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Nombre del Torneo VIP: Planeta Gran DT Oficial

Nombre del Dueño:
Gabriel


Apellido del Dueño:
Hernando



PREMIOS GRAN DT PRIMERA DIVISIÓN 2016/2017


En la fecha:
5 pines al 1ro, 4 al 2do, 3 al 3ro, 2 al 4to y 1 al 5to.


Campeón del Torneo:
$350.



PREMIOS GRAN DT FÚTBOL 5


En la fecha:
1 pin para el 1ro, 2do, 3ro, 4to y 5to.


Campeón del Torneo:
$150.


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Para poder armar tu equipo de Gran DT Primera División 2016 - 2 faltan:
 
Más Info:
* Desde el Viernes 26 de Agosto se podrán armar los equipos.
* Desde la fecha 2 empezás a sumar puntos en tu equipo de Primera División.
* El Viernes 26 de Agosto sale el suplemento gratis con Clarín.
* Desde la fecha 2 empezás a sumar puntos en tu equipo de Fútbol 5.
* Finaliza en la fecha 14. Y en 2017 habría una nueva edición.
* El Pack Premium aumentó su precio. Ahora costará $180.
* Precios de los otros packs: 35 pines $135, 20 pines $95, 12 pines $60 y 1 pin $5,60.
* Tres nuevas tácticas. A las ya conocidas se suman las: 5-3-2, 3-5-2 y 4-5-1.
* Los premios de la fecha seguirán siendo los mismos.
* El campeón del torneo gana un viaje a España con tres amigos.
* El campeón del Fútbol 5 gana un Smart TV HD 42" y una consola de juegos.
* Armá tus Mini Ligas desde el 26 de Agosto y empezá a competir desde la fecha 3.
* Los premios de las Mini Ligas seguirán siendo los mismos.
* Las Estrellas Internacionales llegan a Gran DT (la vieja Legión Extranjera).

miércoles, 2 de marzo de 2016

Peñarol (Uruguay) 0 - Huracán 1 - Copa Libertadores 2016

TRIUNFO PARA PONERSE EN CARRERA
El Huracán copero se dio otro gusto: ganó en el Centenario
Hizo la diferencia con un golazo de entrada y la sostuvo con el esfuerzo colectivo. Ahora tiene que pensar en el torneo.
Se abraza Huracán. Cree, se reconstruye, confía en sí mismo. Lo muestran esos jugadores que celebran el 1-0 que tanto sirve. Esa escena feliz en pleno Centenario, tras la victoria para el recuerdo ante Peñarol, es espejo de una impresión: vuela el Globo, en busca de más milagros. Tras el accidente en Venezuela, a pesar de las ausencias, luego del desahogo ante San Lorenzo. Ahí está Huracán, de pie, entusiasmado. De nuevo.

El plantel llegó a Montevideo, el día antes del partido, con una sensación dual: por un lado, con el impulso generado por ese gol tardío de Wanchope Abila en el Clásico de Barrio más grande del mundo ante San Lorenzo, el del empate, el de la resurrección; y por el otro, la preocupación por su promedio escaso (ese que ahora lo ubica en zona de descenso). Y como consecuencia de ese escenario el entrenador Eduardo Domínguez tomó decisiones: se guardó -de entrada- a dos de sus figuras más visibles, el 9 (el mismo Wanchope del grito memorable) y el 10 (Rolfi Montenegro, otro emblema) y armó un equipo rapidito para aprovechar espacios en el contraataque. La fórmula: menos elaboración, más verticalidad para la búsqueda ofensiva.

Le salió bien en el primer tiempo al equipo de Parque de los Patricios. Recortó espacios hacia atrás y encontró agujeros en el fondo de Peñarol. Además, tuvo una ventaja clave: en su primera llegada a fondo, a los siete minutos, se encontró con un golazo. Remate de sobrepique de Alejandro Romero Gamarra -el mismo que tiró el centro del final el sábado ante San Lorenzo-, volada inútil del arquero Gastón. Guruceaga. Al ángulo. Uno a cero. Y asombro en el Centenario.

Lo que continuó en esa etapa fue previsible en términos de las posturas. Peñarol tuvo la pelota y fue a buscar; y Huracán se refugió y apostó a jugar de contraataque. Los uruguayos chocaron invariablemente; los argentinos coquetearon con la posibilidad de aumentar la ventaja. De hecho, el equipo visitante fue el que tuvo las dos llegadas más claras, ya sobre el final de la etapa: primero, un remate de Bogado terminó en gol pero -en un fallo muy discutido y discutible- el árbitro mexicano César Ramos lo anuló porque el arquero local se desentendió de la jugada para atender a un lesionado. Luego, un remate de José San Román pegó en el travesaño. Antes, todo Huracán pidió penal por una presunta infracción sobre Ezequiel Miralles. “Siga, siga”, dijo Ramos.

El segundo tiempo fue una continuidad en cuanto a las búsquedas de uno y de otro. Peñarol -urgido por el tiempo y la necesidad- fue tras los pasos del empate. Monopolizó la pelota, intentó por las bandas, tiró centros, pateó de afuera. Huracán -abrazado definitivamente a la ventaja mínima- empezó a jugar más cerca de su arquero Marcos Díaz. Incluso hasta con las variantes exhibió su voluntad de aguantar. El mejor ejemplo al respecto: faltando 20 minutos, ingresó Carlos Araujo por Cristian Espinoza. Con un fin muy claro: controlar a Diego Forlán (sí, el histórico, el mejor jugador de Sudáfrica 2010). Lo controló con rigor, con intensidad.

Peñarol, ya en el último tramo, fue con lo que tenía. Con ese coraje que su historia cuenta. Pero sin ideas, ni siquiera destellos de sus mejores intérpretes. Huracán -este equipo de impronta guerrera, tenaz, inclaudicable en su entrega- aguantó a su modo y manera: como pudo, con todos, con todo. Y así, se llevó una victoria que vale mucho más que esos tres puntos que retrata la tabla del Grupo 4. Que lo sepa América ahora: Huracán está vivo. Y va por más.



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