domingo, 19 de julio de 2026

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EL ÚLTIMO BAILE DE LIONEL MESSI TERMINÓ EN LÁGRIMAS
España le ganó a una Selección Argentina que llegó sin nafta a la final y es el nuevo campeón del mundo
Los de De La Fuente fueron claramente superiores al equipo de Scaloni. En el final del primer tiempo, Lisandro Martínez se fue lesionado y cuando se terminaban los 90 minutos reglamentarios, Enzo Fernández fue expulsado. La Scaloneta soportó la asfixia española hasta el primer minuto del segundo suplementario cuando Ferran Torres marcó el único gol de la final. Lionel Messi le pasa la posta a Lamine Yamal: ¿comienza la nueva era?
La Scaloneta no siempre iba a poder hacer equilibrio en la cornisa. De tanto coquetear con la caída, el traspié llegó. Y fue ante España, un rival de jerarquía que se mostró muy superior a lo largo de los 120 minutos que duró la final en Nueva Jersey. El zurdazo de Ferran Torres que logró vencer a Emiliano Martínez en el primer tiempo suplementario fue un acto de justicia, por mucho que duela en nuestra tierra. A Argentina le pesó la final y la ilusión del bicampeonato se pareció a una quimera durante el transcurso del juego, casi desde el primer minuto. La imagen final encontró a un extenuado Lionel Messi sentado en el piso, recibiendo el saludo respetuoso de todos los españoles. Acostado en el otro sector de la cancha, Lamine Yamal se estiró todo lo que pudo sobre el césped para festejar como el niño de 18 años que es. Tal vez, en Estados Unidos, la Pulga le haya pasado la posta. Se sabrá con el tiempo. Para el rosarino de 39 años, que terminó llorando de cara a la tribuna de los argentinos, llegará el adiós a una carrera brillante con la camiseta celeste y blanca, en la que Qatar 2022 siempre ocupará el punto más alto.

Jugó incómodo Argentina durante todo el partido. No tuvo reacción en casi todo el duelo y lució dos marchas por debajo desde lo físico. La impotencia se evidenció en los empujones del final entre argentinos y españoles. Incluso algunos integrantes del cuerpo técnico se metieron a la cancha con furia. Duró apenas unos segundos. Llegará ahora el tiempo de las preguntas. Antes, claro, conviene felicitar a la Scaloneta porque otra vez representó al país con valores destacados y además le sacó una enorme sonrisa. Pero en el Mundial nunca pudo encontrar su mejor versión y llegó al partido final con casi nada de combustible en el tanque. Ese factor es clave para entender la victoria de España. La duda perseguirá a Scaloni: ¿le faltó afinar un poquito más la lista? ¿Se lamentará no haberle podido dar ni un minuto a Lautaro Martínez?

La ventaja del analista es que comenta lo sucedido. Decir que Scaloni se equivocó en el planteo táctico sería una arrogancia y una falta de respeto. Como mucho, al DT no le salió lo que pensó. Porque está claro que el entrenador de Pujato no debe haber quedado conforme con la imagen deslucida que regaló la Scaloneta. Por supuesto que hubo mérito del rival, que realizó la presión abrumadora que se especulaba en la previa. Y Argentina jamás pudo saltar ese ahogo, especialmente en la etapa inicial.

Los ingresos de Gonzalo Montiel por Nahuel Molina Lucero y de Rodrigo De Paul por Giuliano Simeone fueron cambios de figuritas. Pero la sorpresa fue la incorporación de Nicolás González por Leandro Paredes, lo que provocó que Enzo Fernández se retrasara y que Alexis Mac Allister se corriera al centro. La presencia del ex Argentinos tuvo una razón defensiva: tapar las subidas de Pedro Porro y ayudar a Nicolás Tagliafico en la marca de Lamine Yamal. Y, en parte, fue efectiva esa movida de ajedrez. Aunque la Scaloneta perdió demasiado en ofensiva. La buena circulación de Paredes hubiese sido positiva para romper líneas de presión. González, por características, no se cierra para tocar en corto ni puede resolver con uno o dos controles, como si lo hace Thiago Almada, por ejemplo. Se sabe que la gambeta o un pase con aceleración son recursos que rompen la presión. La Scaloneta careció de eso, más allá de un par de arranques de Messi, a quien rápidamente le hicieron infracciones para no dejarlo progresar.

Tampoco hay que exagerar ni poner por las nubes el juego de España. Es verdad que fue superior y que tuvo el control del balón y de la escena. Pero le costó generar situaciones de peligro en la etapa inicial. La más clara fue un remate de Yamal que atajó Dibu Martínez después de un desvío en Licha Martínez, y un disparo cruzado de Cucurella que se fue cerca.

Para el complemento, Scaloni mandó a Paredes por González y la Scaloneta logró discutir un poquito la tenencia en el arranque. Pero fue un espejismo. La final que jugó Rodri es para poner en un cuadro. Encima, se empezaron a caer los soldados argentinos: salieron lesionados Licha Martínez, Gonzalo Montiel y Cuti Romero.

España es un equipazo. En el segundo tiempo acumuló méritos para ponerse en ventaja, pero Dibu estuvo en modo gigante y atajó todo lo que le tiraron. La última fue un tiro libre de Yamal que llevaba destino de ángulo. Y la yapa: Enzo Fernández fue a destiempo y vio la segunda amarilla por una falta sobre Cubarsí. La Scaloneta terminó sin patear al arco en los 90 minutos. Mayor síntoma de incomodidad no se consigue.

Se aferró a la ilusión de los penales Scaloni. Puso a Marcos Senesi por Julián para aguantar. No lo logró: Nico Williams la bajó después de ganarle en el salto a Molina Lucero y Torres la clavó arriba.

No salió tampoco el tiro del final a Argentina: Giuliano Simeone la enganchó de derecha y la tiró bastante por encima del travesaño.

Cayó de pie la Scaloneta ante una España más vital, que arrastra un invicto de 37 partidos. Vendrá el tiempo de la reflexión y de pensar si en Nueva York se terminó una etapa. La de Messi y Nicolás Otamendi, seguro. La sensación es que asoman tiempos de renovación y cambios. Pero eso será más adelante. Ahora toca agradecerle al plantel, como lo hicieron los miles que estuvieron en el MetLife y terminaron agitando las camisetas en el aire. Y felicitar a España, un campeón absolutamente merecido.




A continuación la ficha con los puntajes:

España 1 - Argentina 0:

España: Unai Simón (7); Pedro Porro (6), Pau Cubarsí (8), Aymeric Laporte (6), Marc Cucurella (7); Rodri (8); Dani Olmo (6), Fabián Ruiz (7); Lamine Yamal (6), Mikel Oyarzabal (5) y Álex Baena (5).
DT: Luis De La Fuente.
Cambios en España: ST, 16m Pedri (6) por Fabián Ruiz y Ferran Torres (6) por Mikel Oyarzabal, 29m Mikel Merino (5) por Dani Olmo y Nico Williams (7) por Álex Baena; PTS, 8m Eric García (6) por Aymeric Laporte y Martín Zubimendi (6) por Rodri.

Argentina: EMILIANO MARTÍNEZ (8); Gonzalo Montiel (6), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (5), Nicolás Tagliafico (8); Rodrigo De Paul (5), Enzo Fernández (5), Alexis Mac Allister (5), Nicolás González (5); Lionel Messi (6) y Julián Álvarez (5).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: PT, 43m Nicolás Otamendi (6) por Lisandro Martínez; ET, Leandro Paredes (5) por Nicolás González; ST, 12m Nahuel Molina Lucero (4) por Gonzalo Montiel, 24m Facundo Medina (5) por Cristian Romero y Giuliano Simeone (5) por Rodrigo De Paul; PTS, 11m Marcos Senesi (5) por Julián Álvarez.

Estadio: MetLife, East Rutherford, New Jersey, Estados Unidos.
Espectadores: 80.663.
Calificación del partido: Regular.
Árbitro: Slavko Vinčić, de Eslovenia (5).
Gol: STS, 40s Ferran Torres.
Amonestados: Lisandro Martínez, Cristian Romero y Alexis Mac Allister.
Expulsados: ST, 45m+2m Enzo Fernández (por doble amarilla) y Leandro Paredes (finalizado el encuentro).

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LA DESPEDIDA DE AMBAS SELECCIONES DEL MUNDIAL 2026 FUE MUY ENTRETENIDA
Inglaterra goleó a Francia en un partido de locos, con récord de goles, y se quedó con el premio consuelo del tercer puesto
Bukayo Saka fue la gran figura del conjunto británico, con un hat-trick. Kylian Mbappé marcó un doblete y le sacó más distancia a Messi.
El partido por el tercer puesto, ese que nadie quiere jugar y que obliga a revisar el archivo para recordar qué selección lo ganó en cada Mundial, terminó regalando uno de los espectáculos más entretenidos de la Copa. Inglaterra derrotó 6-4 a Francia en el estadio Hard Rock de Miami, en un encuentro que parecía sentenciado al cabo del primer tiempo y terminó convirtiéndose en un festival de goles.

Los dirigidos por Thomas Tuchel, que había decidido rotar el equipo y darles una oportunidad a varios habituales suplentes, se fueron al descanso con un contundente 4-0 gracias a una actuación brillante. Pero Francia reaccionó en el complemento de la mano de un letal Kylian Mbappé, aunque la remontada no alcanzó para subirse al podio.

Se sabe que este es un partido incómodo para la mayoría de los futbolistas, que a esta altura imaginaban estar preparando la final de Nueva Jersey. Por eso Tuchel apostó por la rotación y les dio minutos a jugadores con menos participación durante el torneo. La apuesta salió perfecta: Bukayo Saka fue la gran figura con un hat-trick, acompañado por Marcus Rashford, Morgan Rogers e Ivan Toney. En el banco quedaron Harry Kane y Jude Bellingham.

Didier Deschamps, en cambio, mantuvo la base del equipo titular en el que fue su último partido como entrenador de Francia tras 14 años al frente del seleccionado. Solo realizó tres variantes: ingresaron Malo Gusto, Warren Zaïre-Emery y Rayan Cherki, además del cambio obligado de Maxence Lacroix por el lesionado William Saliba.

El primer tiempo fue una exhibición inglesa. Declan Rice manejó los tiempos del partido y lastimó con pases verticales que expusieron constantemente a la defensa francesa. Saka y Rashford desbordaron cada vez que aceleraron, mientras que atrás los Tres Leones casi no concedieron espacios. Francia jugó a otro ritmo, como si quisiera estar en cualquier lugar menos en Miami.

