegó cuando todo iba inexorablemente a los penales. Y Fernando Espinoza cobró dos en los 90: uno de Godoy a Farré (el árbitro estaba al lado) y calificó la falta como “una imprudencia” del defensor de Talleres. El otro fue por una mano dudosa de Barbieri que el delantero se defendió ante la prensa: “Lo cobró para compensar el que le hicieron a Farré”. Espinoza dijo tajante: “Fue mano”. En los dos quedaron muchas dudas.

Y la definición por penales siempre termina siendo una lotería. Olave tapo el primero de Elial Strahman y Quintana estrelló el balón en el parante. Para Belgrano convirtieron Barbieri, Lema, Velazquez y Gastón Alvarez Suárez. El descuento de Talleres fue de Encina. Y los celestes celebraron como si hubiesen ganado un título. Los hinchas de Talleres despidieron al equipo con aplaudos aceptando la derrota con hidalguía.

Los dos tienen objetivos diferentes. Belgrano sueña con la Sudamericana que es una carga extra porque nunca jugaron interncionalmente (Talleres ganó la Conmebol y participó de una Libertadores). La T debe sacar puntos para no sufrir con el descenso y el 14 de agosto jugará con Boca, otra vez en el Kempes. Belgrano se fue feliz; Talleres, preocupado. En paz.

domingo, 17 de julio de 2016

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ÚLTIMO AMISTOSO INTERNACIONAL
River se le animó al Sevilla, pero sufrió la diferencia de jerarquía
Superado al inicio, logró emparejar el desarrollo hasta que los españoles acertaron de contra. Fue el estreno de Sampaoli.
En el cierre de su pretemporada, River tuvo un amistoso de los más exigentes. Ante un rival muy ofensivo, de mucha presencia y despliegue físico, la prueba resultó un interesante tubo de ensayo de cara al arranque de la temporada oficial. El Sevilla le ganó por 3 a 1 después de un desarrollo por demás intenso, a tono con dos equipos cuyos entrenadores tienen como premisa la búsqueda ofensiva y el esfuerzo constante para recuperar la pelota.

Para Marcelo Gallardo hubiera sido una pena si el partido no se jugaba, algo que estuvo a punto de ocurrir tras una lluvia acompañada por una fuerte tormenta eléctrica que se desató cuando los equipos habían salido a la cancha. Hubo que esperar dos horas y trece minutos para que se jugara (arrancó a las 22.13 de aquí, las 23.13 de la Argentina), pero seguro que para ambos técnicos y para el público que estuvo en el estadio de Disney (unas 3.000 personas) valió la pena la espera.

River se vio superado durante varios lapsos del partido, al punto de que Augusto Batalla fue uno de los mejores de la cancha, pero también mostró personalidad para intentar jugar en campo rival y también para poner en aprietos a un equipo que en el debut de Jorge Sampaoli mostró buena parte de la impronta de su técnico: llegada masiva al área rival, respeto por la pelota, y avidez por interrumpir con rapidez los avances rivales y asumir la iniciativa.

Furioso, el arranque de Sevilla sorprendió a River. En una misma jugada, cuando transcurría el primer minuto, a River lo salvaron una gran tapada de Batalla, un cierre de Leandro Vega y una pelota que dio en el cuerpo de Jonatan Maidana. Y a los dos, tras una mala salida de Camilo Mayada, River quedó mal parado y Gameiro entró solo por la izquierda para definir con elegancia para el 1 a 0.

River, que presionó mucho y bien en la salida del rival, no se desesperó luego de quedar en desventaja e inquietó al Sevilla con una llegada de Rodrigo Mora y otra de Andrés D’Alessandro, pero los intentos ofensivos del conjunto español seguían siendo mucho más dañinos.

Batalla le ganó un mano a mano a Mariano Ferreira, quien le ganó la espalda a Vega en una proyección, y otro a Gameiro, que recibió un taco para coleccionar de Iborra.

Y River casi lo empata en el cierre de la etapa inicial con un tiro a colocar de Mora y con una trepada de Mayada conectada por su compatriota y salvada con lo justo por el argentino Nicolás Pareja.

Una tapada de David Soria ante un tiro a colocar de Lucas Alario y un remate desviado de Pity Martínez, quien -al igual que cuando ingresó ante Motagua- volvió a jugar un buen partido, pusieron a River al borde del empate en el arranque del segundo tiempo, aunque antes el ingresado Joaquín Correa se había perdido el 2 a 0.

En el mejor momento de River, Ignacio Fernández falló en una salida, Sevilla encontró mal parada a la defensa y Konoplyanka estiró la ventaja. Poco después, N’Zonzi -elegido Man of the Match- puso el tercero tras un córner.

Giovanni Simeone, con un cabezazo, anotó el descuento de un River que perdió dos de los tres amistosos que jugó en este país (el otro fue ante América de Cali). Pero anoche lo hizo mostrando interesantes signos de vitalidad más allá de que el marcador final amenace con desmentir ello.
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