Rice abrió el marcador apenas comenzado el encuentro tras recuperar una pelota de Désiré Doué, conducir sin oposición y definir con precisión. Antes de la pausa de hidratación llegó el segundo: Ezri Konsa ganó de cabeza en el área rival y venció a Mike Maignan. Luego apareció Saka. Primero le anularon un gol por un fuera de juego milimétrico, pero enseguida tuvo revancha al culminar un contraataque para el 3-0. Ya en tiempo de descuento, definió con categoría tras un pase profundo de Djed Spence y selló un impactante 4-0.

Hubo que revisar la historia de los Mundiales: nunca antes Francia había recibido cuatro goles en un primer tiempo. Lo más parecido había sido en Sudáfrica 2010, cuando perdía 2-0 ante el seleccionado local antes de caer 2-1 y quedar eliminada.

Todo hacía pensar que el partido estaba terminado. Incluso Mbappé caminó hacia el vestuario con una sonrisa irónica que escondía bronca y frustración. Sin embargo, el complemento mostró otra cara.

La potencia ofensiva de Francia, que había sido neutralizada por España en semifinales, apareció en todo su esplendor. En apenas veinte minutos descontó tres veces, dos de ellas gracias a Mbappé, que además superó a Lionel Messi tanto en la tabla histórica de goleadores de los Mundiales (22 contra 21) como en la de esta edición (10 frente a 8).

Saka, de penal, firmó el 5-3 y completó su hat-trick. El encargado habitual, Jude Bellingham, le cedió el remate como reconocimiento a su enorme actuación. En el descuento, Ousmane Dembélé marcó el cuarto gol francés y, casi de inmediato, el propio Bellingham puso el definitivo 6-4.

Nadie imaginaba un partido con diez goles, algo que no ocurría desde el histórico 10-1 de Hungría sobre El Salvador en España 1982. Sin embargo, se convirtió en el partido por el tercer puesto con mayor cantidad de gritos: superó el 6-3 de Francia contra Alemania Federal en Suecia 1958.

En la previa del Mundial, Francia era la candidata de todos, mientras que Inglaterra buscaba cortar su sequía de títulos, una cuenta pendiente que ya lleva 60 años de decepciones. La despedida de ambas selecciones fue tan inesperada como entretenida.




A continuación la ficha con los puntajes:

Francia 4 - Inglaterra 6:

Francia: Mike Maignan (4); Malo Gusto (5), Ibrahima Konaté (4), Maxence Lacroix (5), Theo Hernández (4); Warren Zaire Emer (6); Rayan Cherki (4), Adrien Rabiot (5); Michael Olise (6), Kylian Mbappé (7) y Désiré Doué (4).
DT: Didier Deschamps.
Cambios en Francia: ET, Bradley Barcola (6) por Désiré Doué, Ousmane Dembélé (6) por Rayan Cherki, Lucas Digne (5) por Theo Hernández y Dayot Upamecano (5) por Ibrahima Konaté; ST, 45m Jules Koundé (5) por Malo Gusto.

Inglaterra: Dean Henderson (5); Jarell Quansah (5), Ezri Konsa (6), Marc Guéhi (5), Djed Spence (6); Declan Rice (7), Eberechi Eze (5); BUKAYO SAKA (9), Morgan Rogers (6), Marcus Rashford (6); y Ivan Toney (5).
DT: Thomas Tuchel.
Cambios en Inglaterra: ET, Ollie Watkins (5) por Marcus Rashford; ST, 33m Elliot Anderson (5) por Ivan Toney y Jude Bellingham (6) por Eberechi Eze, 37m Reece James (5) por Jarell Quansah, 45m+2m Trevoh Chalobah (5) por Marc Guéhi.

Estadio: Hard Rock, Miami Gardens, Florida, Estados Unidos.
Espectadores: 64.478.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: Jesús Valenzuela, de Venezuela (6).
Goles: PT, 2m Declan Rice, 17m Ezri Konsa (de cabeza), 36m Bukayo Saka, 45m Bukayo Saka; ST, 2m Kylian Mbappé, 8m Bradley Barcola, 20m Kylian Mbappé, 41m Bukayo Saka (de penal), 45m+5m Ousmane Dembélé y 45m+7m Jude Bellingham.

miércoles, 15 de julio de 2026

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FUE 2 A 1 EN EL ESTADIO MERCEDES-BENZ DE ATLANTA
La Scaloneta lo hizo otra vez contra Inglaterra y se recibió como el mejor equipo de la historia del deporte argentino... ¡y va por la cuarta!
Reaccionó a puro fútbol ante el gol de Inglaterra y con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez se metió en la final del Mundial. Con acierto del DT en los cambios y un Lionel Messi que cada parece más perfecto, Argentina remontó y jugará la final con España.
Sabrán disculpar Emanuel Ginóbili, Luis Scola y el resto de la Generación Dorada del básquet. También lo aceptaría Diego Armando Maradona, el barrilete cósmico que voló más alto que nadie en México 1986. Es posible que Mario Alberto Kempes y Daniel Alberto Passarella no digan ni mu. Mucho menos Luciana Aymar y Las Leonas multicampeonas. O los chicos de la Copa Davis, con Juan Martín Del Potro a la cabeza.

La Scaloneta es el mejor equipo de la historia del deporte argentino. No hay manera de generar más emociones; es imposible hallar semejante aura. Lionel Andrés Messi no puede ser tan perfecto y Lionel Scaloni no puede acertar en cada uno de los cambios bajo presión.

Los "no puede" seguirían hasta el infinito. Se podría hablar de la pegada de Enzo Fernández, del olfato goleador de Lautaro Martínez, de la garra de Cristian Romero, del altruismo de Julián Álvarez y más. Más, más y más. La Scaloneta está en una nueva final del mundo: le ganó 2-1 a Inglaterra, el enemigo perfecto, tras ir perdiendo y ahora definirá la medalla de oro ante España el próximo domingo en Nueva Jersey.

Se cruzó de brazos Lionel Scaloni minutos después del festejo de Antony Gordon. La sensación, por lo visto en la primera etapa, era que el que hacía el primer gol ganaba. Eso sintieron la mayoría de los que estuvieron en Atlanta. Pero no el entrenador de Pujato. Por eso su calma. Es un faro el papá de la Scaloneta. Esa templanza del DT la vieron los argentinos en las tribunas y también los futbolistas dentro de la cancha. De pronto, la remontada era posible.

Y cambió Scaloni. Fue perfecto el ingreso de Nicolás González por Leandro Paredes para darle el eje a Enzo Fernández y a Alexis Mac Allister. Se refugió Inglaterra, le tuvo miedo al éxito. Tienen los ingleses bastante que aprender de la Scaloneta: lo primero y principal es creer para trascender. Lo analizarán ellos en Gran Bretaña.

Saltaron a la cancha Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez. Todos la rompieron. Nada de achicarse por el escenario ni de ir a menos por entrar desde el banco. De esos gestos también se hacen los grandes equipos. Porque está claro que a ninguno le gusta empezar en el banco. Pero lo aceptan y tiran para adelante. Una postal: De Paul fue el ladero de Leo al momento de hacer la entrada en calor. Sí, tuvo la energía positiva de siempre.

Fue y fue Argentina, el equipo de la pasión y los pases cortos. Messi se corrió a la derecha y desbordó como si tuviera 20 años, aun frente a rivales de enorme potencia física. Dos palos le negaron el gol a Mac Allister, que se soltó y fue al área junto a Otamendi. Enzo probó un par de veces desde afuera y Pickford le ganó el duelo. Lo mismo ocurrió ante un cabezazo de Nico González. Hasta que llegó la explosión de Atlanta: Enzo la cruzó con furia para el 1-1.

Festejó con un Topo Gigio el ex River; Messi le pidió a la gente que se levantara porque el triunfo estaba ahí. Y era verdad: la Pulga la pinchó de derecha y Lautaro, el delantero más injustamente suplente del planeta, cabeceó al gol.

Y la Scaloneta defendió con la pelota. Y con el apoyo de todo un pueblo con enormes ganas de vencer a Inglaterra. Messi dejó de lado su formación europea y apeló al potrero para ponerla debajo de la suela y generar varias faltas. De Paul se peleó con todos los que se le cruzaban, Julián se fue a jugar de lateral izquierdo para darle una mano a González y Lautaro las corrió a todas. Cuando no la agarró Dibu por el aire, la cabecearon Cuti y Ota. Un equipo de autor en su máxima expresión.

Fue merecido el triunfo porque la Scaloneta salió a jugar el partido como si fuese la última final de su vida. Lo primero que hizo fue meter. Después recién asomaría el fútbol. Y se hizo notar esa tensión de dientes apretados. En menos de tres minutos, Giuliano Simeone, Leandro Paredes y Enzo Fernández marcaron presencia con empujones a los ingleses. Además, todos se pusieron cara a cara con sus rivales. Hay que decirlo: exageró la bravuconada argentina en los instantes iniciales. Pero siempre estuvo dentro de la ley.

La inclusión de Giuliano Simeone por Rodrigo De Paul modificó también el punto de partida de Julián Álvarez. Argentina arrancó con un 4-5-1, con el cordobés volcado a la izquierda y con Messi como referencia de área. Ese movimiento le quitó peso ofensivo a la Selección, aunque sirvió para controlar las subidas de Reece James, un lateral de buena pegada y con pasado de volante central.

El punto de partida de Julián, se dijo, fue sobre la izquierda. Y sabemos que a Messi le gusta tirarse a la derecha para jugar. Ocurrió que en varios pasajes Leo fue a buscar la pelota al sector de Nahuel Molina y el cordobés le quedó demasiado lejos para filtrarle un pase a la espalda de los centrales. Apenas aparecía la alternativa de Giuliano Simeone en largo. El hijo del Cholo, la sorpresa entre los titulares, fue más productivo en defensa que en ataque.

El gol de Gordon en el complemento fue un mazazo. La despejó corta Tagliafico y a Nahuel Molina le comieron demasiado fácil la espalda. Hubo minutos de incertidumbre. Hasta que todos volvieron a mirar a Scaloni, que rápidamente entró en acción con las modificaciones. Enzo recién igualó a falta de cinco minutos. El vendaval estaba desatado. Por eso saltó más que nadie Lautaro para decirle que sí al centro exacto de Messi.

Que venga España, ahora. La tan postergada Finalíssima. Podrá pasar cualquier cosa, es fútbol. Pero la Scaloneta, que terminó el choque agitando una bandera que decía "las Malvinas son argentinas" no dejará a pata a los argentinos: porque es el mejor seleccionado de la historia de nuestro país.




A continuación la ficha con los puntajes:

Inglaterra 1 - Argentina 2:

Inglaterra: Jordan Pickford (8); Reece James (5), John Stones (6), Marc Guéhi (5), Djed Spence (7); Declan Rice (5), Elliot Anderson (6); Morgan Rogers (5), Jude Bellingham (6), Anthony Gordon (7); y Harry Kane (7).
DT: Thomas Tuchel.
Cambios en Inglaterra: ST, 26m Ezri Konsa (5) por Anthony Gordon, 36m Nico O'Reilly (5) por Declan Rice y Dan Burn (5) por Reece James, 45m+5m Ivan Toney (5) por John Stones y Marcus Rashford (5) por Djed Spence.

Argentina: Emiliano Martínez (6); Nahuel Molina Lucero (5), Cristian Romero (8), Lisandro Martínez (7), Nicolás Tagliafico (7); Leandro Paredes (7); Giuliano Simeone (7), Alexis Mac Allister (8), Enzo Fernández (8), Julián Álvarez (7); y LIONEL MESSI (9).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 18m Nicolás González (7) por Leandro Paredes, 27m Rodrigo De Paul (7) por Giuliano Simeone, Nicolás Otamendi (7) por Lisandro Martínez y Gonzalo Montiel (7) por Nahuel Molina Lucero, 35m Lautaro Martínez (8) por Nicolás Tagliafico.

Estadio: Mercedes-Benz, Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Espectadores: 68.239.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: Ismail Elfath, de Marruecos (5).
Goles: ST, 9m Anthony Gordon, 39m Enzo Fernández y 45m+1m Lautaro Martínez (de cabeza).
Amonestados: Lisandro Martínez, Cristian Romero, Rodrigo De Paul y Elliot Anderson.

martes, 14 de julio de 2026

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ESPERA POR ARGENTINA O INGLATERRA, QUE CHOCAN ESTE MIÉRCOLES EN ATLANTA
España jugó el partido perfecto para dejar de rodillas al coloso Francia de Kylian Mbappé y es el primer finalista del Mundial
El equipo de Luis De La Fuente volvió a imponerse sobre los galos y ratificó una identidad de juego que lo convirtió en el gran candidato al título. Es la segunda vez en la historia que llega tan lejos: la otra vez fueron reyes de Sudáfrica 2010.
Apenas levanta los brazos y sonríe Luis De La Fuente. Se abraza con sus colaboradores y, como un caballero, camina sereno para estrecharle la mano a su colega vencido, Didier Deschamps. No hay sed de revancha en el entrenador español de 65 años que parece haber encontrado la fórmula del éxito. También conoce de memoria el secreto para dejar de rodillas al coloso Francia de Kylian Mbappé y del Balón de Oro, Ousmane Dembelé. España está otra vez en una final tras eliminar a los franceses, como ya había ocurrido en la Eurocopa 2024 y en la Nations League 2025. Fue 2-0 en Dallas y ahora espera por Argentina o Inglaterra. De La Fuente, técnico que asumió después del naufragio en la Copa del Mundo de Qatar con Luis Enrique al mando y al que en España muchos lo miraban de reojo por su escasa experiencia en clubes o con Mayores, irá entonces por una nueva estrella. Cualquier parecido con Lionel Scaloni no es mera coincidencia.

Y la Scaloneta tiene un espejo en el que mirarse: la España finalista. Y no solo porque comparten rasgos futbolísticos. Los españoles le enviaron un mensaje al mundo: nunca se sintieron inferiores frente a Francia, para muchos el mejor seleccionado del Mundial. La Roja tenía dos caminos: aferrarse a su identidad sin reparar en el poderío ofensivo del rival o modificar su filosofía y refugiarse cerca del arco defendido por Unai Simón. De La Fuente eligió el primero. Asumió el riesgo y acertó. Su decisión sorprendió a los galos, que jamás lograron imponer sus condiciones.

Que España es un equipazo ya no admite discusión. Por algo llegó al duelo de Dallas con un invicto de 36 partidos. Pero enfrentar al mejor siempre pone todo bajo la lupa. Y los españoles empezaron a ganar la semifinal desde la postura. No solo salieron a atacar a Francia, sino que la presionaron, la obligaron a jugar incómoda y le quitaron los espacios, esos metros que tanto necesitan Mbappé (cayó varias veces en posición adelantada) y Dembelé para explotar su velocidad.

Francia no se distingue por el manejo de la pelota. La fortaleza de los galos está en correr al espacio o en atacar en pocos segundos, se sabe. Por eso sufrió para escapar de la presión asfixiante que lideró Rodri, con el respaldo permanente de Fabián Ruiz. España recuperó una enorme cantidad de balones en campo rival. Es cierto que la ventaja llegó por un penal infantil de Lucas Digne sobre Lamine Yamal. Pero el mérito del juvenil de Barcelona estuvo en creer en una pelota que parecía perdida: la anticipó y el lateral le metió un patadón en el muslo. Ni más ni menos que los pequeños detalles que suelen decidir los grandes partidos. Después, Mikel Oyarzabal ejecutó la pena máxima con absoluta precisión. Iban 22 minutos de la etapa inicial.

En el complemento, Francia cayó presa de la desesperación al comprobar que España atravesaba una de esas noches perfectas. Otra vez, como en el 5-4 de Stuttgart por la Nations League y en el 2-1 de Múnich por la Eurocopa, torneos que luego terminaría conquistando. A la presión y la recuperación alta le sumó una circulación prolija y paciencia para administrar el partido. Francia, se repite, no está construida para recuperar la pelota. Por eso pasó gran parte del segundo tiempo corriendo detrás de ella. "Sabíamos que uno de los puntos que nos acercaban a la final era la posesión", resumió Pedro Porro, el lateral que marcó el 2-0 tras una pared con Dani Olmo.

La receta del técnico De La Fuente también incluyó decisiones fuertes, como dejar a Pedri en el banco de suplentes y apostar por Porro en lugar de Marcos Llorente y por Álex Baena en vez de Nico Williams. El DT acertó otra vez. Y existe algo aún más alentador para España: llegó a la final de Nueva Jersey sin necesitar de un brillante Lamine Yamal, quien aún no está al 100 por ciento desde lo físico.

El final fue a puro "ole" que bajó desde las tribunas. Un impotente Mbappé, que solo pateó una vez al arco, estuvo a nada de ser expulsado por reiteradas faltas. Las caras del epílogo de Deschamps, que no seguirá tras la copa, evidenciaron la rendición. Y el reconocimiento a una España que borró de la cancha al gran candidato.

"Fui 15 años jugador profesional e internacional en todas las categorías menos la Absoluta. He vivido europeos, Juegos Olímpicos y he coincidido con 16 de los futbolistas que estuvieron en el último Mundial de Qatar. Si hay alguien en España que conoce el presente y el futuro del fútbol español, soy yo. Si aun así alguien considera que tengo poca experiencia... Con este bagaje me presento para tomar las riendas de la Selección", lanzó De La Fuente cuando asumió en diciembre de 2022, mientras las críticas le llovían desde todos los frentes.

Hoy, más de tres años después de aquel momento de zozobra y de críticas por su arribo, el hombre que muchos consideraban una apuesta de riesgo está otra vez en una final, esta vez de un Mundial. Sin revanchas ni cuentas pendientes, De La Fuente apenas sonríe. Y mientras en los próximos días se buscará la explicación de semejante éxito, el técnico se tomó unos segundos para resumir el presente. "Esto es lo más parecido a la felicidad", dijo son simpleza antes de meterse al vestuario ganador.




A continuación la ficha con los puntajes:

Francia 0 - España 2:

Francia: Mike Maignan (4); Jules Koundé (4), Dayot Upamecano (4), William Saliba (4), Lucas Digne (2); Aurélien Tchouaméni (4), Adrien Rabiot (3); Ousmane Dembélé (4), Michael Olise (4), Bradley Barcola (3); y Kylian Mbappé (4).
DT: Didier Deschamps.
Cambios en Francia: PT, 29m Maxence Lacroix (4) por William Saliba; ET, Manu Koné (4) por Adrien Rabiot; ST, 11m Désiré Doué (4) por Bradley Barcola, 27m Rayan Cherki (5) por Michael Olise y Theo Hernández (5) por Lucas Digne.

España: Unai Simón (7); Pedro Porro (8), Pau Cubarsi (7), Aymeric Laporte (6), Marc Cucurella (7); RODRI (9), Fabián Ruiz (8); Lamine Yamal (6), Dani Olmo (7), Álex Baena (7); y Mikel Oyarzabal (6).
DT: Luis De La Fuente.
Cambios en España: ST, 28m Ferran Torres (6) por Mikel Oyarzabal, 32m Mikel Merino (6) por Dani Olmo y Pedri (6) por Fabián Ruiz, 38m Marcos Llorente (5) por Pedro Porro y Nico Williams (5) por Álex Baena.

Estadio: AT&T, Dallas, Arlington, Texas, Estados Unidos.
Espectadores: 70.176.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Iván Barton, de El Salvador (7).
Goles: PT, 21m Mikel Oyarzabal (de penal); ST, 12m Pedro Porro.
Amonestados: Adrien Rabiot, Kylian Mbappé y Marc Cucurella.

domingo, 12 de julio de 2026

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EL MIÉRCOLES A LAS 16 HORAS BUSCARÁ LA FINAL CONTRA INGLATERRA
Argentina la pasó mal contra Suiza, pero lo liquidó en alargue y otra vez está entre los cuatro mejores del Mundial
La Selección avanzó a semifinales. Alexis Mac Allister puso en ventaja a la Albiceleste, pero Dan Ndoye lo empató en la segundo mitad. Embolo se fue expulsado por la nueva ley de "error de identidad". Pero Julián Alvarez y Lautaro Martínez, en el alargue, lo liquidaron para la Scaloneta.
La Scaloneta está santificada en el Mundial 2026. Sabrán disculpar aquellos que tengan otra religión que no sea la católica. Se necesitan dos milagros para canonizar a alguien. El primero ya se había gestado contra Egipto, en la remontada más épica de la historia. El segundo, llegó este sábado/domingo en forma de VAR, con esa revisión que sacó a Embolo de la cancha por doble amarilla, la segunda en una burda simulación. Y la obra y gracia fue de San Julián Álvarez, que dibujó esa rosca cinematográfica en el minuto 112 de un partido malo y difícil contra Suiza. Que después la recuperó en el 120 para empezar el contragolpe que definió Lautaro Martínez.

La Selección, por segundo mundial consecutivo, está en semifinales. Lionel Messi será el primer argentino en jugar esa instancia tres veces. Y, como si todo eso fuera poco, será otro duelo contra Inglaterra, 40 años después del Azteca, y con los pibes de Malvinas presentes en cada grito de los que cierran una noche tensa en el estadio de Kansas City. ¿Quedará algún milagro más por usar? Se sabrá el miércoles en Atlanta.

La alegría es incalculable. Los jugadores se abrazan y saltan en el borde del área donde convirtió los dos tantos de la clasificación en el segundo tiempo del alargue. Resuena "La T y la M" en los altoparlantes del estadio y siguen saltando pese al desgaste que se necesitó. "Soy argentino y me sobran los huevos", explotan los hinchas que no se mueven de sus butacas, identificados totalmente con la forma de competir de un equipo que reescribió los libros, que es el mejor de la historia y dará pelea por superar a los de otros deportes que quieran pelear por ese lugar de privilegio.

"Ar-gen-tina, Ar-gen-tina", despiden a los jugadores los hinchas que, antes, no se olvidan del famoso "el que no salta, es un inglés". Serán cuatro días muy intensos.

La celebración es casi proporcional a la tensión y la bronca que había por un rendimiento al que no nos tiene acostumbrado este equipo. Nadie puede desconocer que esta versión de la Selección Argentina no fue la de la Scaloneta. Apenas un puñado de minutos en el cierre de un suplementario innecesario contra un equipo que hizo un culto de la defensa y que logró, por primera vez en esta Copa del Mundo, sacarle la pelota a Messi y compañía.

Fue un partido incómodo en Kansas City. En el que esa versión mejorada que se le había visto en los mayores tramos de esta Copa del Mundo no apareció. Habrá sido por mérito de Suiza o falla de Argentina, pero ni siquiera el gol inicial de Alexis Mac Allister lo acomodó. Porque hasta ese momento había sido todo de los helvéticos, hasta que Messi tocó la pelota. Habían pasado ocho minutos ya y el capitán apenas si había tenido contacto con el balón.

En algún momento se explicará por qué fue en contra de sus ideales la Selección. Cuando el trabajo más difícil estaba hecho por una pelota parada -¿el nuevo arma de la Selección?- decidió volcarse atrás, defender en un bloque bajo al que no está acostumbrado y que no siente. Tuvo que ponerse el overol la Scaloneta. No es un detalle que le pese, porque ya lo ha hecho en otros momentos, sino porque quizás no está tan acostumbrado.

Y eso se notó en el juego y en Messi. Apenas superó los 100 pases en el primer tiempo, cuando suele superar los 300. A veces, el dato mata relato. El capitán no encontró su lugar en la muralla roja que se le plantaba por delante. Cuando lograba romper la presión, Argentina tomaba decisiones rápidas, sin elaboración. Esos dos o tres toques que Scaloni odia que vayan hacia adelante, le quitaba visión de juego.

La expulsión, justo después del empate de Dan Ndoye -que volvió a exponer el déficit que Argentina tiene en el costado derecho de la defensa-, le solucionó todos los problemas que había mostrado Argentina. Le devolvió la pelota, con Paredes como eje, pero muy baja velocidad para moverla. Eso hizo que el ataque se volviera monotemático. No había rebeldía salvo por algún intento de Messi.

Hasta que apareció San Julián Álvarez para recibir el pase de José "Flaco" López -sí, Scaloni puso tres nueves en el segundo tiempo del suplementario- e impactar en el momento justo la pelota para que se vuelva inatajable. Será hipnótico ver la cantidad de ángulos en cámara lenta que permitirán observar la transformación de los rostros de la gente en las tribunas.

Cuando el 5 de diciembre en Washington se hizo el sorteo del Mundial 2026 el juego estaba planteado. Cuatro países ya sabían que, si ganaban su grupo y avanzaban hasta las semifinales, iban a cruzarse según el ranking FIFA. Inglaterra era el apuntado. Nadie, hasta este momento, se atrevía a mencionar si quiera esa posibilidad. Pero acá está de nuevo Argentina. Puede haber jugado su peor partido de esta Copa del Mundo. Pero lo avisó Scaloni: todavía está vivo y con hambre de repetir la gloria.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Suiza 1:

Argentina: Emiliano Martínez (7); Nahuel Molina Lucero (4), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (7), Nicolás Tagliafico (5); Rodrigo De Paul (4), Leandro Paredes (6), Enzo Fernández (5), Alexis Mac Allister (6); Lionel Messi (6) y JULIÁN ÁLVAREZ (8).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 32m Nicolás González (5) por Nicolás Tagliafico, 39m Lautaro Martínez (6) por Rodrigo De Paul y Gonzalo Montiel (5) por Nahuel Molina Lucero; PETS, Thiago Almada (6) por Enzo Fernández; SETS, Nicolás Otamendi (6) por Cristian Romero; STS, 4m José Manuel López (6) por Leandro Paredes.

Suiza: Gregor Kobel (7); Denis Zakaria (5), Nico Elvedi (6), Manuel Akanji (7), Ricardo Rodríguez (6); Remo Freuler (5), Granit Xhaka (7); Dan Ndoye (6), Fabian Rieder (5), Djibril Sow (5); y Breel Embolo (4).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Suiza: ST, 40m Zeki Amdouni (4) por Dan Ndoye, Miro Muheim (4) por Fabian Rieder y Silvan Widmer (4) por Djibril Sow, 45m+4m Eray Cömert (4) por Ricardo Rodríguez; PTS, 5m Ardon Jashari (4) por Denis Zakaria; STS, Ruben Vargas (4) por Remo Freuler.

Estadio: GEHA Field at Arrowhead, Kansas City, Misuri, Estados Unidos.
Espectadores: 69.045.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: João Pinheiro, de Portugal (6).
Goles: PT, 9m Alexis Mac Allister (de cabeza); ST, 21m Dan Ndoye; STS, 6m Julián Álvarez y 15m Lautaro Martínez.
Amonestados: Thiago Almada, Lautaro Martínez y José Manuel López.
Expulsados: ST, 26m Breel Embolo (por doble amarilla).

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AHORA, LOS THREE LIONS ESPERAN EN SEMIFINALES POR ARGENTINA
Inglaterra sufrió hasta el alargue pero sacó a Noruega y Erling Haaland del Mundial gracias a un doblete de Jude Bellingham
El equipo de Thomas Tuchel se impuso con un doblete del futbolista del Real Madrid. Andreas Schjelderup había adelantado a los nórdicos, que no fueron efectivos.
Pasaron 960 años desde que Inglaterra puso fin al avance de los vikingos en la histórica batalla de Stamford Bridge. Este sábado, en Miami, el desenlace volvió a ser favorable para los británicos. Con una pelota en lugar de hachas y un boleto a las semifinales del Mundial como premio, el equipo de Thomas Tuchel terminó con el sueño nórdico. Fue 2 a 1, con un doblete de Jude Bellingham, y es el tercer clasificado a las semifinales del Mundial 2026.

Como si fuera una guerra, ambos seleccionados salieron con mesura. Se midieron, buscaron no cometer errores y, durante buena parte del primer tiempo, la etiqueta que mejor le calzó al juego fue la de aburrido.

Hasta que Noruega dio un paso al frente y se puso en ventaja. Y la novedad es que el tanto no fue convertido por Erling Haaland, que cortó una racha de 14 partidos consecutivos anotando con su selección. El encargado fue Andreas Schjelderup, que recibió una asistencia de Martin Odegaard, pisó el área por el extremo izquierdo y la clavó en el ángulo. Sólo él sabrá si buscó el arco o la suerte estuvo de su lado.

Pero el ataque tuvo una réplica, porque los dirigidos por Thomas Tuchel no querían correr de atrás en el segundo. Gordon, justificando su apodo Flash, encaró a pura velocidad por la izquierda y encontró a Bellingham con un pase para que el volante rompiera desde atrás. El 10 controló con la derecha, pateó con la zurda y puso el 1 a 1.

Con todo igualado y 45 minutos por delante, la expectativa estaba puesta en Kane y Haaland. Porque si en alguien se podía confiar para que rompan la paridad era en ellos. Indudablemente no fue su día y los motivos pueden ser varios: mayor resguardo por parte de las defensas, el desgaste físico acumulado o simplemente un día en el que no estuvieron a su tope.

Así las cosas, Noruega dominó en la segunda mitad y fue a la carga. Stole Solbakken no le tuvo miedo a ganar, porque sus acciones así lo demostraron. Hizo cambios ofensivos y buscó ser protagonista. En cambio, Inglaterra estuvo perdido y jugó a no perder. Hizo negocio, dado que su conservador planteo se impuso, desgastó a los nórdicos y llevó el encuentro al alargue.

Tras el pitazo final de Clément Tupin, el árbitro francés designado, la cara de los noruegos lo decía todo. El calor de la Florida los había aniquilado físicamente, y 30 minutos serían un suplicio. Para colmo, a los 2 minutos del primer tiempo extra, apareció Bellingham. Si, otra vez Bellingham. Esta vez, capitalizó un flojo rebote de Nyland tras un remate de Reece James y marcó su sexto gol en la competencia y metió a Inglaterra en las semifinales de la Copa del Mundo.

Mark Twain, un escritor y humorista estadounidense, alguna vez dijo: “La historia no se repite, pero tiende a rimar”. Y no es porque el Mundial 2026 haya llevado a Inglaterra y Noruega hasta Miami para reeditar una batalla medieval, sino porque el fútbol tiene esa capacidad de rescatar viejas historias y darles un nuevo escenario.

Los Three Lions, sin lucir demasiado como a lo largo de toda la Copa del Mundo, se metieron entre los cuatro mejores equipos de la competencia. Con un desdibujado Kane, pero con un preciso y categórico Bellingham, el objetivo de jugar los ocho partidos ya quedó cumplido.

Ahora, la próxima parada para los dirigidos por Tuchel será el próximo miércoles, desde las 16hs, en Atlanta. Y el rival será la Selección Argentina.




A continuación la ficha con los puntajes:

Noruega 1 - Inglaterra 2:

Noruega: Orjan Nyland (5); Julian Ryerson (6), Kristoffer Ajer (6), Torbjorn Heggem (5), David Moller Wolfe (5): Sander Berge (6), Patrick Berg (5); Andreas Schjelderup (7), Martin Odegaard (6), Alexander Sorloth (5); y Erling Haaland (5).
DT: Stale Solbakken.
Cambios en Noruega: ST, 14m Fredrik Aursnes (6) por Julian Ryerson, 22m Antonio Nusa (5) y Oscar Bobb (5) por Alexander Sorloth y Andreas Schjelderup, 44m Marcus Pedersen (5) por David Wolfe; PETS, Leo Østigård (5) por Torbjörn Heggem; SETS, Jorgen Strand Larsen (5) por Erling Haaland.

Inglaterra: Jordan Pickford (6); Ezri Konsa (5), Marc Guéhi (7), John Stones (7), Nico O'Reilly (6); Elliot Anderson (6), Declan Rice (5); Noni Madueke (4), JUDE BELLINGHAM (8), Anthony Gordon (6); y Harry Kane (5).
DT: Thomas Tuchel.
Cambios en Inglaterra: ET, Eberechi Eze (5) y Bukayo Saka (6) por Declan Rice y Noni Madueke; ST, 25m Reece James (5) por Anthony Gordon, 40m Djed Spence (6) por Nico O'Reilly, 43m Morgan Rogers (6) por Ezri Konsa; STS, 10m Dan Burn (5) por Jude Bellingham.

Estadio: Hard Rock, Miami Gardens, Florida, Estados Unidos.
Espectadores: 64.478.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Clément Tupin, de Francia (5).
Goles: PT, 35m Andreas Schjelderup, 45m+1m Jude Bellingham; PTS, 2m Jude Bellingham.
Amonestado: Kristoffer Ajer.

viernes, 10 de julio de 2026

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EN LOS ÁNGELES, EL EQUIPO DE LUIS DE LA FUENTE SE IMPUSO POR 2-1
Con otro gol agónico España le ganó a Bélgica y se metió en las semifinales
Fabián Ruiz y Mikel Merino marcaron los goles de La Roja, mientras que Charles De Ketelaere puso el empate parcial. Los españoles chocarán con Francia el próximo martes por un lugar en la final.
En Los Ángeles, donde habitan las estrellas de Hollywood, el papel protagónico lo tomó España para meterse entre los cuatro mejores seleccionados del Mundial 2026. Bélgica, que intentó resistir aferrado a la marca, lo inquietó solo en el final del primer tiempo, cuando lo sorprendió con el empate. Pero, apoyado en el juego colectivo que lo llevó a ser uno de los candidatos en la previa y en un nuevo gol decisivo de Mikel Merino, el equipo de Luis de la Fuente se convirtió en el rival de Francia, en la semifinal del martes (a las 16 de Argentina) en Dallas, instancia a la que volverá después de 16 años, cuando fue campeón en Sudáfrica 2010.

La película de estos cuartos de final comenzó con los adelantos que, a diferencia del cine, nadie esperaba: Tielemans se lesionó en el calentamiento previo y Vanaken lo reemplazó en el 11 belga, mientras que Pedri se quedó en el banco. Y, después de un largo preludio de lujos de Dani Olmo, remates de tres dedos de Lamine Yamal y combinaciones Baena, Ruiz y Rodri, las emociones -y llegadas- comenzaron a la media hora.

Una jugada por derecha que incluyó pared de Pedro Porro con Yamal desembocó en el centro atrás para que Dani Olmo probara al arco y Courtois diera el rebote que Fabián Ruiz -el reemplazante de Pedri- tomó para darle de derecha, ante el intento inútil del arquero y de Castagne. Tres minutos después del 1-0, Courtois fue responsable de evitar el segundo, mientras sus compañeros miraban la pelota en el tiro libre directo de Yamal.

El partido parecía controlado contra un rival que tenía como única idea defenderse y darle la pelota a Doku, el delantero del Manchester City, para que enganchara y fuera para adelante. Pero, entre tantas estrellas, había un actor revelación en Bélgica: Charles De Ketelaere. El cabezazo del jugador del Atalanta rompió con el récord de imbatibilidad de 650 minutos de Unai Simón, recordándole a los memoriosos lo que Claudio Caniggia había conseguido en 1990, quebrándole al italiano Walter Zenga su marca de 517 minutos, lo más larga en la historia de los mundiales hasta esta del arquero español. El 1,93 metros del llamado a ser “el nuevo Kaká” quedó habilitado por Marc Cucurella y le ganó la posición al amonestado Pau Cubarsí (1,83) para empatar.

Como un film pochoclero, hubo suspenso: desde la mano de Rodri en el área que el VAR no revisó por posible penal para Bélgica hasta la lesión de Courtois que lo sacó de la cancha cuando quedaban 20 minutos y Bélgica soñaba con el alargue. Pero le faltaba el clímax y no había mejor intérprete para eso que Mikel Merino, el hombre del gol a los 119 minutos contra Alemania en las semifinales de la Eurocopa 2024 que España le ganó a Inglaterra. Esta vez, faltaban solo tres minutos cuando Pedri controló la pelota y eligió con tranquilidad a Pau Cubarsí para que desde afuera del área sacara su remate violento y generara el rebote corto de Lammens. El reciente papá de Marco, nacido el 9 de mayo, solo tuvo que empujar al gol para desatar el festejo.

Los españoles le plantearán, seguramente, un desafío diverso del de Suecia, Paraguay y Marruecos -equipos que eligieron la defensa en los mata mata-, al número 1 del ranking FIFA. Ya avisó su entrenador que fueron el único equipo capaz de ganarle dos partidos consecutivos. Buscarán el tercero, con un día menos de descanso. De hacerlo, sin dudas, podrán exigir que sus fotos aparezcan en el Hollywood Walk of Fame, la vereda a lo largo de Hollywood Boulevard y Vine Street ubicada a menos de 20 kilómetros del lugar donde ayer confirmaron su lugar entre los mejores cuatro.




A continuación la ficha con los puntajes:

España 2 - Bélgica 1:

España: Unai Simón (5); Pedro Porro (5), Pau Cubarsí (6), Aymeric Laporte (6), Marc Cucurella (6); Rodri (7), Fabián Ruiz (7); Lamine Yamal (6), Dani Olmo (6), Álex Baena (6); y Mikel Oyarzabal (5).
DT: Luis De La Fuente.
Cambios en España: ST, 10m Ferran Torres (5) y Pedri (6) por Álex Baena y Fabián Ruiz, 33m Nicolás Williams (5) por Mikel Oyarzabal, 41m MIKEL MERINO (7) por Dani Olmo.

Bélgica: Thibaut Courtois (4); Timothy Castagne (6), Nahan Ngoy (6), Brandon Mechele (5), Maxim de Cuyper (5); Hans Vanaken (5), Nicolas Raskin (5); Leandro Trossard (5), Kevin De Bruyne (6), Jeremy Doku (6); y Charles De Ketelaere (7).
DT: Rudi García.
Cambios en Bélgica: ST, 15m Romelu Lukaku (5), Axel Witsel (5) y Joaquín Seys (5) por Leandro Trossard, Hans Vanaken y Maxim de Cuyper, 25m Senne Lammens (4) por Thibaut Courtois, 40m Alexis Saelemakers (5) por Kevin De Bruyne.

Estadio: SoFi, Inglewood, Los Ángeles, Estados Unidos.
Espectadores: 70.492.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Michael Oliver, de Inglaterra (5).
Goles: PT, 30m Fabián Ruiz, 41m Charles De Ketelaere (de cabeza); ST, 42m Mikel Merino.
Amonestados: Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Kevin De Bruyne y Axel Witsel.

jueves, 9 de julio de 2026

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LOS GALOS AHORA ESPERAN POR ESPAÑA O BÉLGICA
Un Francia y Mbappé sin frenos dejaron atrás a una pobre Marruecos y otra vez están a un paso de la final del Mundial
Se impuso 2-0 en Boston y alcanzó su tercera semifinal consecutiva en una Copa del Mundo. El crack de Real Madrid marcó un gol, falló un penal y volvió a ser el gran protagonista del campeón.
Boston es la capital de Massachusetts y la ciudad universitaria por excelencia de los Estados Unidos. Se estima que unos 250 mil estudiantes de todo el mundo se forman en las más de 50 universidades que existen en la zona. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y Harvard son las más prestigiosas. Pero es posible que en ninguna de esas célebres casas de estudio se pueda descifrar la fórmula para detener el ataque de la Francia de Kylian Mbappé, que sigue con su andar imparable: se metió en las semifinales (la tercera en los últimos tres Mundiales) tras derrotar 2-0 con autoridad a un muy débil Marruecos, en un partido que contó con un gran arbitraje del argentino Facundo Tello.

El renovado estadio Gillette supo llamarse Foxboro y quedó tristemente grabado en la memoria de los argentinos por haber sido el escenario del último partido de Diego Maradona en un Mundial, frente a Nigeria en 1994. "Me cortaron las piernas", resumió Diego en aquellos días de angustia. Piernas es, justamente, lo que le sobra a Francia, que minimizó a la selección que muchos analistas señalaban como la posible sorpresa de la Copa del Mundo. Hay que empezar a tachar planes de juego para enfrentar a los galos. Ya Paraguay y Marruecos dejaron en evidencia que no alcanza con meterse atrás y rezar. Es probable que plantarse de igual a igual tampoco sea la solución. Pero tiene que existir un punto intermedio.

Tal vez sea inevitable sentirse inferior frente a Francia. Debe intimidar el simple hecho de pensar que enfrente habrá delanteros de semejante jerarquía. Encima, desde los primeros minutos, los atacantes franceses se encargan de avisar que encararán una y otra vez durante los 90 minutos. Es posible que Marruecos se haya sentido demasiado inferior por esa razón y se refugiara tan cerca de su arco como lo había hecho Paraguay en la ronda anterior. El partidazo que se presumía en Boston nunca apareció porque solo un equipo asumió el protagonismo.

No brilló el conjunto de Didier Deschamps, pero mereció irse al descanso en ventaja porque jugó casi toda la primera etapa cerca del arco defendido por Yassine Bounou, el arquero marroquí fanático de River y de Ariel Ortega. Francia, se sabe, puede generar una situación de peligro en apenas unos segundos. A Kylian Mbappé, Désiré Doué, Michael Olise y Ousmane Dembélé les encanta atacar con espacios para correr, aunque también saben resolver cuando no los tienen. Es cierto que la circulación de los galos no es tan fluida porque no están diseñados para monopolizar la pelota. Pero igual lastiman. Bounou terminó el primer tiempo felicitado por todos sus compañeros después de sostener el empate con una atajada en el penal (bien cobrado por Tello) que falló Mbappé, un remate de Doué y un cabezazo de Dayot Upamecano. Además, Lucas Digne estrelló un zurdazo en el travesaño.

Fue muy pobre lo de Marruecos. Decepcionante, incluso. No solo se replegó demasiado, sino que ni siquiera intentó lastimar de contraataque. El arco rival se convirtió en un objetivo lejano y nunca logró inquietar a Mike Maignan. Como atenuante, no contó con su goleador Ismael Saibari, recientemente incorporado por Bayern Múnich y ausente por lesión.

Francia siempre dio la sensación de que el gol llegaría tarde o temprano. Y ese momento apareció a los 15 minutos del complemento, cuando Mbappé hamacó el cuerpo y definió al segundo palo, allí donde Bounou no tenía ninguna posibilidad de llegar. Con ese tanto, el delantero de Real Madrid alcanzó a Lionel Messi en la tabla de goleadores del torneo (8). Fue un golpe que prácticamente sentenció el partido. Apenas unos minutos después, Dembélé encontró campo para correr y no perdonó con un remate de derecha.

Otra cuestión para destacar de Francia es lo adelantada que juega su última línea, con los centrales varios metros por delante de la mitad de la cancha. También sobresale la presión alta que intenta ejercer durante buena parte del partido. Es un equipo que achica espacios cuando no tiene la pelota y los encuentra con una facilidad asombrosa cuando la recupera. Y, por supuesto, está Mbappé, que salió con molestias en el pie derecho -se fue con sonrisas a pesar de ponerse una bolsa de hielo- e igualó sus números de Qatar 2022: ocho goles y dos asistencias.

Si alguien pretendía encontrar una receta para eliminar a Francia, el partido de Boston ofreció muy pocas pistas. Marruecos, como Paraguay, probó resistiendo y fue superado de principio a fin. El desafío para el próximo rival (España o Bélgica) será animarse a recorrer un camino diferente. Mientras, los franceses siguen avanzando con la autoridad de los grandes candidatos. Quizás en las aulas del MIT o de Harvard aparezca alguna teoría capaz de explicar cómo frenarlos. En una cancha de fútbol, por ahora, nadie puede.




A continuación la ficha con los puntajes:

Francia 2 - Marruecos 0:

Francia: Mike Maignan (6); Jules Koundé (6), Dayot Upamecano (6), William Saliba (6), Lucas Digne (6); Manu Koné (6), Adrien Rabiot (7); Ousmane Dembelé (6), Michael Olise (6), Desiré Doué (5); y KYLIAN MBAPPÉ (7).
DT: Didier Deschamps.
Cambios: ST, 26m Warren Zaire Emery (5) por Manu Koné, 33m Bradley Barcola (5) por Desiré Doué y Jean-Philippe Mateta (5) por Kylian Mbappé, 42m Malo Gusto (5) por Jules Koundé.

Marruecos: Yassine Bounou (7); Achraf Hakimi (4), Issa Diop (4), Noussair Mazraoui (4), Anass Salah-Eddine (6); Ayyoub Bouaddi (4), Neil El Aynaoui (4); Brahim Díaz (4), Azzedine Ounahi (5), Chemsdine Talbi (4); y Bilal El Khannouss (4).
DT: Mohamed Ouahbi.
Cambios: ET, Sofyan Amrabat (4) por Ayyoub Bouaddi y Soufiane Rahimi (4) por Bilal El Khannouss; ST, 30m Gessime Yassine (5) por Brahim Díaz y Zakaria El Ouahdi (5) por Anass Salah-Eddine, 40m Amine Sbai (5) por Chemsdine Talbi.

Estadio: Gillette, Boston, Foxborough, Massachusetts, Estados Unidos.
Espectadores: 63.811.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Facundo Tello, de Argentina (7).
Goles: ST, 14m Kylian Mbappé y 20m Ousmane Dembelé.
Amonestado: Issa Diop.
Incidencia: PT, 27m Yassine Bounou le atajó un penal a Kylian Mbappé.

martes, 7 de julio de 2026

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EN EL ESTADIO BC PLACE DE VANCOUVER
Suiza fue más efectivo que Colombia en los penales y será rival de Argentina en los cuartos de final
Fue tras 120 minutos muy parejos y con los arqueros como figuras. Los dirigidos por Néstor Lorenzo se despiden del torneo a pura tristeza. Ahora, los helvéticos se cruzan con la Selección en busca de las semis
El último cruce de octavos de final se transformó en un partido especial para los hinchas argentinos cuando la Scaloneta convirtió en realidad una remontada histórica contra Egipto. En Vancouver, no solo se definió el último invitado a los cuartos de final del Mundial 2026, sino el rival de la Selección: Suiza, un seleccionado al que enfrentó por última vez cuando llegó a la final de Brasil 2014, venció a Colombia tras resistir 120 minutos e imponerse en los penales.

La despedida de Canadá como sede de esta Copa del Mundo -el domingo ya se había terminado la presencia de México- no tuvo la emoción del duelo que se había disputado antes en Atlanta. De hecho, los 90 minutos terminaron sin goles y pocas ocasiones de romper el cero.

Parados con cuatro en el fondo, los primeros minutos fueron de análisis y Suiza encontró una ventaja en los tres mediocampistas cerrados de Colombia: lastimarlo por los costados. Lo amenazó por la izquierda con Ndoye y por la derecha con Zakaria, pero los centros encontraron un despeje certero de una última línea colombiana que favoreció esas llegadas con errores. También los europeos extrañaron demasiado a Johan Manzambi, quien había hecho tres goles en este Mundial y sufrió una lesión de rodilla que lo sacó de la cancha justo en este encuentro clave. Y se notó: a Suiza le faltó un delantero con presencia fuerte en el área.

Nombre por nombre, Colombia era más. El equipo del argentino Néstor Lorenzo buscó a sus figuras, especialmente a Lucho Díaz, que no estuvo preciso con el último toque. James Rodríguez, en tanto, fue más fuerte en recuperación que en ataque y en el segundo tiempo fue reemplazado por Juanfer Quintero. Ambos mostraron su elegancia en cada toque, pero ninguno desestabilizó al rival, que terminó mejor los 90 minutos, con Rieder pidiendo un penal y Ndoye desmarcándose y tirando el remate cruzado apenas ancho. ¿Y Xhaka? Se hizo cargo del rol que acompaña el dorsal número 10, pero no tuvo peso ofensivo.

Con el 0-0 decretado, en el suplementario Colombia pareció estar mejor físicamente y tuvo la intención de jugar desde el primer minuto. Quintero tuvo un tiro libre al minuto que Suiza defendió bien y, a los 8, ejecutó el córner que Lucumí cabeceó al travesaño, en la más clara del partido.

El seleccionado cafetero también tuvo arquero en la tarde canadiense: Camilo Vargas mostró su solvencia cuando fue requerido, como a los 13 minutos del suplementario, cuando evitó el gol de Zeki Amdouni con una atajada abajo a la izquierda que no valía porque había offside, pero dejó a la vista una de las fortalezas del que quería ser el rival de Argentina en cuartos de final, para reeditar la final de la Copa América 2024 en Miami. Fue desde los pies de su arquero, también, que partió la jugada a tres toques que involucró a Muñoz para presionar -y evitar el rechazo suizo- y a Campaz, quien quedó libre para romperle el arco a Kobel pero terminó lamentándose por tirarla arriba del travesaño.

Colombia, el único equipo en la competencia que tuvo que jugar en los tres países organizadores, merecía la victoria, pero la definición en los penales -la cuarta en este Mundial, la única en cuartos de final- no sabe de justicia.

Quintero se puso al frente del primer tiro y aseguró el penal con un remate certero al medio. Vargas, que había sido figura, tocó la pelota en el tiro de Xhaka pero no pudo evitar que se metiera en su arco, mientras que Davinson Sánchez quiso romperle el arco a Kobel y terminó dejándola en el travesaño. El acierto posterior de Amdouni puso arriba a Suiza. Y, si bien Campaz volvió a convertir para Colombia y Akanji la mandó por arriba del travesaño, Kobel se lo atajó a Cucho Hernández y dejó KO la serie. Tras los aciertos de Itten y Lucho Díaz, Vargas sentenció la clasificación suiza a cuartos después de 72 años y el rival de Argentina.




A continuación la ficha con los puntajes:

Suiza 0 (4) - Colombia 0 (3):

Suiza: GREGOR KOBEL (8); Denis Zakaria (6), Nico Elvedi (6), Manuel Akanji (7), Ricardo Rodríguez (6); Remo Freuler (7), Granit Xhaka (5); Fabian Rieder (7), Ardon Jashari (5), Dan Ndoye (6); y Breel Embolo (6).
DT: Murat Yakin.
Cambios en Suiza: ET, Djibril Sow (6) por Ardon Jashari; ST, 25m Miro Muheim (5) por Ricardo Rodríguez, 41m Cedric Itten (5) por Breel Embolo y Silvan Widmer (5) por Denis Zakaria, 45m+1m Rubén Vargas (5) por Dan Ndoye; PTS, 13m Zeki Amdouni (5) por Fabian Rieder.

Colombia: Camilo Vargas (7); Daniel Muñoz (6), Dávinson Sánchez (6), Jhon Lucumí (7), Johan Mojica (6); Jhon Arias (5), Jefferson Lerma (5), Gustavo Puerta (6); Luis Díaz (7), James Rodríguez (7) y Luis Javier Suárez (5).
DT: Néstor Lorenzo.
Cambios en Colombia: ST, 20m Juan Fernando Quintero (7) por James Rodríguez y Jaminton Campaz (6) por Jhon Arias, 37m Richard Ríos (5) por Jefferson Lema y Juan Hernández (5) por Luis Javier Suárez; STS, 13m Yerry Mina (5) por Jhon Lucumí.

Estadio: BC Place, Vancouver, Columbia Británica, Canadá.
Espectadores: 52.497.
Calificación del partido: Regular.
Árbitro: Iván Barton, de El Salvador (7).
Amonestados: Granit Xhaka, Denis Zakaria, Luis Suárez, Dávinson Sánchez y Miro Muheim.
Penales de Suiza: Granit Xhaka (gol), Zeki Amdouni (gol), Manuel Akanji (afuera), Cedric Itten (gol) y Rubén Vargas (gol).
Penales de Colombia: Juan Fernando Quintero (gol), Dávinson Sánchez (travesaño), Jaminton Campaz (gol), Juan Hernández (atajó Gregor Kobel) y Luis Díaz (gol).

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FUE 3 A 2 EN EL ESTADIO MERCEDES-BENZ
En la función más épica de la Scaloneta, Argentina firmó una remontada para la historia ante Egipto para seguir soñando en el Mundial
La Selección levantó un 0-2 en los últimos minutos y convirtió una eliminación segura en una clasificación inolvidable a cuartos de final. Con un Messi decisivo otra vez, Atlanta fue escenario de una de las noches más emocionantes de la historia de la Selección.
Esto no puede ser simplemente un partido de fútbol. No hay manera de que lo sea. Lo explican las lágrimas de Lionel Andrés Messi, el mejor jugador de la historia, al que no le queda nada por ganar, pero siempre quiere más. Más, más y más. Por eso sus compañeros lo revolean por el aire, en una mezcla de agradecimiento, admiración y pleitesía. Apenas se clasificó a cuartos de final de un Mundial, torneo que ya conquistó, y la respiración se le corta, se le caen los mocos, se le deforma el rostro.

También se les caen mares de lágrimas a los más de 50.000 argentinos que llenaron el estadio Mercedes-Benz de Atlanta. También lloran el Dibu Martínez, Enzo Fernández, Licha Martínez, todos los jugadores. Se emocionan Lionel Scaloni, Pablo Aimar, Walter Samuel y hasta Diego Pablo Simeone, desde uno de los palcos. La Scaloneta se repuso de un 0-2 y, cuando la eliminación parecía inevitable, apareció la épica a falta de 11 minutos. Lo que le faltaba a este equipo. "Somos argentinos, no nos rendimos nunca", soltó Scaloni tras el sufrido 3-2 frente a Cabo Verde en los 16avos de final. ¿Qué dirá ahora el entrenador? ¿Cuántos diccionarios deberá revisar para encontrar las palabras justas para esta remontada histórica?

La imagen posterior al gol de Enzo Fernández en el minuto final resume todo lo vivido. La mala noticia para quienes estuvieron en Atlanta es que posiblemente jamás vuelvan a experimentar un momento igual: cualquier otra cosa -siempre hablando de fútbol, claro- quedará chica. Segundos después del 3-2 del volante de Chelsea, en las tribunas hubo más llantos que risas: se sabe que la tensión afloja. Allá, en el córner del gol, Enzo se arrodilló y extendió las manos al cielo para rezar. En el otro, Lautaro Martínez celebró con los hinchas lanzando trompadas al aire. En la mitad de la cancha, Cristian Romero se tiró al piso y pidió el cambio por molestias en la pierna derecha. Aimar y Scaloni corrían de un lado al otro del banco para no fallar con las modificaciones. Los egipcios rodeaban al árbitro francés François Letexier reclamando un supuesto penal de Alexis Mac Allister. Y, como última postal, Messi cara a cara con los suplentes africanos explicándole que no había sido infracción del Colo. Toda esa escena caótica la provocó un gol. Una simple pelota entrando en un arco.

Estaba al borde del nocaut la Selección. El 2-0 de Ziko, tras un monumental contragolpe, pareció un golpe letal. La Scaloneta había hecho todo el desgaste hasta convertir en figura a Mostafa Shobeir, que le había atajado un penal a Leo en la primera etapa. Por eso el festejo africano cayó como un mazazo. Pero a la Scaloneta hay que matarla dos veces para que caiga. Esa es una de sus tantas fortalezas. Agarró la lanza el Cuti, lesionado y con rabia, y se plantó a jugar casi de centrodelantero junto a Julián y Lautaro sin preguntarle al DT si se podía. El centro de Leo fue perfecto para la cabeza del cordobés. Ese fue el principio del fin para Egipto.

El ambiente cambió por completo. Nunca los hinchas hicieron tanto por el equipo como este martes en Atlanta. Ya habían levantado el ánimo de Messi después del penal errado. Pero la conexión que nació con el descuento del Cuti fue distinta. Se formó una enorme bola de energía positiva. La sintieron los rivales. Fue como un viento arrollador e imparable. Tan potente como ese zurdazo de potrero de Leo que le dobló las manos a Shobeir. Se gritó como un título, aunque por pocos segundos. Todos entendieron que todavía había algo más por hacer.

Y, si existe un Dios, está siendo justo con Messi. Porque el rosarino de 39 años le ha entregado su vida al fútbol y les ha transmitido valores a miles de chicos que lo idolatran. Porque lo que más sorprende de Leo ya no son sus goles ni su vigencia, sino su calidad humana. La jugada de la explosión final nació con una recuperación del altruista Julián Álvarez en el vértice del área, tras un mano a mano con Mohamed Salah. Antes, Leandro Paredes había protagonizado un corte antológico en una contra con aroma a gol rival. El cordobés de Calchín habilitó la corrida de Lautaro Martínez, que metió el mejor centro de su vida para la cabeza del estético Enzo. Fue tan hermoso el cabezazo del mediocampista surgido de River como el movimiento de su cuerpo en el aire.

Tras la euforia llegará el tiempo de la reflexión. El de volver a poner los pies sobre la tierra. Así no se puede ser campeón del mundo, hay que reconocerlo. El margen para las heroicas es muy finito. Una duda: ¿en qué lugar queda la de Atlanta entre las victorias más extraordinarias de la historia de la Selección?

Lo peor de la Scaloneta sigue siendo el retroceso defensivo. Egipto le convirtió tres goles muy parecidos, más allá del que le anularon por el leve pisotón sobre Licha Martínez. Scaloni intentó corregirlo adelantando el punto de partida para la presión, pero faltó coordinación. Es cierto que el funcionamiento ofensivo fluye. Levantaron Enzo y Mac Allister. La presencia de Paredes aportó equilibrio. Pero todavía cuesta correr hacia atrás. Se generan demasiados espacios. Encima, al Dibu Martínez todavía no se lo nota en plenitud física y los laterales no son garantía.

Pero no es momento de hablar de lo que habrá que corregir de cara a los cuartos de final. Al menos no en estas líneas, que piden lágrimas, alegría, tensión, pasión, locura, euforia y abrazos. Porque en Atlanta, frente a Egipto, Argentina escribió una de las páginas más épicas de la historia de los Mundiales. Y va por más.




A continuación la ficha con los puntajes:

Argentina 3 - Egipto 2:

Argentina: Emiliano Martínez (5); Nahuel Molina Lucero (4), Cristian Romero (7), Lisandro Martínez (5), Nicolás Tagliafico (6); Rodrigo De Paul (5), LEANDRO PAREDES (8), Enzo Fernández (7), Alexis Mac Allister (6); Lionel Messi (7) y Julián Álvarez (6).
DT: Lionel Scaloni.
Cambios en Argentina: ST, 21m Nicolás González (7) por Nicolás Tagliafico y Lautaro Martínez (7) por Rodrigo De Paul, 28m Gonzalo Montiel (6) por Nahuel Molina Lucero, 45m+4m Nicolás Otamendi (6) por Cristian Romero y Facundo Medina (6) por Julián Álvarez.

Egipto: Mostafa Shobeir (7); Mohamed Hany (5), Ramy Rabia (5), Yasser Ibrahim (6), Karim Hafez (5); Mohanad Lasheen (5), Marwan Attia (5); Haissem Hassan (7), Mohamed Salah (6), Emam Ashour (5); y Mostafa Zico (6).
DT: Hossam Hassan.
Cambios en Egipto: ET, Hamdy Fathy (5) por Emam Ashour; ST, 28m Trézéguet (5) por Haissem Hassan, 35m Omar Marmoush (5) por Mostafa Zico, 45m+5m Zizo (5) por Mohanad Lasheen.

Estadio: Mercedes-Benz, Atlanta, Georgia, Estados Unidos.
Espectadores: 68.239.
Calificación del partido: Muy bueno.
Árbitro: François Letexier, de Francia (4).
Goles: PT, 15m Yasser Ibrahim (de cabeza); ST, 22m Mostafa Zico, 34m Cristian Romero (de cabeza), 38m Lionel Messi y 45m+2m Enzo Fernández (de cabeza).
Amonestados: Mostafa Shobeir, Hamdy Fathy, Marwan Attia y Haissem Hassan.
Incidencia: PT, 20m Mostafa Shobeir le atajó un penal a Lionel Messi.

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SE IMPUSO POR 4-1 EN EL ESTADIO LUMEN FIELD DE SEATTLE
En una clase de fútbol para Donald Trump y Gianni Infantino, Bélgica aplastó a los Estados Unidos y se mete entre los mejores ocho del Mundial 2026
Con dos goles de Charles De Ketelaere, uno de Hans Vanaken y Romelu Lukaku, Malik Tillman marcó el empate transitorio. El viernes 10 de julio jugará en Los Ángeles ante España por los cuartos de final.
“Yankee go home”. El grito de resistencia de decenas de países del Tercer Mundo, y no tanto, en el Siglo XX, retumbó en su propia casa. Sería en realidad “Yankee stay home”, porque no se van a ningún lado, sino que se quedan ahí, en Estados Unidos, con el calor agobiante del verano del norte de América, con el papelón mundial orquestado por Donald Trump y Gianni Infantino con el indulto al goleador del equipo local y mirando la definición de la Copa del Mundo por televisión. De nada sirvió la mano imperialista de un presidente que se cree un emperador. El fútbol de vez en cuando pone un poco de justicia ante tantas injusticias.

Bélgica le ganó con claridad 4-1 y jugará los cuartos de final con España el próximo 10 de julio en Los Ángeles. Dos goles fueron de Charles De Ketelaere, uno de Hans Vanaken y otro del eterno Romelu Lukaku, mientras que Malik Tillman igualó transitoriamente de tiro libre para el equipo de Mauricio Pochettino.

Bélgica impuso condiciones desde el arranque y justificó con creces su ventaja en esa primera etapa. El conjunto europeo se adueñó de la pelota, manejó los tiempos con un criterio muy superior y lastimó a partir de una construcción colectiva mucho más aceitada que la de su rival. Por eso, el 2 a 1 parcial con el que se cerró el primer tiempo terminó resultando un premio totalmente merecido para el único equipo que intentó jugar.

La jerarquía belga se tradujo rápidamente en el marcador gracias a la voracidad de Charles De Ketelaere. El primer festejo de la tarde nació de un gran anticipo de Nicolas Raskin, quien cortó una salida clave y metió un centro preciso al área chica para que el delantero solo tuviera que empujarla. El gol hizo justicia con el trámite, reflejando el rendimiento de un mediocampo donde Raskin fue una de las piezas clave.

La mala noticia para los europeos llegó temprano con la baja obligada de Amadou Onana por lesión, un imprevisto que obligó a mover el banco antes de lo planeado. Pese a ese contratiempo, el circuito de juego belga no se resintió gracias a la lucidez de Leandro Trossard. El atacante del Arsenal se hamacó por la banda izquierda y lanzó un envío perfecto para que De Ketelaere, indomable de arriba, ganara de cabeza y firmara su doblete.

Del otro lado, la imagen del seleccionado local fue sumamente deslucida y generó preocupación. Hubo muy pocas ideas claras en la gestación y una alarmante inexpresividad ofensiva, personificada en la soledad y el bajo nivel de Folarin Balogun. En ese contexto de confusión generalizada, las trepadas y el buen juego de Sergiño Dest se convirtieron en el único argumento para rescatar.

La escasez de los norteamericanos era tal que el descuento llegó de manera imprevista a través de una pelota parada. Tras una falta muy polémica que sancionó el árbitro jordano, Malik Tillman ejecutó un tiro libre que se desvió levemente en la cabeza de Hans Vanaken, quien había ingresado por Onana. Ese roce involuntario terminó descolocando por completo al arquero belga y decretó un empate transitorio que, por cómo se daba el partido, parecía demasiado premio.

Sin embargo, la ilusión les duró un suspiro a los dirigidos por Mauricio Pochettino, a quien se lo vio sumamente nervioso y gesticulando de manera constante desde el banco de suplentes. Casi de inmediato, Bélgica reaccionó con una ráfaga, volvió a golpear con contundencia y recuperó la ventaja con el 2 a 1.

Si bien resultó una sorpresa el cambio que realizó Pochettino de Giovanni Reyna por Dest, la actitud de Estados Unidos en la parte final fue más decidida y fue con todo a buscar el empate. Sin embargo, todo quedó en la nada tras el error del arquero Freese, que salió a cortar bien fuera del área, pero dudó, De Ketelaere le punteó el balón en dirección de Vanaken, quien definió desde afuera del área con el arco casi vacío. Después, Lukaku le puso su sello a la goleada.

Bélgica mejoró la versión que tuvo ante Senegal y está entre los 8 mejores. Para un pobre Estados Unidos, fue game over.




A continuación la ficha con los puntajes:

Estados Unidos 1 - Bélgica 4:

Estados Unidos: Matthew Freese (4); Alexander Freeman (4), Chris Richards (5), Tim Ream (5); Sergiño Dest (6), Weston McKennie (6), Tyler Adams (5), Malik Tillman (6), Antonee Robinson (5); Christian Pulišić (6) y Folarin Balogun (4).
DT: Mauricio Pochettino.
Cambios en Estados Unidos: ET, Giovanni Reyna (6) por Sergiño Dest; ST, 14m Sebastian Berhalter (5) por Christian Pulišić, 27m Ricardo Pepi (4) por Tyler Adams, 45m+1m Haji Wright (4) por Folarin Balogun y Maximilian Arfsten (4) por Antonee Robinson.

Bélgica: Thibaut Courtois (6); Timothy Castagne (6), Nathan Ngoy (6), Brandon Mechele (6), Maxim De Cuyper (6); Amadou Onana (5), Youri Tielemans (6); Leandro Trossard (7), Nicolas Raskin (7), Dodi Lukebakio (6); CHARLES DE KETELAERE (8).
DT: Rudi García.
Cambios en Bélgica: PT, 21m Hans Vanaken (7) por Amadou Onana; ST, 22m Jérémy Doku (6) por Dodi Lukebakio y Romelu Lukaku (6) por Charles De Ketelaere, 44m Alexis Saelemaekers (6) por Leandro Trossard y Axel Witsel (6) por Nicolas Raskin.

Estadio: Lumen Field, Seattle, Washington, Estados Unidos.
Espectadores: 66.925.
Calificación del partido: Bueno.
Árbitro: Adham Makhadmeh, de Jordania (5).
Goles: PT, 9m Charles De Ketelaere, 31m Malik Tillman (de tiro libre), 33m Charles De Ketelaere (de cabeza); ST, 12m Hans Vanaken y 45m+2m Romelu Lukaku.
Amonestados: Weston McKennie y Malik Tillman.

lunes, 6 de julio de 2026

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LA ROJA JUGARÁ EN CUARTOS DE FINAL CON BÉLGICA
España encontró el gol en el final, se metió en cuartos y dejó a Portugal y a Ronaldo afuera del Mundial
El equipo dirigido por De La Fuente ganó con un tanto de Mikel Merino a los 90. CR7, que había anunciado que era su último encuentro en una Copa del Mundo, se fue de la cancha llorando.
El último baile de Cristiano Ronaldo en los Mundiales se produjo en Dallas. La historia del astro portugués con esta competencia, que había nacido hace 20 años en Alemania 2006, llegó a su fin. No habrá ningún capítulo más. Fueron seis participaciones y solo en la primera llegó a instancias finales, cuando quedó en cuarto lugar. No lo acompañó su selección y él, ya con 41 años, pudo hacer muy poco. Y en un duelo de candidatos, que podría haberse dado más adelante, España fue su verdugo, al ganarle sobre la hora 1-0, lo que le valió la clasificación a los cuartos de final.

Visiblemente emocionado, con lágrimas en los ojos, y el reconocimiento de todos los hinchas en el imponente estadio de Dallas, Cristiano saludó y se despidió.

Detrás suyo lo escoltaron sus compañeros, de los que unos pocos estuvieron a la altura del acontecimiento. A Portugal le costó mucho el camino hasta los octavos de final y esta instancia no fue la excepción. Quedó en deuda con el juego.

Enfrente de las lágrimas de Cristiano, se contrastaba la felicidad de los jugadores españoles, que respiraron aliviados al conseguir la clasificación y superar una instancia en la que se habían quedado afuera en los últimos dos Mundiales. De esa manera, alcanzó 35 partidos consecutivos sin derrotas, igualó su mejor récord y sostuvo la chapa de candidato.

Y lo tiene bien puesto el traje porque el equipo de Luis De La Fuente se anima a jugar hasta en las circunstancias más adversas. O cuando cualquier selección especularía con una definición larga, los españoles jugaron rápido un tiro libre en tiempo de descuento y armaron una jugada de baby fútbol, con los pases de Rodri, Ruiz y Ferrán Torres, y la definición de Mikel Merino.

Fue justa la victoria de España. Si bien su superioridad no fue abrumadora y en el segundo tiempo no tuvo las chances con las que sí contó en la primera parte y que lo llevaron a convertir a Diogo Costa en una de las figuras, en todo momento tuvo el control del partido y le iba ganando claramente por puntos a su rival.

Era cuestión de juntar bien los pases, ajustar la precisión y encontrar un resquicio para lograr la ventaja. Y eso fue lo que ocurrió a los 90. Y fue clave Rodri ya que, de esos toques involucrados en la jugada, fue el que clarificó para ubicar a Ferrán, quien dio una gran asistencia para Merino.

Portugal reaccionó recién en ese momento y, como habitualmente ocurre en este Mundial, el tiempo adicional se hizo largo y los portugueses tuvieron un par de chances que le generaron susto a España. Pero ya era tarde.

Los lusos no pudieron sostener lo hecho en el vibrante primer tiempo, en el que le generaron peligro al arco de Unai Simón, quien no continúa imbatible ya que no pudieron hacerle goles hasta el momento. Cristiano, que apenas tocó la pelota 19 veces en el partido, tuvo su oportunidad, pero fue controlada por el arquero de España y Nuno Mendes reventó el travesaño con un gran disparo.

Justamente, la baja de Mendes por lesión, en el segundo tiempo, fue clave, ya que el lateral izquierdo había controlado bastante a Lamine Yamal, quien luego se mostró más suelto ante Semedo, el reemplazante de su marcador inicial.

Los cambios a De La Fuente, quizás más pensados para el partido largo que se avecinaba, le dieron resultado. Torres entró cuando faltaban 15 minutos y Merino y Ruiz cuando quedaban cinco. Los tres fueron partícipes de la acción del gol junto a Merino.

En definitiva, en un duelo claro de mediocampistas, fueron los volantes españoles los que prevalecieron por sobre los portugueses. De hecho, Roberto Martínez sacó a Vitinha, Pedro Neto y João Félix, de opacas actuaciones.

Pasó España tras una prueba difícil y sigue en camino. Jugará el viernes 10 de julio en Los Ángeles, ante Bélgica. Si bien no luce tanto, ratificó una vez más que es candidato al título. Y le dio la despedida a Cristiano Ronaldo de los Mundiales.




A continuación la ficha con los puntajes:

Portugal 0 - España 1:

Portugal: Diogo Costa (7); João Cancelo (6), Rúben Dias (5), Renato Veiga (5), Nuno Mendes (7); João Neves (5), Vitinha (4); Pedro Neto (4), Bruno Fernandes (5), João Félix (5); y Cristiano Ronaldo (4).
DT: Roberto Martínez.
Cambios en Portugal: ST, 11m Nelson Semedo (4) por Nuno Mendes, 26m Diego Dalot (4) por João Cancelo y Rafael Leão (5) por João Félix, 38m Bernardo Silva (5) por Vitinha y Francisco Conceição (5) por Pedro Neto.

España: Unai Simón (6); Pedro Porro (5), Pau Cubarsí (6), Aymeric Laporte (6), Marc Cucurella (6); Pedri (5), RODRI (8); Lamine Yamal (5), Dani Olmo (6), Álex Baena (6); y Mikel Oyarzabal (4).
DT: Luis De La Fuente.
Cambios en España: ST, 30m Ferran Torres (7) por Álex Baena, 40m Fabián Ruiz (7) por Pedri y Mikel Merino (7) por Dani Olmo y 45m Borja Iglesias (5) por Mikel Oyarzabal.

Estadio: AT&T, Dallas, Arlington, Texas, Estados Unidos.
Espectadores: 70.649.
Calificación del partido: Regular.
Árbitro: Anthony Taylor, de Inglaterra (6).
Gol: ST, 45m Mikel Merino.
Amonestados: Ferran Torres, Renato Veiga y Bernardo Silva.

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